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Reportaje Especial
Derrota de EE. UU.: voto en la ONU contra el bloqueo a Cuba
El dos de noviembre, 187 países rechazaron el bloqueo multidimensional que EE. UU. ha impuesto a Cuba por 62 años. Sólo Israel y EE. UU. votaron en contra de la resolución presentada ante la Asamblea General. Ucrania se abstuvo.


El dos de noviembre, 187 países –la mayoría de los que integran la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU)– rechazaron el bloqueo multidimensional que Estados Unidos (EE. UU.). ha impuesto a Cuba por 62 años. Sólo dos votos se opusieron a la resolución que se presentaba por trigésimo primera ocasión en la Asamblea General: Israel y EE. UU., con abstención de Ucrania.

Esa nueva derrota imperial confirma que Washington insiste en estar del lado equivocado de la historia y que su actual presidente, Joseph Biden pagará cara su falta de perspectiva geopolítica, al no usar sus prerrogativas de Estado para eliminar de una vez por todas el cruel e inútil legado de la Guerra Fría.

 

 

De los 11.3 millones de cubanos que hoy viven en La Isla, el 80 por ciento (casi nueve millones) ha vivido bajo el genocida bloqueo económico y político impuesto por EE. UU. Durante ese periodo, esa política ilegal, antidemocrática e inmoral ha causado daños económicos por 159 mil 84 millones 300 mil dólares y perjuicios por más de un billón 337 mil 57 millones de dólares (mdd).

Falta estimar los daños, las agresiones y calumnias generadas por la guerra imperialista contra la población cubana que aspira a vivir en paz para progresar, como el resto de las naciones en el mundo.

La ofensiva criminal contra Cuba no ha cesado ni un día desde que Washington se propuso arrebatar la estratégica isla caribeña a la España decadente de finales del Siglo XIX. Hoy, la mayoría de los países miembros de la ONU le espetan un rotundo no al hegemón y a su política de cerco multidimensional, mientras el mundo se esfuerza por construir un nuevo orden internacional.

El tres de noviembre de 2022, por trigésima ocasión, 185 países miembros de la ONU votaron a favor de la resolución presentada por Cuba para que el gobierno levantara el bloqueo contra La Isla. Únicamente dos países votaron a favor de que continuara esa política genocida: EE. UU. e Israel.

Entonces se abstuvo Brasil, a la sazón gobernado por el derechista radical Jair Bolsonaro, con lo que por tercera vez se fracturaba el respaldo unánime de América Latina a Cuba. También lo hizo Ucrania, cuyo régimen ya enfrentaba la operación militar especial de Rusia para desnazificar y desmilitarizar el Donbás.

 

 

La resolución que La Habana ha presentado a la Asamblea General desde 1992 aún exige a EE. UU. el fin de las fuertes medidas económico-financieras que le impuso a partir de 1962 para impedir el cabal desarrollo de la sociedad cubana.

La votación de este otoño fue muy interesante porque se realizó en el contexto de la ofensiva israelí contra la población palestina de la Franja de Gaza, después de la operación Diluvio de Al Aqsa que lanzó el grupo Hamás, que gobierna esa región desde 2007.

También ocurre en un momento de debilidad de la ONU, para imponer el cese al fuego al régimen sionista, luego de casi 22 días de intenso bombardeo israelí sobre la población de Palestina en el que hasta entonces se había asesinado a más de ocho mil civiles.

Sin embargo, en el ánimo de los miembros de la Asamblea General pesaba, cada vez más, la influyente presencia de las potencias no sumisas a Washington, cuyos dirigentes se han inclinado por impulsar nuevas alianzas y bloques de cooperación en los últimos años.

Así se constató cuando potencias económicas emergentes como Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, agrupadas con el acrónimo BRICS, durante la pasada cumbre, invitaron a Cuba a integrarse al organismo.

A la par, el 17 de octubre, la comunidad internacional reconoció la histórica resistencia antiimperialista de Cuba y, por sexta ocasión, le otorgó el voto para que se integre el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Desde México se celebró esa decisión, que puso en primer plano los principios humanistas de la Revolución Cubana.

En el plano internacional, ambas acciones fueron un claro mensaje para que Occidente entienda que hoy el mundo tiene una visión multipolar y antihegemónica que permitirá nuevas formas de interacción global.

 

Diplomacia encubierta

A pesar de la acre actitud estadounidense, el gobierno de la Revolución Cubana siempre se ha mostrado dispuesto a tender la mano a su vecino: ha enviado a Washington mensajes con propuestas de diálogo desde los mandatos presidenciales de Dwight D. Eisenhower (1953-1961), John F. Kennedy, Lyndon B. Johnson, Richard Nixon, Gerarld Ford, Ronald Reagan, George H.W. Bush, William Clinton, George W. Bush hijo, Barack Obama, Donald Trump, y ahora, en el gobierno de Biden, desde 2021.

 

Afectaciones a varios sectores por el bloqueo de marzo 2022 a febrero de 2023

 

 

Hoy, el 80 por ciento de los cubanos sólo ha conocido a Cuba bloqueada.

Sector Salud: por 239,803,690 mdd, al no tener acceso a insumos y reactivos por el bloqueo, MediCuba los solicitó a 69 empresas estadounidenses para comprarlos como cualquier transacción comercial. Tres lo negaron: Termo Fisher Scientific, New England Biolabs y Agilet Tecnologies; las otras 64 no respondieron.

Sector Cultura: 83,446,000 mdd

Sector Educación: 75,551,799 mdd 

Sector Deporte: 850,400,087 mdd 

Sector de Industria biotecnológica y farmacéutica: 142,896, 200 mdd

Sector Turismo: 1,089,470,572 mdd

Sector Agrícola: 273,390,800 mdd

Sector Industrial: 23,098,100 mdd 

Sector del Transporte: 202,420,140 mdd

 

La respuesta a una solución diplomática pacífica siempre ha sido negativa, porque procede de una actitud neocolonialista. La relación entre EE. UU. y Cuba ha sido demasiado importante como para que quede en las manos de ambos gobiernos, considera el politólogo de la Universidad de Harvard Jorge I. Domínguez. En algunos periodos, gobiernos y múltiples individuos de otras naciones intentaron mediar entre los dos actores.

En varias ocasiones, los gobernantes mexicanos mediaron entre Cuba y EE. UU.; y en la de 1964, su gestión triangular fue relevante para que, además del de México, los gobiernos de Bolivia, Chile y Uruguay votaran contra la expulsión de Cuba de la Organización de Estados Americanos (OEA).

El nuestro fue el único país de la región que mantuvo relaciones con La Isla; “rebeldía” que le ganó cierta independencia diplomática frente a EE. UU. Sin embargo, el profesor de la American University William M. LeoGrande, y el jefe de análisis del Archivo de Seguridad Nacional, Peter Kornbluth, demuestran que no hubo tal rebeldía, sino “un pacto secreto”, en julio de ese año, entre Brasil, EE. UU. y México para fungir como enlace diplomático con La Habana.

Aún así, Domínguez refiere que México propició la reunión entre el secretario de Estado, Alexander Haig, y el vicepresidente cubano, Carlos Rafael Rodríguez, en 1981, a iniciativa de José López Portillo, quien pidió a Ronald Reagan establecer ese diálogo.

Carlos Salinas de Gortari también habría mediado entre La Habana y Washington para que alcanzaran el acuerdo migratorio de 1994, cuando el escritor colombiano Gabriel García Márquez desempeñó la función de “paloma mensajera” en esa negociación fundamental.


Escrito por Nydia Egremy

Internacionalista mexicana y periodista especializada en investigaciones sobre seguridad nacional, inteligencia y conflictos armados.


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