editorial
La desatención a los jóvenes crece como nunca
Estudios muestran tendencias muy preocupantes en los aspectos educativo y laboral; el futuro de generaciones se encuentra amenazado al cerrarse el acceso a las universidades y ante la necesidad imperiosa de abandonar los estudios por la economía familiar.
Desde el inicio del sexenio, cada vez son más los jóvenes que no tienen acceso tanto a la educación superior como a la media superior, y que tampoco encuentran empleo. El problema no comenzó con este gobierno, pero se agravó peligrosamente desde 2019, primer año de lo que sería el gobierno de la “Cuarta Transformación” (4T).
Estudios consultados por buzos muestran tendencias muy preocupantes en los aspectos educativo y laboral; el futuro de generaciones enteras se encuentra amenazado al cerrarse cada vez más el acceso a las universidades y ante la necesidad imperiosa de abandonar los estudios a causa de la situación económica familiar. El problema del desempleo, agravado por la crisis económica mundial y su repercusión en México, también afecta a los jóvenes; esta falta de oportunidades ha repercutido en su salud e incluso en la de adolescentes e infantes, entre los que se registra una tendencia creciente en los trastornos mentales y en el número de suicidios.
Nuestro Reporte Especial presenta, esta semana, datos relevantes de estudios efectuados por instituciones nacionales e internacionales acerca de las tendencias que empeoran la situación de los jóvenes en México, en su mayoría desempleados: la precarización de su empleo cuando llegan a encontrarlo; la integración de los jóvenes a las filas del empleo informal; la falta de atención médica y de otros servicios y, en resumen, la carencia de un trabajo digno.
En el aspecto educativo se observa un fuerte incremento de la deserción escolar como efecto de la crisis económica agravada por la crisis sanitaria y la pandemia de Covid-19; frente a esta problemática, hay una casi nula atención de la 4T a la juventud; no existen políticas públicas efectivas, encaminadas a frenar el desempleo o a estimular la inscripción en los centros educativos de los niveles superior y medio superior. En pocas palabras, ninguna autoridad o secretaría de Estado ha aplicado las medidas necesarias y suficientes para la atención de los jóvenes durante todo el periodo 2018-2022.
A la imposibilidad de estudiar o siquiera contar con un empleo y un ingreso para sostener a la familia, se añade en mayo de este año otra calamidad, otra medida muy propia de la 4T: un decreto que redundará en más desatención para los jóvenes, adolescentes y niños cada vez más afectados por trastornos mentales; este reciente decreto, publicado en el Diario Oficial de la Federación, exime al Gobierno Federal de la responsabilidad de brindar asilo a este tipo de enfermos y construir hospitales especializados; más todavía, los hospitales psiquiátricos existentes desaparecerán paulatinamente y se convertirán en hospitales de otro tipo.
Han comenzado ya protestas y denuncias de especialistas y académicos estudiosos del problema; los trastornos psíquicos, relacionados estrechamente con la falta de empleo y la oportunidad de estudiar, de por sí mal atendidos, pronto serán olvidados por la 4T.
Escrito por Redacción