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Más de 85 científicos y especialistas en clima revisaron el nuevo reporte climático del Departamento de Energía de Estados Unidos (EE. UU.) y concluyeron que “no es científicamente creíble” y aparece predeterminado para justificar el debilitamiento de regulaciones ambientales y favorecer a la industria fósil.
Andrew Dessler, profesor de Ciencias Atmosféricas en la Universidad de Texas, afirmó que “ese informe se burla de la ciencia. Se basa en ideas que fueron rechazadas hace mucho tiempo, respaldadas por tergiversaciones del conjunto del conocimiento científico y omisiones de datos importantes”.
Quizás el aspecto más delicado del estudio de Energía es que lo está utilizando la estatal Agencia de Protección Ambiental (EPA en inglés) como sustento para revocar decisiones que datan de 2009 y regulan en EE. UU. las emisiones de gases de efecto invernadero, causantes del calentamiento planetario.
Se trata del marco legal más importante que tiene este país para limitar la contaminación climática. Y EE. UU. es actor fundamental en la economía y sociedad mundiales, que obran sobre la evolución y crisis del clima.
Con su nueva política, el gobierno que dirige el presidente Donald Trump impulsa la expansión de la producción de combustibles fósiles, a la vez que recorta los incentivos para las energías limpias.
El documento crítico denuncia que, “con tácticas similares a las empleadas por la industria petrolera”, el estudio del Departamento de Energía fue elaborado por un comité de cinco autores, todos conocidos por relativizar o cuestionar la ciencia climática, y en varios casos escribiendo fuera de sus áreas de especialidad.
Tampoco hubo proceso de revisión por pares ni transparencia en la elaboración, y se usaron citas selectivas y estudios desactualizados, muchos escritos por los mismos autores e ignorando el consenso científico reflejado en los informes del Grupo Intergubernamental sobre el Cambio Climático (Ipcc).
El climatólogo Robert Kopp, de la Universidad Rutgers y exautor líder del Ipcc, dijo que “normalmente, un informe como éste se sometería a una revisión por pares rigurosa, imparcial y transparente”, lo cual no se produjo.
“Cuando quedó claro que el Departamento de Energía no iba a organizar la revisión, la comunidad científica se unió por sí sola, en menos de un mes, para presentarla.
Los más de 85 revisores expertos voluntarios descubrieron que el comité de cinco elaboró un informe que carece de credibilidad científica”, apuntó Kopp.
El documento crítico insiste en que, a diferencia de las evaluaciones legítimas, el informe de Energía “se elaboró en secreto, sin revisión independiente por pares ni responsabilidad por responder a los comentarios públicos”.
El informe gubernamental “busca minimizar los riesgos del calor récord, las lluvias intensas, el agravamiento de los incendios forestales, el aumento del nivel del mar y los daños generalizados a la salud, todos ellos bien documentados por décadas de investigación científica revisada por pares”, señala el texto crítico.
Otro defecto estaría en la evidencia seleccionada: el documento de Energía “cita selectivamente estudios obsoletos o desacreditados (a menudo escritos por los propios miembros del comité), ignora el peso abrumador de la evidencia científica y tergiversa las fuentes convencionales”, señala el reporte de los 85 científicos.
Y, finalmente, el resultado del estudio gubernamental estaría predeterminado, pues “se redactó para justificar la reversión de la Detección de Peligros (de 2009) de la EPA, y el avance de los intereses de los combustibles fósiles, no para fundamentar las políticas con ciencia creíble”, de acuerdo con la crítica.
Por el contrario, el análisis crítico defiende estudios del Ipcc y de la interinstitucional Evaluación Nacional del Clima de Estados Unidos, que en 2023 confirmaron que el cambio climático antropogénico se agrava con cada tonelada emitida de gases de efecto invernadero y perjudica a comunidades de todo el mundo.
Para el conjunto de expertos críticos “el consenso científico sigue siendo claro. La evidencia confirma que la crisis climática es más sólida que nunca”.
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Escrito por Redacción