El canciller ruso Serguéi Lavrov reiteró a su homólogo cubano Bruno Rodríguez el apoyo de Moscú a la soberanía de la isla y rechazó la presión económica y política de Washington.
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El veredicto general es inapelable: la Revolución Cubana ha sido el proceso político-social más exitoso de América Latina porque acotó los históricos agravios imperiales y comenzó a construir al hombre nuevo. Quizá los artífices de esa gesta no planearon ser el bastión socialista regional ni el adversario más inteligente que ha enfrentado el capitalismo mundial y la arrogancia estadounidense, pero con su viraje los “barbudos” rompieron la dependencia e inestabilidad de La Isla y con este avizoraron un mundo mejor para los cubanos y los conciudadanos del continente. Pese a los desafíos cada vez más implacables que afronta, la Revolución ha trascendido en el tiempo y en el espacio porque es referente de resistencia y dignidad.
La Revolución ha hecho de Cuba el único país de América Latina sin desnutrición infantil, analfabetismo y delincuencia organizada y, asimismo, la nación con la industria biotecnológica más desarrollada en la región y reconocida a nivel global. Esa gesta confirma que la revolución es posible, que los pueblos pueden hacerla y que no hay fuerza capaz de impedir un movimiento de liberación, como afirmaba Fidel Castro en la primera y segunda declaraciones de La Habana (1960 y 1962).
Tales logros han sido posibles pese al bloqueo financiero y comercial impuesto por el gobierno de Estados Unidos (EE. UU.), que ha ocasionado perjuicios por 933 mil 678 millones de dólares (mdd) a la economía cubana. Solo en 2017 este acoso económico y financiero causó pérdidas por cuatro mil 321 mdd: unos 12 mdd diarios, según estadísticas oficiales.
El presidente estadounidense, Donald John Trump, archienemigo del progresismo global, ha ofrecido endurecer su política contra Cuba. El 10 de noviembre de 2018 ignoró el rechazo al bloqueo expresado en la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que lo considera como una política de genocidio en el marco del derecho internacional.
Un objetivo del bloqueo es lastrar a la economía cubana. En 2018 esta proyectaba un crecimiento del dos por ciento y solo pudo aumentar un discreto 1.2 por ciento. Pero ni el bloqueo, ni la sequía ni los daños del huracán Irma —que dificultaron la circulación de materias primas, equipos e insumos— evitaron que Cuba mantuviera en pie sus programas sociales.
Y aunque la Asamblea Nacional del Poder Popular ha admitido que las finanzas cubanas operan bajo tensión, también hay buenas noticias. Unos 300 mil jubilados han recibido incrementos en sus pensiones (de 200 a 242 pesos) y en el agro la producción de arroz y frijol sustituyeron importaciones.
En los últimos años, cuando en América Latina avanza hacia la derecha y Washington afina su estrategia contrarrevolucionaria, Cuba mejora el desempeño de sectores estratégicos: comunicaciones (5.7 por ciento), manufacturas (3.7 por ciento) y comercio (dos por ciento). El proyecto del ferrocarril nacional avanzó y entre 2017 y 2018 tuvo récord de visitantes internacionales.

Nadie puede ignorar en estas seis décadas que el liderazgo revolucionario ha desplegado una hábil diplomacia fundada en el poder suave (softpower). De ahí que La Isla sea uno de los Estados con más sedes en el mundo.
Ejemplo de esa destreza en política internacional es el respaldo que la Unión Europea (UE) dio a Cuba el pasado cuatro de enero en voz de su Alta Representante para la Política Exterior y de Seguridad, Federica Mogherini.
Para la politóloga italiana el bloqueo de EE. UU. contra Cuba es “obsoleto e ilegal” y advirtió que la UE “trabajará para ponerle fin”. A la vez ofreció tender puentes de cooperación y diálogo con La Habana.
Azúcar, miseria y revolución
El 10 de enero de 1959, Fulgencio Batista Zaldívar anunció: “Teniendo en cuenta las pérdidas de vidas, daños materiales a la propiedad y el perjuicio evidente a la economía de la República, y rogando a Dios que ilumine a los cubanos para poder vivir en paz, resigno mis poderes de Presidente de la República que entrego al sustituto constitucional. Ruego al pueblo que se mantenga en orden y evite que lo lancen a ser víctima de pasiones que podrían ser desgraciadas a la familia cubana”.
Esa madrugada el dictador Batista huyó a República Dominicana con unos 100 millones de dólares del erario cubano. Hasta entonces EE. UU., desde medio siglo anterior, había impuesto en La Isla presidentes, ministros y congresistas, y usado como sus sirvientes a las élites locales, que vivían de los invasores gringos.
Los revolucionarios decidieron que asumiera la presidencia el juez liberal Manuel Urrutia. El gesto causó buena impresión y el presidente de EE. UU., Dwigth Eisenhower, lo reconoció, reseña Agustín Monzón. No se veían nubarrones en la relación bilateral. De hecho, esa misma noche Fidel cenó en Santiago con el cónsul estadounidense.
“Este gobierno parece mucho mejor que cualquier cosa que esperaran”, transmitieron a su gobierno los empresarios de EE. UU. con intereses en La Isla. A su vez, el corresponsal de The New York Times, Ruby Hart Phillips, escribió al escuchar a Fidel Castro “cobré conciencia de la magia de su personalidad”.
A finales de los años 50 del siglo XX, Cuba estaba bajo el dominio económico y político de EE. UU. El azúcar era el negocio más boyante y por más de un siglo había hecho multimillonarios a europeos y estadounidenses. Pero en ese periodo estalló la crisis económica y en Cuba se profundizó la desigualdad.
Todo se crispó con la Reforma Agraria. Los terratenientes estadounidenses protestaron por la nacionalización de ingenios azucareros e impusieron represalias comerciales. En respuesta, los revolucionarios confiscaron activos y nacionalizaron petroleras, casinos, hoteles, salas de cine y otras empresas.

En aras de mantener vínculos sanos, Fidel Castro viajó en abril a EE. UU. al frente de una delegación. El mensaje más espectacular de Fidel fue en Central Park, el 24 de abril: “No vine aquí a mentir; no vine aquí a ocultar, porque nuestra Revolución nada tiene que ocultar. No vine aquí a pedir nada, porque nuestra Revolución no tiene nada que pedir, como no sea amistad y comprensión”.
Tras depositar una ofrenda floral ante el monumento a Abraham Lincoln, el cubano se reunió durante dos horas y 32 minutos con el entonces vicepresidente Richard Nixon y le explicó el alcance de las medidas revolucionarias.
Ejemplo de la soberbia estadounidense fue este diálogo entre Fidel y el director de la Oficina de Asuntos del Caribe del Departamento de Estado, William Wieland, quien al presentarse expresó: “Doctor Fidel Castro, yo soy la persona que maneja las cosas de Cuba”. “Perdóneme, pero quien maneja las cosas de Cuba soy yo”, respondió Fidel Castro.
A pesar de tan enriquecedores intercambios, Nixon no fue sensible al mensaje de Fidel y puso fin a las compras de azúcar a Cuba. Era un acto de sabotaje a la economía de la Revolución, que llevaría a los cubanos a volver su mirada hacia la Unión Soviética y la República Popular China, el mercado ideal para su edulcorante.
Con esa alianza estratégica Cuba logró un margen de maniobra inédito en sus relaciones internacionales, recibió empréstitos y los bienes que su exsocio estadounidense le negó. Ese pacto se selló en 1960 con el icónico abrazo entre Fidel Castro y Nikita Krushov en Nueva York, en la Asamblea General de la ONU.
Fortalecida con ese apoyo, la delegación cubana abandonó la reunión de la Organización de Estados Americanos (OEA), cuya hostilidad hacia La Habana era casi idéntica a la que hoy lanza contra Venezuela, Nicaragua y Bolivia. “Los revolucionarios quemaban sus naves con miras a acelerar la transición hacia el socialismo”, escribió el historiador Rafael Rojas.

Contrarrevolución y futuro
Para los años 60, EE. UU. había diseñado innumerables planes para socavar a la Revolución Cubana. Además del bloqueo, recurrió a la guerra bacteriológica, psicológica, alimentaria, económica y sanitaria contra la población de La Isla. Hoy seduce a jóvenes con programas de “liderazgo y democracia” que tienen el mismo fin.
A la par, el Departamento de Estado ha lanzado ofensivas propagandísticas de gran envergadura como el acoso cibernético-electrónico y la manipulación informativa. De ahí que los medios estadounidenses y sus voceros en el mundo, encajonen el proceso revolucionario en los vocablos “dictaduraˮ o “democraciaˮ.
Este reduccionismo nutre las groseras críticas del hoy presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, que antes de asumir el cargo criticó el programa cubano Más Médicos en su país. Debido a ello, La Habana decidió retirar a su personal, en el que se halla la médica Lourdes Garcés, de 54 años de edad, que ha asistido a pacientes en Guatemala y Venezuela.
“Si tuviera que calificar a la Revolución Cubana, diría que es solidaridad”, declaró Garcés, quien estaba en el segundo de los tres años de misión que debía cumplir en Sao Paulo. Todos recuerdan que Cuba fue pionera en el envío de médicos solidarios al África para combatir el ébola.
Otros de los ataques del imperio es el que busca crear la percepción de que la juventud cubana ya no cree en los ideales y logros de la Revolución. Para desilusión de los neoconservadores, el nada progresista The New Herald recogió halagos para ésta en el artículo ¿Juventud sin ilusión?, publicado el 27 de diciembre.
Para este 2019, Cuba se ha trazado estas prioridades: alcanzar el crecimiento económico, materializar su nueva Constitución y avanzar en la informática. En el primer caso, el desafío consiste en garantizar el crecimiento del producto interno bruto (PIB) sin aumentar la deuda externa.
El presidente Miguel Díaz-Canel prevé un crecimiento del 1.5 por ciento con respecto a 2018, con la recuperación del sector azucarero y el impulso a sectores estratégicos como la construcción, el transporte y las comunicaciones.
El 24 de febrero más de ocho millones de cubanos votarán en referendo a la nueva Carta Magna. Para los analistas la materialización de este texto revolucionario representa un gran reto, pues se trata de nuevas 50 leyes (como la nueva Ley Electoral y sus reglamentos).
La nueva Constitución ratifica el carácter socialista de Cuba y el papel rector del Partido Comunista; reconoce como formas de propiedad la socialista, la cooperativa, la mixta y la privada. Incluye la nueva designación de matrimonio que rige el principio de igualdad. “Es un proyecto de futuro”, afirmó el vicepresidente de La Isla, Salvador Valdés.

Hoy en La Isla hay más de mil 200 zonas de WiFi públicas, cinco millones de usuarios de Internet, el 60 por ciento accede a este servicio en centros laborales y academias y 67 mil, en sus hogares. La informatización contempla cuatro ejes: desarrollo de infraestructura, con creación de contenidos y servicios digitales para usar el ciberespacio y acotar la subversión político-ideológica del exterior; énfasis en ciberseguridad; nuevo marco regulatorio; avanzar sin la imposición de plataformas de dominación.
Rifle por micrófono
Se dice que para Fidel Castro el triunfo de la Revolución Cubana comenzaría sin su icónico rifle con el que combatió en la Sierra Maestra. Cuando llegó a La Habana, el ocho de enero, manos habilidosas salieron entre la multitud para arrebatarle a Fidel el arma que usó tres años en su lucha contra la dictadura de Batista. Era un artefacto con el que el revolucionario había alcanzado el poder, pero no el que usaría para mantenerse en él. Desde entonces el tirador excepcional de la Sierra Maestra sustituyó su fusil por un micrófono, escribió Juan Manuel Florez A. en el diario El Colombiano.
El canciller ruso Serguéi Lavrov reiteró a su homólogo cubano Bruno Rodríguez el apoyo de Moscú a la soberanía de la isla y rechazó la presión económica y política de Washington.
Quito declara “personas no gratas” a diplomáticos cubanos y ordena su salida en 48 h, además retira a su embajador en La Habana.
Pese al bloqueo económico de EE. UU. en Cuba aún hay “esperanza”, asegura el embajador Eugenio Martínez.
El Huasteco se sumó a la operación con 92 toneladas de frijol y 23 toneladas adicionales de diversos alimentos.
El buque petrolero “Bertha” fue interceptado por fuerzas estadounidenses en aguas del océano Índico.
La cancillería de Rusia sostuvo que las sanciones buscan frenar el desarrollo económico de Cuba y limitar su cooperación con otros Estados.
Cuba enfrenta un bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos desde 1962.
Hoy vivimos un episodio más de una larga historia de agresiones contra Cuba por saqueadores de todo pelaje.
El embajador Eugenio Martínez agradeció la solidaridad de México con el pueblo cubano.
Peskov reiteró la postura de Rusia contra el bloqueo económico a la isla y subrayó el deseo de Moscú de seguir fortaleciendo las relaciones bilaterales.
Desde hace más de 60 años, Cuba ha enviado cerca de 600 mil profesionales de la salud a 165 países.
La neocolonial Doctrina Donroe alega ahora con ímpetu fascista.
El objetivo es demostrar “la inquebrantable amistad entre nuestros pueblos”, dijo el colectivo Va por Cuba.
El ministro de Exteriores ruso subrayó que sólo los pueblos de Cuba y Venezuela tienen la legitimidad para decidir su propio destino, sin injerencias externas.
México indicó que se encuentra en proceso de enviar más de mil 500 toneladas adicionales, principalmente leche en polvo y frijol.
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Escrito por Nydia Egremy
Internacionalista mexicana y periodista especializada en investigaciones sobre seguridad nacional, inteligencia y conflictos armados.