Cargando, por favor espere...
Las variables precio, salario y poder adquisitivo están relacionadas tan estrechamente, muestran una relación causal tan clara, que es muy probable que los analistas del gobierno de la “Cuarta Transformación” (4T) hayan considerado muy sencillo actuar sobre las pésimas condiciones de vida de los trabajadores mexicanos, es decir de la inmensa mayoría de la población del país, cada vez más depauperada, frente a un nivel de precios en constante aumento y un salario fijo o que aumenta mucho más lentamente que los precios.
Desde su primer año de gobierno, la 4T se propuso aumentar el poder adquisitivo de los trabajadores por medio del aumento al salario mínimo, pero no con el incremento raquítico de años y sexenios anteriores, sino con un “histórico incremento”, por ejemplo con una elevación del 16 y muy pronto con otra del 20 por ciento.
Pero la elevación de los precios obedece a leyes poderosas que son esenciales para el régimen económico social que existe en México. El proceso inflacionario, el aumento de los precios está íntimamente ligado al afán insaciable de ganancia de la clase empresarial, a la ley del valor y las leyes del mercado (de la oferta y la demanda de todas las mercancías, incluida la fuerza de trabajo). No ha resultado tan fácil hasta ahora elevar el poder adquisitivo de los trabajadores hasta rebasar el ritmo en que aumentan los precios de los bienes de consumo indispensables; no es posible eliminar un fenómeno que obedece a una ley social sin conocerlo a profundidad y sin recordar que una ley social o natural es un fenómeno que se repite siempre que se presenten determinadas condiciones, otros fenómenos sin los cuales el primero no puede ocurrir. El efecto se produce inevitablemente; sin influir sobre la causa no se podrá actuar sobre el fenómeno.
Tienen razón los que afirman que la elevación del salario no es la solución radical del problema, sino solamente un alivio temporal. El sistema posee mecanismos para restaurar la tendencia inflacionaria y la consecuente pérdida del poder de compra de la población. Sin el afán insaciable de ganancias, sin la más absoluta libertad posible para los empresarios, no existiría el capitalismo; solo es posible, entonces, atenuar la ley que rige en el nivel de los precios. De todos modos hay que conocer profundamente los aspectos del problema económico; pero un gobierno que trata superficialmente el asunto y comete el error de atacar solo un aspecto del mismo, por ejemplo ordenando un aumento en el salario de un sector de la clase trabajadora, dejando invariable el salario de los otros sectores, fracasará en sus buenos deseos; y no interviniendo en la libertad de las organizaciones empresariales para fijar los precios anulará muy pronto el efecto positivo de un aumento salarial.
El optimismo del gobierno de la 4T sobre el efecto de sus medidas salariales en el futuro inmediato del país no tiene una base real, científica; ningún aumento “histórico” o nunca antes visto puede ser confiable y brindarnos tranquilidad para un largo plazo, ni siquiera el de un sexenio, si no se toman en cuenta otros fenómenos concomitantes y solo se actúa parcialmente. El efecto inmediato de la política económica será efímero y a veces contraproducente. Esto se comienza a observar con la política salarial del gobierno de la 4T. De éstos y otros aspectos relacionados con el tema se ocupa esta semana nuestro reporte especial.
En las diversas puertas de San Lázaro, las agrupaciones campesinas continúan protestando por qué se incrementen recursos, ya que de acuerdo al PEF 2020, se prevé un recorte de más de 20 mil millones de pesos para el campo.
Los hospitales privados que firmaron convenios con el Gobierno Federal para brindar atención a pacientes de Covid-19 también están saturados y sus costos superan los 500 mil pesos.
En 2022 el panorama económico no será mejor que el que hemos visto en tres años de administración morenista. La inflación será más alta que la proyectada el año pasado y alcanzará una tasa del ocho o nueve por ciento.
Después del regreso a las calles, el número de muertos y contagios se han triplicado. El gobierno de la 4T decidió concluir el confinamiento.
Coordinadores parlamentarios consideraron insuficientes las medidas anunciadas por el Gobierno de México para atender el coronavirus.
El presidente López Obrador dijo “que nos esperen hasta que nos toque a todos, poco a poco”, respondió el presidente.
Ahora solo receta lugares comunes “fallos en pronóstico”, ante la tragedia de millones de sus paisanos, cuyas viviendas yacen todavía bajo el agua.
El presidente aseguró que Gertz Manero seguía teniendo su confianza. "Yo tengo confianza en el fiscal y también en el presidente de la Suprema Corte".
El acuerdo se dio debido a escases de vacunas Pfizer, por lo que el gobierno mexicano se vio en la necesidad de buscar más alternativas.
López Obrador “no entendió” que debía erradicar la corrupción de las instituciones, no dedicarse a destruirlas; que tenía que fortalecer al Poder Judicial, no infiltrarlo.
La organización fundada por Felipe Calderón y Margarita Zavala ya registra los primeros enfrentamientos.
Política mal ejercida desde el poder Federal, medidas sin sustento, y gobierna con ocurrencias y acciones que llevan a todos lados, menos a atender las demandas más urgentes de la población.
Este asalto al CIDE se suma a la desaparición de fideicomisos y a los recortes presupuéstales paulatinos pero sistemáticos.
A Luis Miguel Barbosa, el primer gobernador de Puebla emanado de las filas de Morena, no le gusta la transparencia ni la rendición de cuentas.
El poder adquisitivo de los mexicanos corre el riesgo de quedar paralizado y ahondar la pobreza extrema y la marginación.
Escrito por Redacción