A partir de hoy y hasta el domingo, Rusia estará llevando a cabo sus elecciones presidenciales, las cuales, hasta el momento han tenido alta participación.
A partir de hoy y hasta el domingo, Rusia estará llevando a cabo sus elecciones presidenciales, las cuales, hasta el momento han tenido alta participación. Los contendientes son Vladímir Putin, candidato independiente; Leonid Slutski, del Partido Liberal-Demócrata de Rusia; Nikolái Jaritónov, del Partido Comunista; y Vladislav Davankov, de New People.
De acuerdo con la Comisión Electoral Central de Rusia, 112.3 millones de rusos podrán acudir a las urnas, además de 1.9 millones de votantes en el extranjero y 12 mil más en la ciudad de Baikonur (Kazajistán).
La fiscalía de Moscú advirtió que no toleraría ningún tipo de protesta durante la votación. Hasta el momento ya han votado tanto el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, en un colegio electoral del centro de Moscú, como el presidente ruso, Vladimir Putin, y el vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia, Dmitri Medvédev.
En caso de que ningún candidato reciba más de la mitad de los votos, se realizará una segunda vuelta el próximo 7 de abril. Se prevé que el ganador tome posesión el 7 de mayo de este año.
De ser reelegido, Vladímir Putin, de 71 años, cumpliría 30 años en el poder. El mandatario llamó a sus compatriotas a expresar en los comicios una posición patriótica para confirmar su unidad y determinación de seguir adelante.
Los comicios iniciaron este viernes a las 8:00, hora local en la península de Kamchatka. En ese momento, en la Ciudad de México eran las 21:00 horas del jueves 14 de marzo. Y concluirán el domingo a las 20:00, hora local en Kaliningrado. Considerando la diferencia horaria con la Ciudad de México, las elecciones terminarán a las 11:00 horas del domingo 17 de marzo.
Cabe destacar que el domingo 17 de marzo se instalarán urnas en México, para que los cerca de 20 mil rusos, según datos del consulado, puedan votar.
A 81 años de la victoria del Ejército Rojo sobre el nazifascismo, el raquítico imperialismo estadounidense y la ahora colonizada Europa quieren ocultar la gran epopeya militar con la que la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) concluyó la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).
La comunicación es arma estratégica en un frente invisible, donde Estados y corporaciones expanden su geopolítica. En tiempos de guerra, manipular emociones y decisiones de la clase trabajadora es vital para las élites.
El estrangulamiento energético y la amenaza de un ataque militar para devastar a Cuba, sumados a un bloqueo comercial, político y psicológico por más de medio siglo, sólo tienen un nombre: terrorismo genocida de Estado.
L a economía es la base de toda la vida social, incluida la política y la guerra, y en los días que corren, el desastre de Estados Unidos (EE. UU.) en Irán confirma esta tesis y pone de relieve profundas debilidades económicas.
El número de personas que padecen hambre en el mundo podría aumentar de 45 millones a la cifra récord de 673 millones, lo que representa 1395.6% de incremento.
El imperialismo estadounidense ha intentado convencer a la opinión pública mundial que el secuestro del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro y la diputada Cilia Flores, ejecutado por las fuerzas armadas de Estados Unidos (EE. UU.), fue un acto de “justicia internacional”.
Pese al cerco policial, los manifestantes aseguraron que la movilización fue “exitosa”, al demostrar su disposición a continuar reclamando mejores condiciones.
El potencial económico de estas fábricas es gigantesco, tiende a ser infinito, se trata de una revolución industrial más asombrosa que las que se conocieron en los siglos anteriores.
Escrito por Brenda Ocampo Jiménez
Comunicóloga. Estudiante de la Universidad Nacional Autónoma de México.