En México, la población sin acceso a servicios de salud se duplicó entre 2018 y 2024 al pasar del 16 por ciento al 34 por ciento, lo que representa un retroceso en derechos sociales.
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En materia legislativa, la 4T y Morena han tirado, una y otra vez, al niño junto con el agua sucia de la bañera; en su afán por exhibirse diferentes de los gobiernos anteriores, han acabado por destruir aun lo útil y racional de las leyes e instituciones existentes. Esta semana le tocó a las referentes de ciencia, tecnología e innovación. El 25 de abril de 2023, en sesión de las comisiones unidas de Educación y Ciencia, tecnología e innovación, se aprobó la Ley General de Humanidades, Ciencias, Tecnología e Innovación (LGHCTI). Desde que se hizo la convocatoria para su aprobación, se alzaron voces de legisladores y miembros de la comunidad científica para denunciar el asalto que se avecinaba, pues la iniciativa de dicha ley se hallaba aún en proceso de discusión (solo se habían realizado dos de los siete foros de discusión abierta programados) y se habían presentado objeciones fundamentales por académicos e investigadores.
La LGHCTI se diseñó en el seno del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt). De acuerdo con este organismo, la Ley de Ciencia y Tecnología de 2002, vigente hasta ahora, ha permitido instrumentar políticas neoliberales en el sector, ha permitido el uso ineficiente y opaco de los recursos y ha profundizado la dependencia tecnológica del país. El desarrollo científico y tecnológico no es un tema menor; está en la base del desarrollo no solo material, sino espiritual de los pueblos, pues permite el uso cada vez más eficiente de los recursos y mayor capacidad de creación de riqueza. Dados los grandes problemas sociales de México, como la pobreza, la violencia, etc., la sociedad mexicana tiene urgencia de un vigoroso desarrollo científico y tecnológico. No obstante, no podemos olvidar que México es un país capitalista y su Estado es neoliberal (y la 4T no plantea modificar estas condiciones); esto significa que la producción y apropiación de la riqueza tiene como base el capital privado y es éste el que espolea el desarrollo tecnológico. El atraso y la dependencia del aparato científico, tecnológico y de innovación es solo una manifestación del sometimiento de nuestra economía al imperialismo. Solo un análisis superficial puede atribuir el atraso científico a una ley y querer remediarlo con otra.
¿Qué establece la LGHCTI y qué podemos esperar de ella? Más allá de decretar el “derecho humano a la ciencia”, hay disposiciones preocupantes. Pongo como ejemplo cuatro disposiciones que llamaron mi atención. 1) Conacyt definirá las “áreas estratégicas y prioritarias del Estado mexicano”; cualquiera fuera de dicha selección quedará excluida del presupuesto. Esta disposición niega de facto la posibilidad del desarrollo universal del hombre y propio del verdadero espíritu humanista y la libertad de investigación. 2) Se prohíbe la creación de contratos de financiamiento como los fideicomisos. Pero no se presentan mecanismos alternativos para garantizar la independencia y los recursos necesarios para hacer investigación que implique procesos largos que no se ciñan a los tiempos de la discusión de los presupuestos. 3) Se plantea construir empresas públicas para el desarrollo y gestión de los descubrimientos científicos y tecnológicos. Es decir, estipula el divorcio del sector científico público con las empresas privadas. Pero esto implica, de un lado, un uso más ineficiente de los recursos porque abona a la dispersión y, de otro, elimina el motor de la investigación, pues impide a los científicos conocer los problemas del sector productivo en torno a los cuales ocurre la innovación. 4) No establece metas mínimas de financiamiento, a pesar de ser ése uno de los grandes escollos de la investigación. Estos cuatro señalamientos alcanzan para avizorar que la LGHCTI no revitalizará la actividad científica, sino todo lo contrario.
Morena se juega, con su diminuto poder, el futuro de nuestro pueblo. La LGHCTI no es un asunto que solo incumba a los académicos e investigadores; su aprobación implicará un nuevo desastre del que el pueblo habrá de pagar los costos. Esta ley y los golpes sobre la mesa de Morena en materia legislativa apremian la formación de un gran frente de los sectores progresistas de nuestra sociedad, entre los que se cuenta a alguna parte de la comunidad científica que propugne por un nuevo modelo económico basado en la defensa de los intereses de los trabajadores y en la justicia social y no en cambios cosméticos y parciales que imponen costos altísimos por los destrozos que provocan.
En México, la población sin acceso a servicios de salud se duplicó entre 2018 y 2024 al pasar del 16 por ciento al 34 por ciento, lo que representa un retroceso en derechos sociales.
La propuesta será enviada al Congreso de la Unión para su análisis y eventual discusión legislativa.
La entrada en vigor será paulatina: en 2027 la jornada será de 46 horas; en 2028, de 44; en 2029, de 42, y en 2030 quedará en 40 horas.
En Puebla, más de 3 millones de personas no cuentan con acceso a servicios de salud, equivalente al 47.3 por ciento de la población estatal.
Mientras senadores y senadoras accedieron a desayunos y comidas de hasta 750 pesos por persona, el personal de limpieza, jardinería y mantenimiento recibió un menú básico de 80 pesos, según contratos y partidas del gasto legislativo.
Varios de ellos trabajaron con Ricardo Monreal durante su gestión en la alcaldía Cuauhtémoc o en el Senado de la República.
El personal consular de protección desempeña sus funciones sin respaldo institucional y con desgaste profesional y emocional.
Los recortes afectan a personal con hasta 20 años de antigüedad y se suman a los más de cinco mil ceses registrados tras la llegada de jueces electos en 2025.
En alguna parte Marx escribió –citando a Hegel– que la historia se repite como si dijéramos dos veces.
Los Antorchistas del país organizaron exitosamente su XXIV Encuentro Nacional de Teatro en Tecomatlán.
Hablar de política cultural en América Latina implica adentrarse en un terreno donde conviven aspiraciones legítimas, inercias históricas y una estampa institucional inestable y poco eficiente.
Los gobernadores de Morena tienen la instrucción de financiar y organizar el traslado de simpatizantes hacia la capital mexicana.
En octubre y noviembre, las protestas y manifestaciones en la Ciudad de México (CDMX), los estados vecinos y en todo el país se han convertido en el pan de cada día.
También tendrán un nuevo beneficio: un seguro de vida institucional valuado en alrededor de 60 mil pesos.
Las manifestaciones de los agricultores que denuncian el abandono del campo por parte del gobierno de la 4T y piden que se fije un precio de garantía de 7.5 pesos por kilogramo de maíz en grano coparon las noticias hace unos días.
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Escrito por Vania Sánchez
Licenciada en Economía por la UNAM, maestra en Economía por El Colegio de México y doctora en Economía Aplicada por la Universidad Autónoma de Barcelona (España).