El responsable de la intervención militar en Venezuela no es Donald Trump ni el gobierno estadounidense que él preside; ellos también son culpables, pero el autor principal es el imperialismo yanqui.
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Con motivo de los últimos acontecimientos en Venezuela, En YouTube apareció la entrevista realizada por el periodista Glenn Diesen al reconocido economista estadounidense Jeffrey Sachs (profesor universitario, experto en desarrollo sostenible y en la lucha contra la pobreza a nivel global). La entrevista ofrece un panorama geopolítico de lo que está ocurriendo en Venezuela.
Sachs sostiene que Estados Unidos (EE. UU.) está actuando fuera de la ley internacional y cometiendo actos de barbarie no sólo contra Venezuela, pues la semana pasada bombardeó Nigeria con el pretexto de castigar al grupo militar que está asesinando cristianos; es sólo un pretexto, pues lo que busca EE. UU. es recuperar sus bases militares y tener una cabeza de playa para enfrentar a los países nacionalistas del Sahel.
Donald Trump también está amenazando con atacar a Irán (hay una revuelta en esa nación promovida por las fuerzas prooccidentales, aprovechando el creciente descontento provocado por la inflación); “Groenlandia es nuestra”, así rezaba el comunicado que recientemente envió Trump a este país.
Para Sachs, EE. UU. vive un orden que no obedece a la Constitución estadounidense: “Todo se hace por decreto ejecutivo”; Sachs enfatiza que EE. UU. está dirigido por un matón y el caso de Venezuela está muy lejos de su límite; pues desde el final de la Segunda Guerra Mundial, el orden establecido por EE. UU. ha consistido en una serie de golpes de Estado, violencia desbocada, asesinatos y desestabilización de muchas naciones, por lo que no podemos esperar nada bueno. Sobre los medios de comunicación, Sachs señala como algo muy grave que los principales diarios y medios informativos guarden un ominoso silencio sobre lo que está pasando.
El premio Nobel de la paz, advierte Sachs, debe ser “el premio Nobel de la guerra, pues María Corina Machado pidió lo que está haciendo EE. UU.: agredir militarmente a Venezuela.
Sachs señala que esta política imperialista “no tiene ningún contrapeso, ni en América ni en Europa”; China y Rusia observan, pero no se deciden a intervenir en el hemisferio occidental (pues una respuesta a esa agresividad de EE. UU. puede desembocar en la Tercera Guerra Mundial). Y la ONU no actúa, es inoperante y EE. UU. la quiere destruir.
Sachs puntualiza: “La intervención en Venezuela se planeó desde hace 20 años; y en Siria (la caída de Bashar al-Assad) se planeó hace 13 años. El golpe de Estado en Ucrania se planeó hace 30 años”. Por tanto, Sachs concluye que EE. UU. es el mayor promotor de los golpes de Estado, invasiones y saqueos del Siglo XX y lo que va del XXI. “Tenemos a un presidente que se enriquece –sentencia Sachs– y nadie dice nada, que ataca en Gaza, que viola la Constitución, etc., y nadie dice nada. Ataca a Nigeria, a Irán sin que nadie se haya decidido en serio a frenar al matón”. Insiste: “Vivimos un periodo muy peligroso; se ha tratado de evitar que estalle la Tercera Guerra Mundial; pero el Estado de derecho ha desaparecido”. Para Sachs, la democracia no es sinónimo de paz.
El caso de Atenas en la antigüedad es paradigmático: la democrática de Atenas era imperialista, destruyó ciudades-Estado enteras, sometió a muchas regiones; su aventura de querer acabar con Siracusa la llevó a colapsar. Gran Bretaña, la “gran democracia del Siglo XIX”, invadió, colonizó naciones y exterminó a millones de seres humanos en todo el planeta: En el Siglo XX y lo que va del XXI, EE. UU. ha sido el país más violento del mundo con más de 100 operaciones militares o agresiones. “EE. UU. ya no puede competir con China y por eso pretende revitalizarse; eso explican Ucrania, Irán, Venezuela, etc. Pero el mundo no se está uniendo contra esto”.
Yo, por mi parte, amigo lector, creo que, tanto en Venezuela como en el resto de los países debe construirse la unidad de los pueblos del mundo; pero esa unidad debe edificarse sobre la base de los objetivos históricos de la clase trabajadora mundial, pues un “mundo multipolar” no será suficiente para frenar a los peores depredadores del género humano: los imperialistas.
El intervencionismo, las invasiones, los saqueos de recursos naturales, los genocidios, la barbarie expansionista, etc. pasarán a la historia cuando el mundo esté gobernado por la clase obrera, cuando la causa profunda de los males –la propiedad privada– pase al basurero de la historia.
El responsable de la intervención militar en Venezuela no es Donald Trump ni el gobierno estadounidense que él preside; ellos también son culpables, pero el autor principal es el imperialismo yanqui.
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Escrito por Cousteau
COLUMNISTA