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Balcones del Sur: una colonia modelo para México
Desde hace casi 20 años, la colonia Balcones del Sur es faro de victoria para todas las colonias populares que forman parte del Movimiento Antorchista.
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La tarde ilumina las calles de colores amarillos y rojizos. Parada a mitad de la calle Alfonsina Storni, en la manzana 17, cierro los ojos y recuerdo que era un Balcones diferente, uno chiquito, como yo en ese entonces, uno que aún tenía sus callecitas empedradas, había mucha gente y pocas construcciones. Hoy todo se ilumina en Balcones del Sur al caer la noche, la calle está pavimentada, no huele a drenaje ni a basura y la gente camina con confianza.

Con 23 hectáreas de terreno y 3 mil 600 personas según el INEGI, a 40 años de su fundación, los colonos de Balcones pueden disfrutar de la pavimentación de todas sus calles, alumbrado público, drenaje, transporte público, un centro de salud, una casa de la cultura en la que se imparten clases gratuitas de danza, ballet, música, pintura, teatro, boxeo, gimnasio, etc., para todas las edades, así como una unidad deportiva que cuenta con canchas de futbol (rápido y de campo), basquetbol, volibol, un estadio de beisbol y una alberca semiolímpica. Todas estas instalaciones, fueron gestionadas y equipadas gracias a la lucha del Movimiento Antorchista.

Además de la amplia infraestructura deportiva y cultural, Balcones del Sur cuenta con todas las condiciones educativas necesarias. Tiene desde una estancia infantil para bebés, hasta preescolar, primaria, secundaria, bachillerato y una normal. Es decir, en Balcones puedes concluir tus estudios hasta una licenciatura. 

 

 

Para llegar a este punto de desarrollo, en que Balcones del Sur supera, por ejemplo, a los 177 municipios del estado que no cuentan con una universidad, los colonos han recorrido un largo camino junto a Antorcha.

Tras la crisis económica que sobrevino al “Milagro Mexicano”, en el país se gestaban diferentes revueltas y conflictos, para 1974 surgió una llamita entre los estudiantes de Chapingo que pronto se expandió. Para 1983, en el corazón de la ciudad de Puebla ya existía un albergue estudiantil que se hizo más fuerte y cuya lucha ha trascendido; de él, un grupo de jóvenes y maestros vieron la necesidad de apoyar al pueblo en la consolidación de mejores condiciones de vida, empezando por el derecho a una vivienda digna.

“Mi familia, encabezada sobre todo por mi mamá Rosario Hernández Fajardo, llegó como casi todos los compañeros, de una colonia cercana en donde todos rentaban, La Popular, llegaron aquí porque los invitaron a ser parte de la organización con la alternativa de tener una vivienda, llegaron en el 85 y quien encabezaba era el Licenciado Lenin Campos”, dice Lluvia Sánchez.

 

 

Es difícil no reconocerla, camina con fuerza a pesar de su cuerpo menudo y frágil; que no te engañe la ternura de su sonrisa y el tono agudo de su voz, es una mujer tenaz y valiente. Nació en Balcones hace 35 años y desde entonces ha dedicado la mayor parte de su vida a contribuir en la lucha que inició su madre junto a otras personas; ahora, Lluvia Sánchez Hernández es líder del Movimiento Antorchista en Balcones. Ella cuenta a buzos la transformación de esta colonia emblemática que inició entre el campo y barrancas.

“Yo me acuerdo, desde muy chiquita, aquí en la calle Gabriela Mistral, cómo el abogado Lenin Campos andaba al pendiente de todos los compañeros, de nuestros padres, andaba repartiendo agua con pipas a las casas porque no había agua, no había luz, no había drenaje, no había alumbrado público, no teníamos carreteras, teníamos que estudiar muy lejos, yo estudié en escuelas cercanas al SNTE (el recorrido era de una hora caminando entre el barro, los moscos y las barrancas desde Balcones al SNTE).

 

 

“Nadie quería venir aquí, ni siquiera teníamos acceso, sólo existía el camino viejo a Balcones por el que nos íbamos caminando todos los días, la situación era bien difícil, había mucha delincuencia precisamente porque no había colonias alrededor, sólo eran 18 casas que se encontraban en obra negra y eso provocaba que hubiera muchísima delincuencia, había mucho analfabetismo, había muchos problemas de vandalismo, pero ahora, después de 40 años, uno se siente bien orgulloso del lugar en el que nació, uno se siente orgulloso de la colonia a la que pertenecemos, de lo que construimos desde el lodo, desde la nada.

“Esta transformación que Balcones ha tenido no se la debemos a ningún gobierno, no se la debemos a ningún partido, se la debemos al pueblo pobre trabajador, a la clase proletaria de esta ciudad y de este país; (se la debemos) a una organización tan importante como lo es Antorcha.

“La organización nos vino a ofrecer todo lo que nadie en 40 años podría haber logrado; hay un hombre que incluso vino a encabezar las primeras obras que se realizaron aquí, nuestro dirigente nacional, el maestro Aquiles Córdova Morán. Él recuerda, y además creo que con mucho cariño, la tierra, el lodo en que nos batíamos todo el tiempo, nosotros no podemos negar que somos antorchistas, que estamos orgullosos de pertenecer a esta organización; que necesitamos, sobre todo la juventud, seguir abrazando este proyecto que es el mejor ejemplo de lo que la lucha organizada puede construir.

 

Primer aniversario de Balcones del Sur. Al centro de la mesa, el maestro Aquiles Córdova Morán.

 

“Balcones del Sur se convirtió en el referente más grande del sur de la ciudad, a pesar de que éramos lo último y de que todo mundo decía que era donde daba vuelta el aire, alrededor de Balcones se construyeron más de 10 colonias, las barrancas y basureros se convirtieron en colonias emblemáticas como la Fraternidad Antorchista, yo creo que tenía cinco años, lo recuerdo, cuando el licenciado Lenin estaba haciendo esas aulas (señala hacia las escuelas) con “El Chalán” y con varios compañeros en faenas.

“En la medida en que iban creando infraestructura la necesidad iba siendo más, porque iba llegando más y más gente, cuando se corre la voz de que Antorcha ayudaba con el asunto de la vivienda llegaron muchísimas personas de otras colonias, sobre todo del Periférico, para habitar aquí”, narró.

Lluvia se acomoda en una banca frente a la Casa de Cultura “Aquiles Córdova Morán”, hace mucho calor y hemos caminado ya un largo rato visitando a los primeros habitantes de Balcones que aún viven.

La Casa de Cultura se inició en 2013 cuando Soraya Córdova Morán, dirigente del antorchismo en la capital de Puebla, era Diputada Federal, la obra cuenta con dos pisos, salones equipados para practicar danza, música, teatro y diferentes artes, pequeños auditorios, áreas verdes y un estacionamiento. Más allá se encuentra la Unidad Deportiva “Lenin Campos Córdova” en honor al dirigente fundador de la colonia, este espacio cuenta con canchas, pista, alberca, campo de beisbol, actualmente libran una serie de gestiones para componer la velaría que, a raíz de los sismos, se rompió.

En cuanto a educación, en Balcones hay 11 instituciones escolares con una matrícula superior a los 5 mil estudiantes, que además practican sus pareescolares en la casa de cultura, a la que llegan también jóvenes de las colonias aledañas, también se ha implementado en las escuelas clases de natación, por lo que desde los más pequeños hasta los adultos tienen acceso a estos espacios.

 

Lluvia Sánchez Hernández

 

Altibajos en la lucha de Balcones

Hace unos meses hubo una confrontación muy fuerte con la Comisión Federal de Electricidad (CFE) que de manera arbitraria alegaba el pago de servicio de los espacios públicos; fue así que cortó el suministro de energía eléctrica con uso de la fuerza de la Guardia Nacional; entonces, estudiantes, los mismos habitantes de Balcones y vecinos de la colonia protestaron para defender estos espacios.

Por otro lado, Lluvia nos explica que están gestionando la construcción de un Centro de Salud con Servicios Ampliados (CESSA), cuentan con una clínica muy pequeña que atiende a casi 5 mil familias al mes, no sólo de Balcones sino de las colonias cercanas. 

 

¿Qué es lo que le falta a la colonia Balcones del Sur?

“La escrituración es un tema muy sentido para nuestros compañeros, sobre todo para nuestros compañeros más grandes, pero es algo en lo que estamos trabajando y que ha sido bien difícil, nos ha costado mucho, pero lo vamos a lograr en beneficio de nuestros compañeros más grandes, para darle certeza jurídica del lugar en el que viven.

 

¿Qué más falta?

“A 40 años de lucha y progreso yo creo que nos falta conseguir una vida más equitativa para toda la gente que vive dentro de nuestra colonia y dentro de las colonias alrededor. Invito a los jóvenes a seguir con esta lucha.