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editorial
La lucha de las mujeres y el machismo presidencial
La descalificación presidencial a las luchas feministas refleja el desconocimiento del tema por parte del primer mandatario.


En varias ocasiones, el Presidente de la República se ha referido a la lucha de las mujeres por la igualdad de derechos y contra la discriminación y la violencia de género como un movimiento de derecha, al servicio de los conservadores o de aquéllos que quieren que a Morena le vaya mal; también ha afirmado que en un alto porcentaje de los casos, las denuncias de violencia doméstica resultan falsas. Tales afirmaciones por parte de la más alta autoridad del país no solo son inaceptables e indignantes, sino también sorprendentes y, para algunos, increíbles, porque provienen de quien ocupa el respetable cargo de Presidente de todos los mexicanos y de quien se espera respeto a cada uno de los sectores de la población, teniendo cuidado al referirse a ellos y al calificar sus peticiones o exigencias.

La injusticia, la discriminación y la violencia contra las mujeres no son inventos, sino una realidad que tiene siglos de existencia, que comenzó con la sociedad patriarcal, se agudizó con la división de la sociedad entre explotadores y explotados y que hasta la fecha subsiste. La descalificación presidencial a las luchas feministas refleja el desconocimiento del tema por parte del primer mandatario. A lo largo de dos años de gobierno morenista, se han acumulado suficientes pruebas de que la sociología, la historia y la teoría de la lucha de clases no son el fuerte de López Obrador, quien parece ignorar las causas del sojuzgamiento de las mujeres en una sociedad clasista como la actual. No tendría sentido, entonces, esperar del jefe del Poder Ejecutivo una concepción acabada, profunda y clara sobre el tema del machismo, el feminismo o simplemente en torno a la lucha de las mujeres por el respeto a sus derechos plasmados en las leyes del país o la exigencia de una actualización a dichas leyes.

Las declaraciones y, sobre todo, las medidas implementadas por el Presidente y su gobierno de la “Cuarta Transformación” (4T) son la negación de sus promesas de campaña, cuando aseguraban que éste sería “el sexenio de la mujer mexicana”; durante la prolongada etapa de proselitismo que los llevó al poder, ofrecieron una serie de medidas en favor de las mujeres y contra toda forma de discriminación o de injusticia contra ellas; pero estas promesas, que les granjearon la simpatía y el voto de millones de mujeres, hoy han pasado a engrosar el bagaje de los adeudos de la 4T.

Con el recuento de estas promesas arranca el Reporte Especial de esta semana, culminando con el incumplimiento de las mismas y el empeoramiento de la situación, al desaparecer programas que en el pasado beneficiaban a este sector, que representa poco más o menos la mitad de la población del país.


Escrito por Redacción


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