Estados Unidos fue la nación que más gastó en arsenal nuclear, beneficiando a corporaciones como Honeywell y Lockheed Martin.
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A la guerra comercial declarada por Trump contra México, basada en acusaciones absurdas como la de no frenar la creciente migración ni el tráfico de drogas hacia Estados Unidos (EE. UU.), se añade la presión para que México envíe la cuota de agua establecida en el tratado internacional de aguas firmado en 1945. Este tratado es un asunto viejo, pero la reavivación del conflicto es más reciente; en su primer periodo presidencial, Donald Trump ya presionaba al gobierno de México para que cumpliera con la cuota de millones de metros cúbicos de agua establecida en el vigente tratado, cuyo origen data de la época de la invasión estadounidense a nuestro país; ése fue el contexto de la imposición, más que la firma de un tratado de paz y amistad con aquella potencia económica y militar para “compartir” el agua de los ríos fronterizos.
En 2025 vemos cómo se agudiza el conflicto; los legisladores estadounidenses encarnan los intereses de ricos empresarios agrícolas de ese país, especialmente de la zona fronteriza, como Texas, Arizona y California, que presionan a Donald Trump para que exija a México el cumplimiento de su cuota de agua. México no ha entregado su cuota porque no ha podido, porque enfrenta la escasez de agua, no tiene ni para su propia producción; pero las causas del retraso nada le importan a Trump y a sus congéneres, que exigen la entrega de este año y de todo lo que se adeuda de años anteriores y saben que Trump accederá a sus peticiones.
Por de pronto, el presidente de EE. UU. ya ordenó dejar de entregar la cuota de agua del río Colorado, que corresponde a su país, en los estados fronterizos mexicanos. Congresistas, legisladores y empresarios estadounidenses saben perfectamente que el gobierno mexicano no emprenderá ninguna medida tan irracional como el gobierno de Estados Unidos acostumbra hacer, aplicando la ley de la fuerza.
Trump ya tiene el pretexto para aplicar una maniobra más contra México: una “petición” de legisladores texanos. Para los mexicanos, la situación representa una amenaza que puede convertirse en hechos reales, en medidas de fuerza, como ha sucedido con el amago de aplicar aranceles, que se convirtió en una real guerra comercial. En tales asuntos, las amenazas de EE. UU. no son demagogia, son reales, las cumple.
La presión para que México cumpla con la entrega de agua puede convertirse en una guerra. La codicia por el agua mexicana puede conducir al gobierno de Trump a entablar una guerra. Eso deben esperar los mexicanos, desde la Presidenta de la República hasta los ejidos más alejados y losgrupos de trabajadores más pobres del país. Las provocadoras palabras de Trump no vienen de un solo hombre, sino de todo el gobierno gringo. Es tiempo de dar a conocer a todo el mundo esta amenaza, este nuevo amago cuyo principal afectado será, como siempre, el pueblo pobre de México.
Estados Unidos fue la nación que más gastó en arsenal nuclear, beneficiando a corporaciones como Honeywell y Lockheed Martin.
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Escrito por Redacción