Cargando, por favor espere...

Mutaciones que prologan pandemias
Los virus son entidades fascinantes por el alto grado de mutación en sus estrategias evolutivas, de las que quizás en algún futuro podamos aprender más.
Cargando...

¿Qué es una pandemia? ¿Por qué ocurren las pandemias? ¿Por qué son tan letales? ¿Por qué aún no hay cura para algunas enfermedades que han causado?

Para dar respuesta a estas preguntas, comencemos por el principio. Una enfermedad puede definirse como una alteración del funcionamiento normal de un organismo debido a una causa interna o externa. Cuando una enfermedad se origina por una causa externa, los agentes involucrados pueden ser partículas ambientales o bien microorganismos como ácaros, hongos, bacterias o virus. Cuando una enfermedad tiene capacidad para propagarse entre diferentes personas dentro de una determinada zona geográfica, como un país, se dice que ocurre una epidemia  y cuando  se propaga a otros países y continentes, se le considera pandemia.

Las pandemias pueden ocurrir por múltiples factores. A mediados del Siglo XIV estuvieron  asociadas a la pobreza y a la mala higiene en las ciudades, tal como ocurrió con la peste negra, enfermedad provocada por la bacteria Yersinia pestis, transmitida por ratas. Las pandemias también se han originado mediante el contagio de una persona que adquirió el agente infeccioso en una parte del mundo y lo trasmitió a otra persona que nunca había estado expuesta a aquél; tal fue el caso de la viruela, que llegó con la conquista de los españoles en el Siglo XVI y afectó a gran parte de los indígenas del nuevo mundo. Otro ejemplo de pandemia es la del virus del VIH que causa el síndrome de la inmunodeficiencia adquirida (Sida), cuya transmisión habría sido similar al de la peste negra, es decir zoonótica, transmitida directa o indirectamente por animales a humanos.

Como hemos visto, la aparición de pandemias llega a ser devastadora debido a la falta de prevención, a la ausencia de una historia inmunológica y al desconocimiento del agente infeccioso y su forma de contagio ¿Por qué aún no hay cura para algunas enfermedades causadas por las pandemias? Para responder esto tomemos como ejemplo a los virus. Cuando un virus entra a nuestro cuerpo, se aloja en nuestras células y comienza a replicarse; es decir realiza múltiples copias de su material genético (ADN o ARN) para crear, a su vez, más copias de sí mismo; sin embargo, durante ese proceso, las proteínas, encargadas de la replicación, pueden cometer errores y propiciar mutaciones en el material genético,  es decir, cambian la composición del ADN o el ARN. Cuando se suscitan estas mutaciones, se generan variedades de virus llamadas cepas; las nuevas cepas  pueden presentar una nueva estructura externa diferente a la del virus original. Para tener una idea de esto, hay que imaginar una llave con la que muchas veces se ha abierto una puerta, a la que, sin embargo, alguien algún día le cambia la cerradura y no puede abrirla de nuevo. Igual sucede con los cambios en la estructura externa del virus, provocando que los anticuerpos generados por nuestro organismo no reconozcan a la nueva cepa. Esto mismo ocurre cuando se crean vacunas para prevenir o erradicar enfermedades causadas por estos agentes infecciosos, razón por la que es necesario vacunarse cada año contra diferentes cepas del virus de la influenza estacional. Los virus también tienen capacidad para “intercambiar” fragmentos genómicos con otros virus. La tasa de mutación y las estrategias de estos agentes infecciosos es la razón por la que actualmente no existe una vacuna para erradicar el Sida, pandemia que se ha prolongado hasta hoy.

A pesar de los infortunios que provocan en la humanidad, los virus son entidades fascinantes por el alto grado de mutación en sus estrategias evolutivas, de las que quizás en algún futuro podamos aprender más.


Escrito por Luis Alfredo Herbert Doctor

COLUMNISTA


Notas relacionadas

En la novela Los crímenes de Oxford, su autor, el doctor en Matemáticas y escritor argentino Guillermo Martínez, es un ejemplo de convergencia de estas dos áreas aparentemente disímiles: matemáticas y literatura.

La Organización Panamericana de la Salud señala que entre 2015 y 2050 en América Latina, el 68% de las mujeres serán más propensas a padecer demencia que los hombres.

Según un informe, un mexicano revisa su celular, en promedio, 142 veces y pasa más de 18 horas y 12 minutos a la semana en su pantalla.

Se sabe que Arquímedes calculó el valor del número irracional π a 11 decimales cuando se aproximó al área de un círculo de radio uno.

Mirar directamente al Sol durante un eclipse puede causar daños irreversibles en la retina, incluso sin sentir dolor; como sucedió en 1991.

El estudio fue publicado en la revista Science y revela que el cerebro utiliza un mecanismo específico para etiquetar ciertos recuerdos y fijarlos durante el sueño.

La obra aplica de “forma magistral” el método de análisis marxista-leninista, que permite al autor pronosticar los eventos que se desarrollaron en años posteriores, en los que los principales países imperialistas del mundo buscan mantener su hegemonía.

La Lluvia de Meteoros Delta Acuáridas será más visible en el hemisferio sur.

No dormir provoca que el cerebro elimine una cantidad significativa de neuronas, así como una perdida significativa de conexiones sinápticas; lo peor, la recuperación del sueño sería incapaz de revertir el daño.

Es la era del “dominio humano sobre los procesos biológicos, químicos y geológicos de la Tierra”.

Estableció formalmente la continuidad de la recta real, definiendo un número real por medio de un dispositivo llamado cortadura.

Es posible crear una matemática filosófica desde el hacer de un matemático que sea realmente relevante y visionaria. Debe de ser una reflexión humanizante, pero a la vez esclarecedora del mundo de las ideas formales.

Niños inquietos e inteligentes como el que me preguntó hay muchos en nuestro país; pero muy pocos son rescatados y apoyados para continuar con sus estudios

Muchas de las enfermedades “del mundo moderno” (cáncer, diabetes, hipertensión, asma, demencia) son producto de los “malos hábitos” alimenticios y falta de ejercicio.

Los artrópodos fueron el grupo más abundante desde que la vida animal apareció en la Tierra