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Sobre Lenin y América Latina
¿Qué alternativa tienen los pueblos de América Latina para tomar el poder del Estado e incluso ir más allá? “Leer a Lenin". Ha sido precisamente la ausencia del pensamiento leninista, que los movimientos populares no han explotado sus posibilidades de emancipación.


La situación actual de los movimientos sociales de América Latina, así como de los proyectos políticos populares, está llegando a un camino de difícil salida con el fin de la primera oleada progresista y el regreso de las derechas; la segunda oleada se ha encontrado en situaciones cada vez más complicadas para mantenerse en el poder. La derecha está respondiendo en todos los lugares para recuperar lo perdido. Son pocos los lugares en los que se han mantenido (Bolivia, Venezuela, Cuba) a los embates de la derecha.

El caso de Argentina es sintomático de que en la medida en que no transformen las condiciones de vida de las masas, éstas son propensas, por el descontento, a mirar hacia la reacción, que demagógicamente promete solucionar los problemas que el progresismo no ha logrado resolver. En esta segunda oleada, la reacción ha sabido responder para nuevamente luchar por el control del Estado. A decir de uno de los teóricos marxistas más relevantes de América Latina, Álvaro García Linera, nos encontramos en un momento en el que el “horizonte predictivo” se ha terminado, donde una alternativa colectiva no es clara. En momentos como éstos, la derecha aprovecha para colocarse como alternativa, aunque con propuestas que en el fondo signifiquen retrocesos a condiciones más difíciles para los pueblos.

¿Qué alternativa tienen los pueblos de América Latina para salir de este “interregno”? ¿Cuál es el punto de apoyo para que puedan disputar el poder del Estado e incluso ir más allá? Roque Dalton nos brinda una respuesta, lo que nos conviene es “leer a Lenin, actividad tan poco común en extensos sectores revolucionarios contemporáneos. O tan insuficientemente cumplida, en los mejores casos”. Esta afirmación no es gratuita. Ha sido precisamente la ausencia de Lenin, del pensamiento leninista, que los movimientos populares no han explotado sus posibilidades de emancipación.

Desde la academia y desde la lucha política, se ha buscado alejar a las masas del “dogma leninista”, como suelen llamarlo. Dice Nestor Kohan que el pensamiento de Lenin en América Latina no fue refutado ni en la teoría ni la práctica; a los leninistas se les persiguió y eliminó físicamente. El leninismo ha sido objeto de tergiversación, pues mucho de lo que se dice poco corresponde con los planteamientos, lo que da como resultado un desconocimiento sobre la teoría de Lenin. El problema no es que sea ignorado por los intelectuales, el problema radica en que, por todos los medios, se busca que Lenin no llegue a las masas.

Por otro lado, donde se han dejado de lado los planteamientos de Lenin, las clases populares se han perdido su independencia política, subordinándose a los intereses de las clases dominantes. El caso de la “nueva izquierda” mexicana es representativo, pues con la justificación de la “democratización” se apeló a la unidad dejando de lado los principios teóricos (la dictadura del proletariado) y organizativos (revolucionarios profesionales), esto trajo como consecuencia la absorción hacia el juego electoral de la burguesía. Asimismo, ahí donde no se siguió la indicación de Lenin de “explicar pacientemente” a las masas el verdadero objetivo de la lucha y de los medios para lograrlo (la construcción de una organización de vanguardia) se tuvo que, a pesar de aliviar en algo la situación de precariedad en la que vivían, las masas no fueron capaces de resistir los embates de la reacción; éste es el caso Ecuador y Brasil.

Hay que recuperar a Lenin, pero desde las necesidades de los pueblos latinoamericanos. Lenin no escribió recetas universales, aquellos que ven como un dogma su pensamiento y proponen que para cambiar el mundo no hay que tomar el poder (Holloway), sólo demuestran un desconocimiento de éste. Desconocen que es el propio Lenin el primero en someter a crítica sus propios planteamientos, para muestra ver su Prólogo a la recopilación “en 12 años” en el que comentando su libro ¿Qué hacer?, Lenin advierte que el error principal de sus detractores es que “desligan por completo esta obra de una situación histórica determinada”, y eso mismo pasa en la actualidad. Por tanto, recuperar a Lenin desde nuestra situación histórica determinada es el primer paso para poner al día la actualidad de la revolución en América Latina.


Escrito por Diego Martínez

Sociólogo por la UNAM.


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