Se trata de un análisis del derrumbe de la Unión Soviética en 1991, una pérdida asombrosa para la humanidad.
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En alguna entrevista, el exvicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera, menciona que para que la ultraderecha sea derrotada, las izquierdas deberían ser radicales. Ser radical para muchos pudiera significar la toma de las armas, la destrucción de propiedad pública y privada, entre otras cosas. Esto es así debido a que desde los medios de comunicación dominantes se ha difundido la idea de que lo radical necesariamente tiene que ver con la violencia, sin embargo, nada más lejos de la realidad.
Según el exvicepresidente, la radicalidad implica la solución estructural de problemas como la pobreza, desigualdad, falta de servicios, educación, salud y vivienda. Un cambio radical no tiene que ver sólo con el cambio de grupo en el poder como se nos ha querido hacer creer en México. Si las masas votan en contra de un sistema es porque éste ya no les asegura ni les brinda la esperanza de un mejor futuro, pero si la izquierda que llega al poder lejos de dedicarse a resolver esos problemas se dedica a buscar apaciguar el descontento social para darle estabilidad al sistema, tarde o temprano la derecha se fortalecerá y la izquierda misma creará las condiciones para su regreso, mismo que, como ya hemos visto en otros lugares de América Latina, sólo significan penas para los pobres.
En México, la sedicente izquierda no se ha comprometido de manera seria a resolver los problemas antes mencionados. En seis años la desigualdad no se ha reducido, los ricos son cada vez más ricos y los pobres siguen cada vez más pobres. La solución mágica que la 4T propuso fueron los programas sociales, que ya se ha demostrado que no sirven para eso, y que sólo son un analgésico para el descontento. En el aspecto de los servicios a la vivienda las condiciones son similiares: colonias y comunidades que carecen de agua potable, drenaje, luz. La vivienda ha sido uno de los aspectos más golpeados, pues el presupuesto se ha reducido de manera constante, dejando a miles de familias sin un techo propio para poder vivir dignamente.
El presidente Andrés Manuel decía que al terminar el sexenio nuestro país tendría un sistema de salud como el de Dinamarca, pero vemos que seguimos estando en las mismas; las ocurrencias como la Megafarmacia no han sido hasta ahora la salida al problema. En el aspecto educativo, el Estado se ha deslindado de la responsabilidad en la creación de infraestructura social, limitándose a dar dinero a los estudiantes. Cuando la gente salió a manifestar su descontento en las diferentes problemáticas antes mencionadas, la respuesta fue siempre que se trataba de provocadores o que eran personas que querían recuperar privilegios perdidos.
La izquierda oficial pues, ha demostrado ser incapaz de llevar a cabo un cambio radical, al contrario, para el nuevo sexenio se prevé mayor colaboración entre ellos y la oligarquía. No por nada la Presidenta electa alienta la construcción de un “capitalismo consciente”, un verdadero disparate. ¿A quién le queda la tarea de radicalidad entonces? No es en el oficialismo donde hay que buscarlo, sino en la izquierda que hasta hoy se ha mantenido al margen, pero que la realidad reclama su participación cada vez más.
Si se quiere evitar que la ultraderecha se fortalezca y retome con nuevos bríos la lucha, es en los grupos organizados que han mantenido su independencia política y organizativa en donde se debe buscar la esperanza de una verdadera transformación. Pero son pocas las organizaciones que han logrado permanecer de esta forma, pues el poder del Estado los ha absorbido prácticamente a todos. Esto no quiere decir que la gente no esté dispuesta a luchar, sino que hacen falta líderes que los orienten en la dirección adecuada, soportando las consecuencias que esto implica, es decir, la represión del Estado mexicano, y para poder soportarlo, hace falta lo que Danton decía para derrotar a la contrarrevolución: “audacia, audacia, y más audacia”.
Se trata de un análisis del derrumbe de la Unión Soviética en 1991, una pérdida asombrosa para la humanidad.
Compartimos hoy para nuestros lectores dos poemas de Juan Bañuelos que dan cuenta de su poesía terrenal, humana, personalísima, pero también telúrica, cósmica, trascendente.
No debe sorprendernos que los políticos salten de un partido a otro como chapulines. Cambian de siglas, de colores y de discursos, pero no de los intereses esenciales que representan.
El acceso al agua es profundamente político.
"La poesía china es lírica desde sus orígenes y en dichos orígenes encontramos poemas tanto de tipo popular como letrado".
El avance de la derecha representa un retroceso para la región, ya que las conquistas sociales se ven amenazadas, tal como ocurre en Brasil.
La jefa de Gobierno Clara Brugada asegura que no habrá incrementos al impuesto. Por su parte, el secretario de Planeación, Enrique Irazoque, sostiene que el programa no puede, por sí mismo, aumentar el predial, modificarlos usos de suelo ni ordenar subastas de propiedades.
Hoy, todos admiten que la crisis de vivienda en España es estructural. Los españoles adultos y jóvenes que rentan vivienda, aparecen como las víctimas principales de la especulación del sector.
La izquierda ha dado la batalla sin reconocer el problema, ha querido salvar a las naciones discursivamente dejando en su lugar el camino abierto a la derecha al fracasar estrepitosamente con su política sin principios, sin fundamentos, sin una teoría correcta, revolucionaria.
Las formas para seleccionar candidatos cambiaron, pero el oportunismo, los cacicazgos y la disputa por posiciones todavía encuentran espacio para reproducirse.
Las grandes editoriales las regalías significativas fluyen casi exclusivamente hacia los bolsillos de los escritores “consagrados”
Dolores Castro siempre reconoció su amor por la vida...
El encuentro cultural se realizará el 19 de octubre en Chacahua Isla, municipio de Villa de Tututepec, con la participación de diez delegaciones de distintas regiones de Oaxaca. La entrada será gratuita.
Si en México la educación es pública, universal, laica y gratuita, el Estado debería cumplir con esos principios básicos de nuestra Carta Magna.
Fue también editor especialista en la Dirección General de Publicaciones de la UNAM y es autor del célebre manual Cómo presentar originales y corregir pruebas para su edición.
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Escrito por Diego Martínez
Sociólogo por la UNAM.