Cargando, por favor espere...

Sextante
Un completo desconocido
Bob Dylan es una de las figuras artísticas que más influencia han tenido en la música norteamericana. Es el único músico que ha ganado el Premio Nobel de Literatura (2016).


Bob Dylan es una de las figuras artísticas que más influencia han tenido en la música norteamericana. Es el único músico que ha ganado el Premio Nobel de Literatura (2016). En 2024, el realizador norteamericano James Mangold filmó Un completo desconocido, un filme biográfico sobre este afamado artista. Las actuaciones de los personajes que intervienen en esta cinta han sido reconocidas por los críticos del cine, sobre todo la de Timothée Chalamet, quien interpreta a Bob Dylan, dado que, en las canciones que aparece en las escenas de este filme, no utiliza playback; él canta sin ningún truco. 

Un completo desconocido está nominada en ocho categorías a los premios Oscar en su edición 97 –de este 2025–; (entre las categorías más importantes en que compite están: Mejor película, Mejor director, Mejor actor, Mejor actor de reparto, Mejor actriz de reparto, Mejor guion adaptado, etc.). Un completo desconocido nos da, aunque no sea su objetivo central, una mirada sobre una época importante en la lucha por cambiar la situación social de millones de norteamericanos. Bob Dylan, acompañado por la también reconocida cantante Joan Báez (Mónica Barbaro), cantaron en el famoso mitin en el que Martin Luther King pronunció su famoso discurso Tengo un sueño.

La lucha de Luther King era la de millones de afroamericanos, apoyados por cientos de miles de personas caucásicas, para acabar con la segregación racial y la falta de derechos civiles para muchos ciudadanos. El filme de Mangold narra los primeros momentos de la vida como compositor, poeta y músico de Dylan; cuando tocaba sólo guitarra acústica, normalmente acompañado de una armónica y cuando Dylan se convirtió en un artista legendario, que a través de su amigo y también cantante folk, Peter Seeger (Edward Norton), visitan a otra leyenda de la música de protesta contra el régimen: Woody Guthrie (Scoot McNairy); este cantante, inspiró a muchos artistas y es considerado el músico que criticó más profundamente al orden social de segregación racial, opresor de los trabajadores e inhumano que ha prevalecido en Estados Unidos. En el filme, Guthrie aparece hospitalizado a consecuencia de una enfermedad terminal.

Sin embargo, Mangold no tiene la intención de exaltar la música de protesta; más bien la historia que nos narra está edulcorada. Joan Báez tiene una relación amorosa con Bob Dylan que no prospera, pues cada uno tiene una concepción distinta de lo que es una relación amorosa. Hay, sin embargo, otra versión que no deja bien parado a Dylan: la que en realidad la separación –tanto sentimental, como profesional– de estos famosos cantantes se debió a diferencias ideológico-políticas, pues Joan Báez estaba dispuesta a seguir utilizando su música como arma de protesta contra el régimen del Apartheid y de opresión hacia los pobres, mientras Bob Dylan, a pesar de que sus canciones y poemas eran verdaderos himnos contra el establishment, quería convertirse en una estrella, más allá de ser un ícono de la música de protesta.

El tratamiento que le da Mangold a la ruptura de Dylan con el folk tradicional, y la separación con Joan Báez, es un tratamiento suave, como si Dylan hubiera querido innovar, cambiar la ruta de la música: por eso en el Festival de música folk de Newport, en 1965, al introducir guitarras eléctricas y tocar Rock, es abucheado, aunque haya quien le diga a Dylan: “has triunfado, pues has cambiado el rumbo de la música”. Hay críticos musicales que, incluso, señalan que en ese Festival de Newport Dylan creó una variante nueva de música norteamericana: El Folk-rock. En la vida real, Báez siguió apoyando la lucha anti-establishment, la lucha por un país que no segregue a negros, latinos, asiáticos, indígenas, etc., mientras Dylan conservó su aura de “rebelde”, aunque “adaptado” a las exigencias del mercado. 


Escrito por Cousteau

COLUMNISTA


Notas relacionadas

El encuentro cultural reunirá expresiones artísticas de Colombia, Panamá, Eslovaquia y México.

Ven y mira es una narración fílmica que logra captar con profunda nitidez y elocuencia lo que sufrió el pueblo soviético durante La Segunda Guerra Mundial.

Hoy compartimos dos poemas de la argentina María Meleck Vivanco (1921-2010) en los que se expresa su militancia antibélica y su profunda preocupación por la realidad convulsa de su tiempo.

Liberación fue criticada en Occidente, acusándola de constituir una serie de películas “propagandísticas” que pretendían opacar las versiones cinematográficas estadounidenses y europeas sobre la Segunda Guerra Mundial.

Fue la única mujer que formó parte del grupo de poetas surrealistas argentinos, en una sociedad en que las mujeres no votaban ni podían ser votadas.

Se trata, pues, de una poesía el servicio de la ética y de un ideal moral y acético, razón por la cual está expresada en estilo gnómico (sapiencial).

Liberación está dividido en cinco filmes que fueron dirigidos por el realizador soviético Yuri Ozerov.

Este extenso poema escrito en sánscrito y que consta de casi ocho mil versos repartidos en ocho libros o secciones es a la vez una epopeya y un documento de gran valor sobre el pasado.

La revelación es cruel: ya nadie aclama a la poesía.

Durante casi un siglo, el país monopolizó no solamente la industria cinematográfica o musical, sino algo más profundo: la definición misma del prestigio cultural global.

La Ascensión nos narra cómo dos combatientes partisanos soviéticos robaron una oveja a un colaboracionista de los nazis.

Siendo muy joven se enroló en el ejército peruano combatiendo en la Guerra del Pacífico, para luego iniciar un amplio recorrido por toda América.

El Gitagovinda es un largo poema cuyo tema central son los amores de la pastora Radha con Krishna, encarnación del Dios Vishnu.

Ocho de cada 10 visitantes acudieron por primera vez a un recinto cultural y educativo en 2025.