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editorial
Pobreza y desigualdad extremas bajo la 4T
Prestigiados analistas e investigadores de universidades, institutos y asociaciones civiles opinan que los avances de la lucha contra la pobreza en México no son para celebrar.


En el séptimo año de la “Cuarta Transformación” (4T) se dice que la pobreza ha disminuido, es decir, que el número de pobres se redujo en un gran porcentaje, pues 13.4 millones de mexicanos dejaron de serlo y quienes siguen en esta condición son menos pobres que antes; sin embargo, rigurosos estudios demuestran que los pobres con una sola carencia social aumentaron seriamente y que los que ya tienen dos, tres o más carencias sociales en este séptimo año de la 4T ya son muchos más que en 2018; en otras palabras, que los datos de reducción de la pobreza del Inegi son falsos.

Prestigiados analistas e investigadores de universidades, institutos y asociaciones civiles opinan que los avances de la lucha contra la pobreza en México no son para celebrar; que la pobreza y la desigualdad son tan graves que se asemejan a las que sufren los países más pobres y desiguales del mundo.

Los datos que esgrimen los especialistas en el tema de la pobreza desmienten las cifras oficiales que fueron objeto de festejo por la titular del Poder Ejecutivo y de todos los partidarios de la 4T por el número de los que abandonaron las filas de los pobres durante el sexenio pasado y lo que va del presente.

Además, señalan que no sólo son indicadores de la pobreza el bajo nivel de ingresos o el desempleo, sino también la falta de seguridad pública, servicios de salud y educativos, prestaciones laborales, etc.; y que en todos estos campos existe mayor rezago que antes. Los estudiosos enarbolan cifras, informes y estudios independientes del poder que cuestionan los datos oficiales, hablan de maquillaje, manipulación y hasta de ocultamiento de las verdaderas cifras.

El tema de la pobreza no es un asunto de cifras, pero éstas son el reflejo de la realidad; por ejemplo, suponiendo que la sociedad estuviera constituida por uno o dos ricos y 10 pobres, y seis de los 10 pobres ganaran un salario mínimo de 300 pesos, dos de ellos percibieran dos mil pesos y los otros dos recibieran tres mil pesos cada uno, sería fácil calcular que entre los 10 ganarían 11 mil 800 pesos; por lo tanto, el salario medio sería de mil 180 pesos. Es en esta operación aritmética donde se oculta la realidad: la mayoría sólo percibe la insuficiente cantidad de 300 pesos, que es el ingreso real, pero los datos que le conviene manejar al Estado, al poder y a las instituciones bajo su mando son los del ingreso medio.

 La necesidad de la clase dominante y del partido a su servicio de ocultar la realidad explica la desaparición de organismos independientes y autónomos como el Coneval y el Inegi (ahora bajo control gubernamental) que cada cierto tiempo publicaban datos incómodos para la narrativa oficial y hoy dieron a conocer la maravillosa desaparición de muchos millones de pobres. Del manejo de los datos, reales o maquillados, y de las investigaciones independientes sobre el crecimiento de la pobreza habla esta semana nuestro Reporte Especial. 


Escrito por Redacción


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