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El crecimiento de la riqueza de unos cuantos multimillonarios en México durante el sexenio del presidente Andrés Manuel López Obrador es un fenómeno que despierta interés y preocupa la concentración desmedida de ésta en unas cuantas manos. Mientras que el discurso oficial se ha centrado en la promesa de “primero los pobres”, la realidad económica del país ha reflejado un panorama muy diferente, caracterizado por un auténtico sexenio dorado para los magnates mexicanos.
Una nota de Forbes México del 24 de abril de 2024 reporta que hubo un incremento notable en la fortuna de los millonarios mexicanos que contrasta drásticamente con la situación de amplios sectores de la población que continúan enfrentando dificultades económicas y sociales. Desde el inicio del mandato presidencial en 2018 hasta el año 2024, el valor total acumulado por los 10 millonarios más ricos de México ha experimentado un asombroso aumento del 45.2 por ciento, pasando de 121 mil 700 millones de dólares (mdd) a 176 mil 600 mdd. Dentro de las 10 primeras posiciones del listado, dice, sólo la riqueza de dos familias muestra resultados negativos: la de los Baillères (-24 por ciento) y la de los Beckmann (-19.2 por ciento). En contraste, las fortunas que más crecieron fueron las de Fernando Chico Pardo (220 por ciento), Rufino Vigil González (142 por ciento), Carlos Hank Rhon (100 por ciento), Ricardo Salinas Pliego (88.7 por ciento) y Germán Larrea (61.2 por ciento). En el caso del empresario Carlos Slim, su fortuna se ha mantenido como la más valiosa del listado y hoy se estima en 102 mil mdd, que representa un avance de 52.2 por ciento, si se le compara con los 67 mil mdd que poseía en 2018.
La realidad de los millonarios contrasta con la de la mayoría de los mexicanos. Siguiendo la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares que hace el Inegi para 2022, podemos ver cuál es el ingreso de las personas. El reporte que presenta se basa en la forma en que se distribuye el ingreso de la sociedad por deciles, es decir, divide a la población en 10 segmentos, partiendo del ingreso más bajo al más alto. Así, el decil de más bajos ingresos, en promedio al trimestre, tuvo un ingreso promedio de 13 mil 411 pesos, aproximadamente 66 pesos diarios por perceptor; para los hogares del décimo decil, es decir, los de mayor ingreso, el promedio fue de 200 mil 696 pesos, implica 992 pesos diarios por perceptor. Al observar la concentración de los ingresos se tiene lo siguiente: los deciles 10, 9 y 8 concentran el 60 por ciento del total del ingreso en México (en 2018 era de 62 por ciento); por el contrario, los deciles restantes concentran el 40 por ciento de los ingresos totales para 2022 (38 por ciento en 2018). Estos datos nos muestran la forma en que los ingresos también están concentrados en segmentos cada vez más pequeños de la sociedad, mientras que la inmensa mayoría de la población apenas puede sobrevivir con los ingresos que tiene.
La existencia de una sociedad mexicana mayoritariamente empobrecida fue la que llevó al actual Presidente al poder, porque prometió, entre otras cosas, que mejoraría la situación y que, para eso, en su sexenio combatiría la corrupción y se atendería primero a los pobres. Pues bien, ya estamos al final del sexenio y no ha pasado nada significativo.
El comportamiento de la concentración de la riqueza en el sistema capitalista no debería sorprender a los que entienden lo que Carlos Marx ya estudió y explicó con rigor científico hace más de 150 años: que este es un fenómeno intrínseco al funcionamiento del sistema capitalista, pues genera una dinámica inherente de acumulación de capital en manos de unos pocos, mientras que la mayoría de la población enfrenta condiciones económicas desfavorables. En primer lugar, porque el capital, dueño de los medios de producción, explota la fuerza de trabajo para la producción de mercancías. Ese proceso de producción se desarrolla en competencia por generar cada vez más ganancias, lo que en un punto lleva a que la producción sea dominada por una o un puñado de empresas, es decir, la etapa del monopolio; en este proceso, lo que se acumula cada vez más es el capital. Los poseedores de éste acumulan cada vez más riqueza, creando una brecha enorme entre ricos y pobres. En ese proceso, dice Marx, el sistema capitalista también crea a su sepulturero, el proletariado, la nueva clase revolucionaria destinada a cambiar la sociedad polarizada entre ricos y pobres por una equitativa.
Al fin, los datos de la concentración de la riqueza y los ingresos nos muestran que la promesa hecha por el actual Presidente no se ha cumplido. Ningún político del sistema actual será capaz de revertir este fenómeno por buena voluntad, sólo podrá hacerlo la mayoría social, que sufre la consecuencias de esta concentración desmedida, si se organiza y lucha por conquistar el poder político y, así, poner fin a un modelo económico concentrador de riqueza y generador de pobreza.
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Escrito por Rogelio García Macedonio
Licenciado en Economía por la UNAM.