Varios de ellos trabajaron con Ricardo Monreal durante su gestión en la alcaldía Cuauhtémoc o en el Senado de la República.
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Es literal: los jefes de familia “se truenan los dedos” pensando en qué hacer para que les rinda su presupuesto. Sus ingresos dependen del trabajo del padre o la madre; también es recurrente que ambos aporten y aun los hijos que dejaron de estudiar, pero son tantos los gastos que ni así logran enfrentar el costo excesivo de la vida. Al iniciar el año, los ahorros, el aguinaldo y los préstamos se fueron con el periodo Guadalupe-Reyes y la actual cuesta de enero ha resultado muy pronunciada debido a que la inflación (en particular los precios de los alimentos) ya es de dos dígitos, es decir, superior al 10 por ciento. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) declaró recientemente que los aumentos salariales han sido insuficientes frente a la pérdida del poder adquisitivo. El dinero no alcanza para nada; y los productos que la gente compraba más ahora tienen menor demanda, lo cual repercute en las empresas que no venden sus mercancías y con ello se forma un círculo vicioso que intensifica la crisis económica.
Pero si esto no fuera suficiente, en cada comienzo de año hay que pagar impuestos, todos ajustados al alza con tasas definidas por el monto de la inflación. Para poner un ejemplo, citemos los impuestos más comunes: el impuesto Sobre la Renta (ISR), al Valor Agregado (IVA), el Especial de Prestaciones y Servicios (IEPS), el predial, las tenencias y verificaciones vehiculares, cuya carga no reporta ninguna compensación para las clases populares en el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF), porque el dinero recabado se orienta a mejorar los servicios de las clases altas y a aquéllas solo “les caen algunas gotitas” de los programas asistencialistas. Datos del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) revelan que los mexicanos destinan más del 15 por ciento de sus gastos al pago de impuestos; y la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) revela que México es la nación con menos recaudación de impuestos entre los países que la integran; y que mientras en Dinamarca equivalen al 46 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), aquí apenas aportan el 16.5 por ciento. El estudio evidencia asimismo que la carga tributaria recae fundamentalmente sobre las espaldas del pueblo trabajador y que las grandes empresas –en particular las que pertenecen a los dueños cercanos al Gobierno Federal, como hoy es el caso de los amigos del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO)– siempre encuentran la manera de eludirlos o evadirlos.
La política fiscal en México debe cambiar para redistribuir mejor la riqueza nacional. Hasta ahora, ningún Gobierno Federal ha intentado aplicar una política tributaria progresiva con la que quienes ganan más, paguen más y que el dinero recabado sirva para cerrar la brecha más grande y escandalosa de la desigualdad social que hoy prevalece. Mientras no haya reglas claras que expliquen este objetivo, los ciudadanos de a pie tendremos que soportar una carga impositiva al gusto y capricho de los gobernantes, en tanto que ese dinero se destina a las clases sociales pudientes. Esto es precisamente lo que hoy hace el actual gobierno, que requiere toneladas de dinero para comprar votos; y su gran apetito por el dinero lo lleva a buscarlo hasta debajo de las piedras, pero sin molestar a sus amigos, los grandes empresarios. También resulta curioso ver cómo la verificación vehicular, impuesta para detener la contaminación ambiental de la Ciudad de México, se aplica igualmente en otras entidades, pero no con esta finalidad sino para que los gobiernos estatales obtengan más recursos fiscales. Ya veremos otras formas ingeniosas de exprimir a los ciudadanos, escandalosas como las aplicadas en la antigua Francia, que cobraron por el número de ventanas y puertas de los domicilios. La descomposición social que ahora vive el país es alentada por una clase gobernante, y preocupada más en ganar las elecciones que en dar solución a problemas de este y otro tipo, lo cual está propiciando la formación que en cualquier momento se salga de control. Cuando el peso es insostenible, únicamente hay dos opciones: o bien tira la carga o bien fallece el cargador… al tiempo.
Varios de ellos trabajaron con Ricardo Monreal durante su gestión en la alcaldía Cuauhtémoc o en el Senado de la República.
Los países miembros reducen su exposición a la deuda pública estadounidense mientras elevan sus tenencias de oro.
El personal consular de protección desempeña sus funciones sin respaldo institucional y con desgaste profesional y emocional.
El Inegi atribuyó esta caída a la incertidumbre interna y externa que afectó la percepción de los directivos empresariales del país.
Las Afores enfrentan mayor presión por retiros y menor capacidad de aportación.
Para el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, la continuidad del tratado constituye el asunto de mayor importancia para México, pues de ésta depende la viabilidad económica del país en el corto plazo.
Los recortes afectan a personal con hasta 20 años de antigüedad y se suman a los más de cinco mil ceses registrados tras la llegada de jueces electos en 2025.
Desde el marxismo-leninismo, la desigualdad extrema no es una desviación ni el resultado de políticas equivocadas, sino una consecuencia necesaria del funcionamiento del capitalismo, particularmente en su fase imperialista.
BBVA recomendó ajustar el presupuesto, reducir consumos innecesarios y usar el crédito con cautela.
El organismo recortó su estimación del PIB ante el impacto de políticas fiscales y monetarias restrictivas.
En alguna parte Marx escribió –citando a Hegel– que la historia se repite como si dijéramos dos veces.
Dos realidades coexisten en México, aparentemente desconectadas: una marcada por la creciente violencia perpetrada tanto por el Estado como por el crimen organizado, y la otra caracterizada por el dinamismo económico.
La inflación general y la subyacente se mantendrían por encima del rango objetivo del Banco de México.
La ANPEC señaló que el panorama económico de México en 2026 estará marcado por presión sobre el consumo y el poder adquisitivo.
El Banco Mundial prevé una expansión de apenas 1.1 por ciento entre 2025 y 2027 por la incertidumbre comercial.
“El mundo no se va a someter ante un capitalismo en irreversible decadencia”: Aquiles Córdova Morán
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La realidad frente a la ilusión
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Estalla huelga en El Colegio de México por desacuerdo salarial
Escrito por Capitán Nemo
COLUMNISTA