El tirador fue identificado con el nombre de Mark Violets.
Donald Trump, expresidente y candidato republicano a la presidencia de EE.UU., fue atacado a balazos el sábado durante un mitin de campaña en Butler, Pensilvania.
Mientras Trump daba un discurso sonaron disparos e inmediatamente se tiró al suelo mientras los agentes del Servicio Secreto lo rodearon para protegerlo; posteriormente, lo evacuaron con la camisa rasgada y una mancha de sangre en el rostro.
Trump apenas había durado 10 minutos en el escenario cuando comenzaron las balas. Los asistentes a su evento fueron evacuados entre gritos y pánico, según videos difundidos en redes sociales.
En su red social Truth Social confirmó la agresión en su contra y se dijo sorprendido: “Me dispararon con una bala que perforó la parte superior de mi oreja derecha. Es increíble que un acto así pueda ocurrir en nuestro país”. Asimismo, agradeció a los servicios de seguridad por su “rápida respuesta”.
De acuerdo con información de medios internacionales que citan al fiscal del condado de Butler, Richard Goldinger, el tirador responsable del atentado, identificado como Thomas Matthew Crooks, fue abatido por los elementos de seguridad en el evento. Y un simpatizante de la campaña de Trump falleció en el lugar por el ataque.
El presidente de EE.UU., Joe Biden, reaccionó horas más tarde a lo ocurrido con su adversario electoral. En un mensaje a la nación, condenó y reprobó la existencia de la “violencia política” en el país.
Presidentes y primeros ministros en el mundo han condenado el ataque contra Trump pese a tener diferencias políticas, entre ellos, los mandatarios de los países latinoamericanos.
A raíz de la profunda crisis energética por la que atraviesa la isla de Cuba, se ha vuelto tema de conversación recurrente en los círculos intelectuales y los análisis televisivos occidentales cuando remachan constantemente que esta situación ocurre única y exclusivamente por el mal gobierno cubano.
Según la ONU, el impacto afectará de manera desproporcionada a aquellos que disponen de presupuestos más limitados para absorber el aumento de los precios de la energía y los alimentos.
El imperialismo estadounidense ha intentado convencer a la opinión pública mundial que el secuestro del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro y la diputada Cilia Flores, ejecutado por las fuerzas armadas de Estados Unidos (EE. UU.), fue un acto de “justicia internacional”.
Hace unas cuantas horas se informó que se detenía “por dos semanas” el ataque criminal que las fuerzas armadas de Estados Unidos (EE. UU.) e Israel desataron en contra de la República Islámica de Irán.
Compañías como Exxon, Chevron, Occidental Petroleum y Continental Resources han incrementado sus ganancias gracias a las políticas del presidente estadounidense.
Escrito por Pedro Márquez Rosales
Periodista por la Escuela de Periodismo Carlos Septién García. | X: @PedroMrquez_