editorial
Sin estrategia para el combate de la drogadicción
El aumento imparable del consumo de drogas es, ni más ni menos, la prueba de que el combate contra este mal ha fracasado.
El aumento imparable del consumo de drogas es, ni más ni menos, la prueba de que el combate contra este mal ha fracasado, que no existe una estrategia que frene, que disminuya la drogadicción en México o, más exactamente, que la estrategia propuesta a principios del sexenio de AMLO no era la adecuada y, en consecuencia, fracasó.
El número de jóvenes con adicción a los estupefacientes crece cada año; y cada día, jóvenes a muy temprana edad, adolescentes, se convierten en adictos y consiguen fácilmente el fentanilo, el cristal y tantas otras sustancias que acortarán su vida.
Decenas de miles de muertos y desaparecidos por causa del consumo de drogas son cifras que arroja el periodo de aplicación de una política absurda: campañas de prohibición, estigmatización de los drogadictos a quienes se trata como delincuentes mientras se despliega una campaña de “abrazos, no balazos” contra los más poderosos traficantes.
La drogadicción está ligada estrechamente con la delincuencia organizada; pero en la cadena delictiva del trasiego de drogas caen los eslabones más débiles, los más pequeños traficantes, no los jefes, sino algunos narcomenudistas, mientras el mercado continúa y aumenta incesantemente el número de consumidores que encuentran fácilmente, en las calles, los tóxicos fatales que el sistema les proporciona ante la incapacidad de los encargados de la guerra contra esta calamidad.
No funcionó la política de “abrazos, no balazos”; no funciona la “estrategia de paz” ni las campañas televisivas que se limitan a repetir que “las drogas matan”. Los vendedores de sustancias fatales tienen sus propias estrategias, que han resultado más efectivas que la fallida política antidrogas del Gobierno Federal. No hay, por lo tanto, una estrategia antidrogas.
Las estadísticas oficiales confirman todo esto; estudios de asociaciones independientes profundizan la información: crece el número de adictos que pide apoyo, tratamiento y rehabilitación; aumenta el número de centros de tratamiento creados por organizaciones no gubernamentales para atender a los solicitantes, pero no se dan abasto; y el número de emergencias, muertes y desapariciones se incrementa cada año; así lo informa el Sistema de Vigilancia Epidemiológica de las Adicciones (Sisvea), organismo oficial encargado de vigilar esta plaga social. Sobre ese tema habla esta semana nuestro Reporte Especial.
Escrito por Redacción