Hoy, la censura contra los poetas revolucionarios toma la forma de una aparente indiferencia; no se difunde su obra, no se les reimprime, no se promueve su conocimiento fuera de las fronteras nacionales, se les deja caer en el olvido.
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Decálogo del escritor, fruto de muchos años de periodismo y ejercicio de la pluma revolucionaria de Elías Castelnuovo (1893-1982), plantea de manera sucinta sus consejos para los jóvenes escritores; cargadas del humor corrosivo que le es propio, un fin más alto que el individuo alienta estas recomendaciones: poner la escritura al servicio de las masas, del elevado ideal de la Revolución, poniendo en juego todas las capacidades del autor en esta tarea y rechazando el rebuscamiento, la pedantería y el adorno innecesario que en nada ayudan a la misión y que no pueden ser comprendidos por el pueblo y, por lo tanto, de nada sirven para su lucha.
1. Si no se tiene nada importante que decir, mejor es no decir nada. Escribir por escribir es dejar la inteligencia en casa y tirar la estupidez por la ventana.
2. Se aprende a escribir, escribiendo de continuo, sin tener en cuenta el tiempo ni la hora, ni tampoco los ruidos que puedan hacer los vecinos. A fuerza de caer la gota de agua perfora la piedra.
3. Las palabras por sí solas carecen de ciudadanía. Su valor radica únicamente en todo aquello que se les coloca adentro. La vaciedad del verbo en un escrito, lejos de denotar que el verbo esté vacío, denota por el contrario que lo que está vacío es el cerebro del que lo maneja a su albedrío.
4. Hay que escribir como se habla. Quien habla de una manera y escribe de otra manera diferente, una de dos: o miente cuando escribe o miente cuando habla, indistintamente.
5. Para llegar a las masas es menester emplear el lenguaje común a las masas. Quien se niega a utilizar el vocabulario que usa todo el mundo en la vida diaria, se expone a no ser entendido a veces en primera y otras veces en ninguna instancia, pues lo esencial no es cómo se dice, sino qué es lo que se dice.
6. Conviene eludir el floripondio literario y sus irremediables y fatales consecuencias: la exuberancia de adjetivos, las frases de oropel, los parlamentos interminables, la retórica espumante y todo cuanto denuncie el artificio de la composición.
7. Nada sale perfecto del horno del intelecto. La perfección se obtiene, luego del parto, mediante un proceso minucioso y largo de corrección y reestructuración del contexto escrito al correr de la pluma y de primer intento.
8. No es prudente ponerse a escribir un cuento o un drama si no se dispone anticipadamente del principio y del final de la obra. El que improvisa, por lo general, suele pagar cara la ligereza de su improvisación. Vale más siempre pecar de precavido que pecar de atolondrado.
9. Para ocupar un sitio de vanguardia en el campo de las letras es necesario previamente ocupar un sitio de vanguardia en el campo de las ideas. Los que marchan detrás de las corrientes del pensamiento de la mayoría popular, no pueden pretender marchar por delante del pensamiento de las corrientes del arte que son en definitiva el resultado de las aspiraciones y necesidades de esa misma mayoría.
10. La literatura la crea el pueblo. El escritor no hace más que darle forma de libro.
Entre la obra narrativa de este destacado escritor argentino-uruguayo figuran Tinieblas (1923); Malditos (1925); Ánimas benditas (1926). Entre los muertos (1926). Las obras de teatro Ánimas benditas, En nombre de Cristo, Los señalados (1929); Carne de cañón (o Carne de hospital, 1930); Larvas (1931). Las crónicas de viaje Yo vi… en Rusia (1932); Rusia Soviética. Impresiones de un viaje a través de la tierra de los trabajadores (1933); los ensayos Vidas proletarias. Escenas de la lucha obrera (1934); La marcha del hambre (1934); La 77 Conferencia de la paz mundial (1934). El arte y las masas (1935); Resurrección. Impresiones de una conciencia libre sobre la epopeya heroica del pueblo español (1936); Psicoanálisis sexual y psicoanálisis social (1938); Examen de una nueva teoría de desorientación política y económica (1938); y después de un prolongado silencio Calvario (1949); Jesucristo, montonero de Judea (1971, reeditado en 1976 como Jesucristo y el Reino de los Pobres); Memorias (1974); Caña fístula (1976); El sentido de clase en la novela del campo argentino. La tierra vista por los propietarios de la tierra (1976); Cartas de Elías Castelnuovo (1988) y Sacrificados. Cuentos de la resistencia (1988).
Hoy, la censura contra los poetas revolucionarios toma la forma de una aparente indiferencia; no se difunde su obra, no se les reimprime, no se promueve su conocimiento fuera de las fronteras nacionales, se les deja caer en el olvido.
"El arte y la cultura son sueños de locos pero, viéndolo bien: los locos –no los cuerdos– son los que siempre anhelan componer el mundo”.
No es Luis Alfredo Arango un poeta contemplativo, nostálgico, que añore la idílica belleza del entorno rural de su niñez.
El poeta y narrador Luis Alfredo Arango nació en Totonicapán, Guatemala, en 1935, en el seno de una familia relativamente acomodada de “ladinos”.
No es la de Rubén Darío una poesía destinada a las masas, como él mismo reconoce en el Prefacio a Cantos de vida y esperanza (1905), cuando afirma “no soy un poeta de muchedumbres”.
En Defensa de la poesía, el poeta, traductor, editor, diplomático y gran impulsor de la cultura mexicana Jaime García Terrés, considera a ésta como un “instinto primario
El 31 de mayo de 2013, después de una vida entera dedicada a las letras, fallecía en Buenos Aires, a los 87 años, el poeta argentino Horacio Armani
En 1949, durante una asamblea celebrada en la ciudad de Arecibo, el Partido Nacionalista Puertorriqueño nombró secretario general a Matos Paoli, quien viajó a varias ciudades realizando difusión de la causa nacionalista.
La biografía del poeta puertorriqueño Francisco Matos Paoli es uno de esos caros ejemplos de la poesía al servicio de los ideales más elevados.
Por su temática, la poesía de la nicaragüense Claribel Alegría (1924-2018) se inscribe en la tradición de la lírica universal: el amor, el olvido, la muerte.
Cuenta la leyenda que en 1556, durante un banquete, mientras su hermana le contaba una anécdota escabrosa, el poeta italiano Pietro Aretino sufrió un repentino ataque de risa.
Feminista en el Siglo XIX, insumisa, revolucionaria y comprometida con las causas sociales a que asistió en su prolongada existencia, Laura Méndez de Cuenca (1853-1928) fue una traductora, académica, periodista, educadora y multidisciplinaria escritora mexicana.
El nueve de mayo de 2022 dejaba este mundo material el poeta, periodista y diplomático José Franco, nacido en 1936 y conocido como El Poeta de la Patria en su natal Panamá.
De aquella sociedad nacida de la más grandiosa revolución que había conocido la humanidad surgió, como un resultado necesario, toda una constelación de poetas.
El árbol, como abstracción, es un elemento infaltable en todos los monumentos literarios de la antigüedad.
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Escrito por Tania Zapata Ortega
Correctora de estilo y editora.