El plan del Gobierno Federal requeriría inversiones millonarias y mayor capacidad operativa.
Cargando, por favor espere...
buzos habla esta semana del drástico cambio en la política del gobierno de la “Cuarta Transformación” (4T) con respecto a la peligrosa técnica del fracking de la que hasta hace poco no era partidario y hasta había llegado a prometer su prohibición. Todo parece indicaAr que en la etapa actual considera lo contrario, porque este método de extracción de hidrocarburos figura en el plan estratégico de la paraestatal Petróleos Mexicanos (Pemex) publicado y aprobado hace algunos meses.
Rechazar el uso del fracking era una posición correcta, porque su aplicación trae terribles consecuencias a la población del país donde se realice: consume enormes cantidades de agua con la que antes contaban comunidades enteras y que ahora serán inyectadas al subsuelo a grandes profundidades, contaminando con sustancias tóxicas el suelo profundo y otros acuíferos.
Por otra parte, la extracción de hidrocarburos derivados del petróleo necesita de una tecnología que sólo posee el imperialismo yanqui, nuestro buen vecino, que está dispuesto a proporcionarlo del mismo modo que proporciona toda suerte de mercancías: a cambio de millones de dólares.
En Estados Unidos no se aplica esta práctica de extracción, pero su gobierno lo haría gustoso en México y enviaría sus máquinas y sus técnicos para aplicar el fracking en nuestro territorio, sin importar que con ello se contaminen el agua y el subsuelo, se afecte la salud de millones de mexicanos y se prive a las comunidades del agua dulce, recurso indispensable que ya escasea de por sí y que ahora se destinará al fracking, proceso que consume millones de metros cúbicos de agua.
Los defensores de la nueva política sostienen que al aplicar el fracking habrá más soberanía, porque México importará menos hidrocarburos y gas natural que antes; otros opinan que la dependencia de Estados Unidos será mayor, porque esta tecnología solamente la puede proporcionar este país; y numerosos activistas de organismos sociales opinan que la nueva actitud del Gobierno Federal con respecto al fracking obedece a las presiones del gobierno estadounidense. El T-MEC es el mecanismo idóneo para que el imperio saque adelante sus intenciones de sojuzgar a nuestro pueblo. Es verdad que el fracking es un peligro para México; y también es verdad que el imperialismo norteamericano sólo puede ofrecer a nuestro país peligros encerrados en ofertas mentirosas o expresados cínicamente en amenazas comerciales o de intervención militar.
El plan del Gobierno Federal requeriría inversiones millonarias y mayor capacidad operativa.
Esta técnica de extracción representa riesgos ambientales relacionados con la contaminación de mantos acuíferos.
Al menos 20 empresarios han crecido de forma acelerada en Tabasco desde 2019, impulsados por su relación con la paraestatal.
Las protestas comenzaron desde el inicio de las obras y arreciaron a medida que la destrucción del medio ambiente fue aumentando.
Retrasos de pagos a proveedores coinciden con cambios en la política energética y mayor intervención estatal.
De acuerdo con imágenes satelitales, desde el 3 de febrero ya se observaban indicios del derrame cerca de infraestructura de Pemex.
Trabajadores, comerciantes, agricultores, maestros, artistas y estudiantes en todo el mundo ondean banderas de Irán, Palestina, Venezuela y Cuba, exigiendo alto a la guerra imperialista de Israel y Estados Unidos contra esos pueblos.
La petrolera se negó a difundir los sitios específicos vulnerados por los huachicoleros.
Los candidatos de Morena a la Presidencia de la República en 2018 y 2024, prometieron prohibir el fracking pero la actual administración federal está ofreciendo el uso de esta tecnología altamente contaminante.
El mandatario brasileño propuso que ambas empresas trabajen para producir petróleo en el Golfo de México.
Muchos han descrito con detalle los beneficios que durante más de medio siglo proporcionó a la población capitalina y de la zona conurbada el Sistema de Transporte Colectivo Metro.
Con voto unánime, legisladores avalan reforma constitucional para que ninguna jubilación en empresas públicas supere el 50 por ciento del salario presidencial.
El imperialismo tiene un grave problema: no cuenta con suficientes “minerales críticos”, así llamados por los altos costos de exploración y las dificultades técnicas para extraerlos.
El proyecto en el Golfo de México contará con una inversión de 10 mil 400 millones de dólares y producción prevista para 2028.
Esta semana, nuestro Reporte Especial habla del despido masivo de trabajadores en la empresa trasnacional General Motors y sus efectos en otras empresas de esta rama de la industria, así como de la consecuencia inmediata en la situación de los obreros en México.
Reconoce ONU Mujeres rezagos en México rumbo a 2030
Tras negar riesgos, refinería de Dos Bocas registra explosión e incendio
La gestión del estrecho de Ormuz iniciará una nueva etapa: ayatolá Mojtaba Jameneí
World Press Photo premia trabajos sobre Gaza y otras crisis globales
Sheinbaum mantiene acercamientos con BlackRock pese a alertas sobre su poder en México
Convocan a marcha en CDMX contra muerte de niños en Medio Oriente
Escrito por Redacción