México destacó que su relación con todos los países se basa en el respeto y la solidaridad.
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Desde distintos frentes, millones de personas en países del llamado “tercer mundo” combaten a los corporativos de las naciones neocolonialistas que eternizan los conflictos económicos, políticos y militares para seguir apropiándose de tierras, recursos naturales y mano de obra barata.
En este gran esfuerzo por liberarse de la estructura económica neocolonial que Occidente les impuso en el Siglo XX, los pueblos están recurriendo a nuevas estrategias que les permitan desmantelar paulatinamente ese antiguo y persistente dominio.
La acumulación del capital siempre ha sido violenta y con impactos regionales y globales por igual, como lo evidencia el neocolonialismo del Siglo XXI que, a través de medios indirectos, aún somete a los países menos desarrollados.
El capitalismo aún se empeña, desde sus antiguas metrópolis, en “globalizar” y subyugar a sus excolonias de América Latina, África y Asia en los ámbitos cultural y político con el financiamiento de terroristas, guardias blancas y predicadores religiosos.
El neocolonialismo aún representa despojo territorial, como lo muestra irrefutablemente el sometimiento de Estados Unidos (EE. UU.) sobre 15 naciones latinas y asiáticas, entre ellas Puerto Rico; otras 14 bajo el domino de Reino Unido y cinco al de Francia en África, América y Asia.
Todos estos “grandes imperios” de antaño hoy niegan a esas poblaciones el elemental derecho a su libre determinación con la complicidad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que se refiere a ellas con el eufemismo “territorios no autónomos”, para ocultar su servilismo hacia Occidente.
Las oligarquías de la Europa capitalista, alineadas con EE. UU., ahora en su vertiente neoliberal, sostienen la actual estructura expoliadora de la mano de terratenientes, empresarios industriales y comerciales y funcionarios públicos para favorecer la rapiña trasnacional.
El neocolonialismo del Siglo XXI, réplica del colonialismo feudal y burgués capitalista, hoy estraga, además, a la clase trabajadora con endeudamiento, gentrificación, tratados comerciales desiguales, bloqueos y sanciones.
A más de dos siglos de su “independencia”, América Latina y el Caribe aún exportan materias primas, mano de obra migrante y maquila para las corporaciones del imperialismo occidental, que les impone condiciones leoninas como las antes citadas.
Entre las más abusivas destaca la ocupación de tierras “sin dueño” (terra nullius) donde habilitan a sus “colonos” para desplazar a pueblos originarios y crear nuevas comunidades.
Israel es la muestra más notoria de apropiación de tierra ajena en el mundo, pues sus “colonos” actúan como fuerza de choque, militares, policías y mercenarios en la “defensa” de un espacio vital como el Medio Oriente. Estas acciones ilegales del neocolonialismo son acompañadas de campañas mediáticas que legitiman el despojo y borran las voces que las impugnan.
Otra expresión neocolonialista radica en el ecoturismo con el que las empresas trasnacionales ocupan reservas de la biósfera para explotar intensamente recursos naturales y a los trabajadores mediante largas jornadas laborales.
Por ejemplo, en la Reserva de la Biósfera de Bijagós, en Guinea Bissau, el salario diario de un guía nativo corresponde a 1.16 dólares, monto que contrasta con los 150 dólares que un turista paga por una excursión a la trasnacional hotelera.
El necolonialismo situó a Guinea Bissau en el sitio 177 del Índice de Desarrollo Humano porque sólo exporta anacardo (nuez de la India). Por ello, el general Denis N’Canha dio un golpe de Estado el pasado 26 de noviembre, depuso al presidente Umaro Sissoco y suspendió el recuento de votos de la reñida elección del día 23.
Las actuales prácticas imperialistas muestran que el mundo avanza hacia una nueva época “dorada”, en la que las naciones deudoras y consumidoras profundizarán su pobreza, alerta el historiador David Van Reybrouck.
La desaparición de los “explotadores del pueblo”, como los llamó Frantz Fanon, está en marcha, pero su avance es poco visible. En el mundo recobran fuerza los movimientos que luchan por su autodeterminación y supervivencia cultural.
En este proceso de liberación se hallan ahora Burkina Faso, Malí y Níger, cuyos gobernantes recientemente mostraron un inédito viraje cuando cortaron relaciones con sus antiguas metrópolis y alianzas con potencias extrarregionales, como Rusia y China.
En 1983, Thomas Sankara dio paso a esta era de cambios cuando designó el Alto Volta como Burkina Faso: “Tierra de los hombres libres”. Este país, con el que México estableció relación diplomática en 1976, era miserable, pero Sankara combatió la hambruna y garantizó la equidad, salud y educación.
El imperialismo de Occidente alentó el golpe de Estado que lo sacrificó e impuso a Blaise Compaoré, cuyo gobierno alentó la huelga multisectorial, el desempleo y una aguda crisis de seguridad.
En 2022, esta nación vivió una novena asonada que cambió todo. Geólogo por la Universidad de Uagadugú, graduado de la Academina Militar y experimentado combatiente contra el secesionismo tuareg y la agresión yihadista de Ansar al-Islam y otros, el capitán Ibrahim Traoré tomó el poder para impulsar un nuevo intento para descolonizar su país.
Como presidente provisional, rompió vínculos con Francia, que debió desalojar a sus tropas. En 2025 abandonó la prooccidental Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDAO) e impulsó la Alianza de Estados del Sahel con sus vecinos: los coroneles Assimi Goita, de Malí y Abdourahamane Tchiani, de Níger.
Traoré afirma: “lo que hay en África no es terrorismo, es imperialismo” y acusó a EE. UU. de alentar a yihadistas, como el Estado Islámico, para favorecer sus intereses y robar recursos. Además, denunció que instructores estadounidenses capacitan y financian a terroristas para crear un estado de guerra permanente e impedir el desarrollo en África, Medio Oriente y otros países.
El burkinés ahora nacionaliza minas; construye una refinería de oro para no exportar el mineral en bruto; reduce salarios de ministros y legisladores, aumenta los de funcionarios públicos; da semillas a los campesinos; apoya a artesanos y construye un nuevo aeropuerto.
En mayo firmó con Rusia un acuerdo de cooperación contra el extremismo para brindar mayor educación a los burkineses. En el marco del 80 aniversario de la victoria soviética sobre el nazifascismo, Traoré fue uno de los invitados más aplaudidos.
Con madurez política e intelectual, él y otros líderes avanzan en la revolución panafricana y anticolonial que busca la cooperación con las potencias del nuevo orden mundial; y advierten: ¡Estamos listos para enfrentar las consecuencias!
Adriana Franco, doctora en ciencias políticas y sociales, experta en estudios de Asia y África
buzos (b).- Vemos que en el mundo avanzan movimientos de descolonización. Sin embargo, no se vislumbra la lucha del Sahara Occidental, mientras que se hallan a la vista alianzas como la de Israel y Marruecos.
Adriana Franco (AF).- En el Sahara Occidental sigue la lucha por la independencia, que no reconoce la potencia europea que sale; y Marruecos ocupa ese lugar sin respaldar las decisiones y demandas del pueblo saharahui.
El acercamiento Israel-Marruecos es histórico; se dice que, a fines de los 70, Israel cooperó en la construcción del muro que divide los Territorios Ocupados de los Territorios Liberados en el Sahara. Fue una forma de contener al Frente Polisario que obtenía victorias.
Guardada la proporción, habría un símil de la ocupación israelí sobre Palestina con Marruecos ocupando el Sahara occidental; ese vínculo con acuerdos responde a la búsqueda de Israel para que lo reconozcan los países árabes.
Y aunque se reactivó la guerra con el Sahara, los medios no recuperan esa información y ello contribuye a que se mantenga esa violencia. La resistencia del pueblo saharauí nunca fue estática; en 1991 se llegó a acuerdos y optó por la vía pacífica, pero Marruecos los violó y se reactivó el conflicto.
Eso no se comunica por los medios. Tampoco que, en 1975, la Corte Internacional de Justicia resolvió que Marruecos no puede probar –en la historia ni en procesos jurídicos– su vínculo soberano sobre el Sahara. Pero en su primer mandato, Trump planteó que reconocería la soberanía de Marruecos sobre el Sahara y eso va contra el derecho internacional.
b.- A la par vemos en África Occidental (Burkina Faso, Malí y Níger) cambios políticos con proyecto anticolonial, los ciudadanos ondean banderas rusas y chinas. ¿Estamos ante el retiro obligado de Occidente de esa región?
AF.- Francia y EE. UU., Occidente en conjunto, no aceptarán una salida tan fácil a pesar de la demanda de los pueblos. Lo que ocurre en Malí, Níger y Burkina Faso es muy relevante y la conformación de la Alianza del Sahel, porque confronta a esos poderes coloniales, en particular el francés y el estadounidense.
Los golpes se articulan y exigen la salida de ejércitos y corporaciones que extraen riquezas a costa del bienestar del pueblo y violencias estructurales, pero los intereses de las corporaciones francesas, estadounidenses y del cuerpo militar son muy fuertes e intentarán entrar de nuevo mediante estrategias diversas.
Hemos visto cómo la presencia –y vínculo, aunque no se diga, pero existe– entre Occidente con grupos que se denominan terroristas, corresponde a estrategias para desestabilizar la región e intentar su retorno.
Los líderes se acercan a potencias que puedan contrarrestar la fuerza de Occidente, pues no tienen esa fuerza militar. Acercarse a Rusia es una forma para consolidar su proyecto anti-colonial y oponerse a Occidente y su regreso a estos espacios que son estratégicos para la reproducción del capitalismo.
La aceptación de la población en general y de los líderes en particular, de la presencia rusa tiene que ver con el hecho de que a Rusia –al menos en África– no la identifica como potencia colonial ni imperial.Llegan cooperando y no de forma egocéntrica, sino con respeto y reconocimiento
b.- Subraya que Occidente no perderá ese espacio. ¿Avista más violencia desde los radicalismos en el Sahel?
AF.- Me parece que por ahora sí veremos ese incremento de violencia. Fue una de las razones por las cuales se dieron los golpes; en Malí se pidió la salida de las fuerzas francesas porque, desde la operación de 2013, que en teoría eliminaría la violencia terrorista, no lo logró, sino que se incrementó.
A 10 años de esa intervención, los líderes de la región cuestionaron qué hacía Francia en ese territorio si no cumplió con finalizar la violencia; por eso se exigió su salida. También se pensó que Rusia mantendría la paz.
Hemos visto que la violencia de esos grupos permanece. Tendríamos que preguntar de dónde llegan sus armas, de dónde llega su financiamiento y también cuestionar la forma en la que adquieren ciertas tecnologías que vienen de otros territorios; y así analizar por qué es tan fácil que se desestabilice la región.
b.- Donald Trump alardea de haber logrado la paz en la República Democrática del Congo (RDC), país rico en valiosos recursos y con un conflicto que dejó más de seis millones de muertos desde 1998. ¿Qué piensa de esa versión?
AF.- En principio, Donald Trump vive en una realidad alterna, en un mundo paralelo. Se mantiene el conflicto al este de la RDC por la presencia de recursos minerales estratégicos para las tecnologías de la información e innovaciones, como la Inteligencia Artificial. Esos avances no se darían sin los minerales del Congo y de otras partes del mundo.
Aunque el conflicto se reactivó recientemente, hay que observar que la extracción de esos minerales se produce en otros países de la zona, algunos aliados con EE. UU. El presidente de la RDC planteó que Ruanda intervendría en ese saqueo por su relación con EE. UU. y con ciertas corporaciones.
Por ello, la población exige un alto a la violencia, incluso presentó una demanda internacional contra las grandes corporaciones (Apple y Microsoft) por la extracción de minerales. Pero esa demanda se desechó. Lo positivo es que las poblaciones identifican la causa del conflicto y buscan contrarrestar los intereses de las grandes potencias y otros países de la región.
b .- Nuestro país es rico en recursos (litio y uranio) para la era tecnológica. Tras la historia de saqueo, ¿qué lecciones deja el proceso de descolonización de otros países para reivindicar la soberanía y evitar la amenaza bélica?
AF.- Pensaría en que una de las lecciones consiste en identificar específicamente quién es el enemigo; porque las violencias, que se desatan en nuestros territorios y también en África, muchas veces se asumen como irracionales o entre grupos locales, lo que no tiene ningún sentido.
En el caso de México y la violencia que vivimos por el narcotráfico, se debe identificar bien a dónde se van estos recursos, quiénes se benefician y de dónde llegan las armas, porque la guerra es un negocio redituable. En la práctica vemos que la violencia y la guerra son redituables para estos intereses porque el saqueo permite eso.
Otra lección radica en la organización de las comunidades y los pueblos, porque sí es posible poner un alto a los intereses imperiales; es difícil y muy costosa, pero indispensable para enfrentar esos grandes intereses.
El colonialismo no terminó, sólo cambió sus formas de sometimiento. Las corporaciones trasnacionales de Occidente utilizan herramientas políticas, militares, económicas e ideológicas para explotar a sus excolonias, revela el ministro consejero de la Embajada de Rusia en México, Alexander Batadeev.
Subordinación económica con dolarización, deuda, sanciones unilaterales, guerras comerciales, presión político-militar, injerencia en procesos electorales y apoyo a golpes de Estado son los recursos habituales del neocolonialismo para intervenir en otros países con el disfraz de una falsa preocupación por los derechos humanos.
Otra de sus armas consiste en la llamada “agenda verde”. En 2010, Occidente prometió a países en desarrollo 100 mil de millones de dólares (mdd) anuales durante una década para el “financiamiento climático”, y no ha cumplido, subraya el diplomático.
La presión también se expresa con medidas coercitivas unilaterales, sanciones secundarias y abusos tarifarios. Rusia acumuló más de 25 mil medidas restrictivas, todas al margen de la ONU y del derecho internacional.
Cuba ha estado bajo bloqueo comercial desde hace más de 60 años y sus pérdidas financieras sumaron siete mil mdd en el último año. Haití es otro ejemplo, pues para lograr su independencia pagó a Francia una compensación de 200 mil mdd por más de 140 años de dominio territorial, del que derivan sus actuales problemas de atraso.
Por ello, cada año, más países rechazan el neocolonialismo y surgen nuevos centros de poder (Rusia, China, India, Brasil, Sudáfrica, el mundo islámico) que exigen mayor participación en asuntos regionales y globales. Por tal motivo, las alianzas están en auge, como el grupo conformado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica (BRICS), la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS) y el Grupo de los 20.
En su momento, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) fue líder en el impulso de movimientos de descolonización; hoy Rusia continúa la tarea de la diplomacia soviética, que se enfrenta al colonizador de Occidente.
Este conjunto de Estados sigue empeñado en conservar el mundo unipolar con sus prácticas neocoloniales para vivir a costa de los demás y mantenerlos divididos en “un jardín floreciente” y “una selva”, donde unos “están sentados a la mesa” y otros sólo tienen a la vista “el menú”. En tanto que el grupo de Estados libertarios lucha por la formación de un mundo multipolar basado en la igualdad soberana consagrada en la Carta de la ONU.
México destacó que su relación con todos los países se basa en el respeto y la solidaridad.
Alemania, Italia, España y Polonia, son sólo algunos de los países que también respaldan la soberanía de la isla ártica.
México ocupa el primer lugar de contagios, con seis mil 428 casos y 24 defunciones. Instalan módulos de vacunación en el Metro de CDMX.
China insta a EE. UU. a manejar con prudencia temas como el de Taiwán.
El papa León XIV advirtió sobre el riesgo de una “nueva carrera armamentista” e instó a las potencias a “hacer todo lo posible para evitarla”.
Se vienen “tiempos muy difíciles”, reconoció el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel.
Mientras que en Estados Unidos se gradúan alrededor de 500 mil estudiantes en carreras de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, en China la cifra asciende a cerca de cinco millones.
El tratado Nuevo START vence el 5 de febrero, lo que deja sin ningún acuerdo vinculante que limite el uso de arsenales nucleares.
Los países miembros reducen su exposición a la deuda pública estadounidense mientras elevan sus tenencias de oro.
“Dentro de unos pocos días el mundo probablemente quedará en una situación más peligrosa”, advirtió el portavoz del Kremlin, Dmitri Pezkov.
El Dalai Lama es una de las personas que también tuvo diversos encuentros con Epstein. Los más recientes archivos incluyen a expresidentes de México.
El canciller ruso agregó que “Irán cuenta sutilezas geoestratégicas propias para la seguridad de las rutas petroleras” que interesan a Trump.
El 23 de enero se llevó a cabo una gran huelga general en Minnesota, con marchas masivas que reunieron a más de 50 mil personas en Minneapolis.
“El derecho internacional y el derecho del pueblo a la autodeterminación no se negocian”, declaró Mette Frederiksen, primera ministra danesa.
Las debilidades detectadas fueron críticas y transversales, reconoció el informe de OIC.
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Escrito por Nydia Egremy
Internacionalista mexicana y periodista especializada en investigaciones sobre seguridad nacional, inteligencia y conflictos armados.