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Economía
México, el país donde más se trabaja y menos se produce
A pesar de su tamaño económico, México ocupa uno de los últimos lugares en generación de valor por hora trabajada, con efectos ya visibles en su Producto Interno Bruto (PIB).


México ocupa el puesto número 11 a nivel mundial en relación con su Producto Interno Bruto (PIB) por habitante; sin embargo, en su más reciente informe, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) reveló que el país es el segundo menos productivo de las 38 naciones que conforman el organismo, lo que plantea dudas sobre el desempeño del mercado laboral, el modelo educativo y el comportamiento de las inversiones en el territorio.

En su informe Compendio de indicadores de productividad 2025, la OCDE destacó que México genera un promedio de 30 dólares por hora, muy por debajo del promedio global de 70 dólares y por debajo de sus vecinos regionales.

“Se estima que en 2024 América del Norte exhibió un patrón de dos velocidades, con sólidas ganancias de productividad de alrededor del 1.5 por ciento en Estados Unidos, en contraste con una pequeña caída en Canadá y una caída mayor en México”, indicó la OCDE.

En este sentido, detalló que la caída del desempeño de la productividad en México dio como resultado una media regional de aproximadamente 0.2 por ciento.

Un país desigual, poco educado y altamente informal

Esta baja productividad podría explicarse por la gran cantidad de habitantes dedicados al trabajo informal. Para la OCDE, el empleo no regulado suele asociarse a salarios bajos y bajo acceso a tecnología, lo que reduce la eficiencia promedio.

A esto se suma el rezago educativo y de habilidades técnicas. El capital humano de México sigue estando por debajo del estándar promedio de países integrantes de la OCDE. Incluso el propio organismo advirtió que el nivel educativo de la fuerza laboral mexicana es considerablemente inferior al de otras economías, lo cual limita su capacidad de adaptarse a procesos más complejos.

Este desfase en la formación educativa no sólo se ve reflejado en la baja productividad individual, sino que también limita la posibilidad de que las empresas incrementen su eficiencia y competitividad.

Otro elemento que daña la productividad de los trabajadores es la extensión de las jornadas laborales, toda vez que México es el país de la OCDE donde más horas se trabajan al año, con un promedio de aproximadamente dos mil 132 horas, muy por encima del promedio de mil 730 del resto de países integrantes.

En este sentido, la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) mencionó: “está demostrado que un colaborador que tiene tiempos adecuados para descansar, que tiene un correcto balance vida-trabajo, y que además goza de un buen ambiente laboral, es más productivo”, es decir, más tiempo de trabajo no significa mayor productividad.

Competitividad fragmentada

La estructura empresarial del país también es una variable, pues México está conformado en su mayoría por micro y pequeñas empresas, especialmente en los sectores de comercio y servicios, que suelen operar con niveles de productividad muy bajos.

De acuerdo con datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), la productividad laboral en las grandes empresas manufactureras puede ser de hasta un 20 por ciento superior a la de las microempresas.

La Cepal también indicó que sectores estratégicos como la energía, las telecomunicaciones y el comercio han sufrido por años una débil competencia y regulaciones poco eficientes, que frenan la innovación y desalientan la entrada de capitales de inversión.

A estas variables también se deben sumar las condiciones de desigualdad social. Mientras en zonas económicamente céntricas como la Ciudad de México o los estados del norte se concentra buena parte de la actividad productiva, regiones del sur y sureste como Oaxaca, Chiapas y Guerrero operan con una infraestructura limitada y bajos niveles educativos.

Esto ya ha causado estragos en la economía, pues al cierre del segundo trimestre del año, el PIB de México apenas creció en 0.7 por ciento, logrando apenas esquivar una recesión técnica, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Para la OCDE, el panorama no mejorará, pues espera un crecimiento de apenas 0.4 por ciento. “Las perspectivas económicas mundiales se están debilitando y se prevé que las importantes barreras al comercio, el endurecimiento de las condiciones financieras, la caída de la confianza y el aumento de la incertidumbre política tengan un efecto adverso en el crecimiento”, dijo.

A pesar del panorama negativo para México, la presidenta Claudia Sheinbaum se limitó a cuestionar los métodos utilizados para medir la productividad del país, sin tomar en cuenta que el indicador está estrechamente relacionado con los factores estructurales antes mencionados.


Escrito por Sebastián Campos Rivera

Periodista de finanzas, economía, negocios, mercados, divisas, indicadores y el sector energético. | X: @srivera1410


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