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Fortalecer los medios públicos: reto pendiente
Pese a la transmisión del Grito en cadena nacional, que inclusive podría considerarse histórica, siguen sin atenderse problemas de infraestructura, contenido e incorporación de voces jóvenes y críticas que ofrezcan una alternativa de información diferente


Durante la conmemoración del Grito de Independencia de este año, lució muy bien su transmisión en cadena realizada por los medios públicos electrónicos, en cuya conducción se incluyeron cápsulas históricas, culturales y aun una pluralidad de voces recogidas de su amplia audiencia. Este hecho contrasta con la poca atención que el gobierno actual está brindando en materia financiera y social a los trabajadores y directivos de estos medios.  

Por ello no es arriesgado advertir que en la mayoría de estas instituciones falta mucho por hacer en materia de pluralidad, democracia y calidad de contenidos. Especialistas como el académico de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Jorge Bravo, lo han expresado así: “no hay compromisos con los medios públicos, y lo peor son los pasivos laborales que están adquiriendo por despidos e indemnizaciones”, según una entrevista publicada por el portal CEO.

Pese a la transmisión del Grito en cadena nacional, que inclusive podría considerarse histórica, siguen sin atenderse problemas de infraestructura, contenido e incorporación de voces jóvenes y críticas que ofrezcan una alternativa de información diferente y nueva al ciudadano. En el Instituto Mexicano de la Radio (Imer), por ejemplo, hay contratos que no se cumplirán, y que están en riesgo de cancelación, según testimonios fidedignos. En cambio en otros medios del Estado, como ocurre en el caso de John Ackerman en el Canal 11, el costo por programa oscila entre 18 mil y 32 mil pesos, según el portal CEO, especializado en el análisis de los medios de comunicación.   

En el inicio de este año el personal del Imer enfrentó un intento de recorte que afectaría a las estaciones Ciudadana 660, Reactor y Horizonte (por mencionar a las principales), que han sido hitos en la historia de la cultura popular de México por la difusión de ritmos musicales como el rock y el jazz.

Si bien el Imer logró evitar el recorte de su presupuesto en solo dos días de movilizaciones de su personal y el de otras instituciones, además del apoyo de la opinión pública, aún falta trabajar a favor de un sistema de medios públicos de calidad, incluidos entre ellos TV UNAM, el Canal del Congreso, Televisión Educativa, así como los que dependen de la Dirección General de Radio y Cinematografía (DGRC), cuyos directivos y trabajadores se hallan en la incertidumbre debido a la amenaza de posibles recortes en sus presupuestos del siguiente año.

Ante esta situación es necesario que los medios públicos, además de producir sus propios contenidos, generen ingresos y compartan con las empresas privadas de comunicación  ─como lo hace la BBC del Reino Unido─ y que se adapten a las narrativas digitales actuales, superando la resistencia que hay en algunas estaciones hacia estas plataformas.

Mediante la creación de producciones independientes con las que lo mismo pueden difundir deportes y artes populares para jóvenes, que expresiones de culturas originarias y tradiciones nacionales –sin perder su enfoque global─ los medios del Estado pueden mantener su independencia respecto a éste, y cumpliendo con su función de contrapeso y diversidad.

Uno de los principales argumentos de los críticos de los medios públicos es que no cuentan audiencias, pero precisamente el Grito del pasado 15 de septiembre ofreció una muestra de que un amplio sector del público nacional está cansado de las opciones tradicionales y que, por tanto, desea una cobertura distinta. En el hashtag #UnidosPorLasAudiencias, destinado a registrar la cobertura de los medios públicos, tan solo el 19 de septiembre hubo cerca de cuatro millones de impactos (un número muy alto).

Aún más: ¿Por qué tantas personas se han sumado a la ola Netflix? (para ser exactos 664 millones de mexicanos, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía). Porque se han cansado de las narrativas de siempre. Y es que la televisión comercial se mantiene como el medio dominante en nuestro país, pero hay un campo muy amplio para que los medios públicos se fortalezcan. Con el apoyo y el respeto del Estado, la colaboración de públicos críticos y la suma de esfuerzos de los creadores que deseen trascender la esfera de la marginalidad.


Escrito por Redacción


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