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Deportes
Técnica deportiva, ganancia y rendimiento
Los seres humanos procuran el aprendizaje de otras destrezas mediante el contacto directo con un objeto móvil o cualquier otro aditamento.


El aprendizaje de cualquier movimiento del cuerpo es relativamente sencillo; incluso podría afirmarse que, por instinto, empezamos con habilidades motrices básicas como “reptar”, caminar o correr, las cuales resultan necesarias para nuestra evolución y, de manera general, no requieren la interacción con algún objeto móvil, sólo la ejecución motriz coordinada y sistemática.

Sobre estas bases, los seres humanos procuran el aprendizaje de otras destrezas mediante el contacto directo con un objeto móvil o cualquier otro aditamento que acondicione un mayor nivel ejecutivo; para esto, hay una ciencia que se encarga de estudiar el movimiento y la estructura de los seres vivos mediante leyes mecánicas y de la física, a través de fuerzas internas y externas, la anatomía y la fisiología para entender cómo nos movemos, se trata de la morfofisiología.

La comunidad deportiva debe aclarar cómo el desarrollo de la tecnificación en esta ciencia puede mejorar el rendimiento individual y de conjunto.

Para este proceso individual se crea un patrón de movimiento en el nivel cognitivo, donde se generan conexiones neuronales que almacenan la información para orientar los impulsos a través del Sistema Nervioso Central; una vez terminada esta fase, se crea una representación motriz lo más cercana al modelo; después se asocia esta representación con los movimientos específicos en cada estructura muscular y ósea.

Debido a esta asociación se produce incertidumbre e imprecisión temporalmente indeterminada y fluctuante en cada ser humano, proceso que prácticamente resulta muy delicado frente al factor psicológico, es decir, la frustración del crecimiento deportivo en los atletas.

Por último, tras la aplicación de diversas metodologías, se alcanza la etapa final: la autónoma, en cuyos mecanismos y ejecución técnica se perfecciona y se automatiza. Este proceso de aprendizajes sucede dentro y fuera del ejercicio, sin embargo, mediante la exigencia deportiva se aprovecha porque se dedican al estudio específico de este proceso para aplicarlo mejor. La cuestión ahora radica en definir cuál es el modelo que debe seguirse?

En primer lugar, el análisis debe empezar por el objetivo general del deporte, ya que con ello se desarrolla, evoluciona y podemos atrevernos a intuir el rumbo que seguirá. La definición del deporte nos dicta una característica peculiar: la competencia; el deporte es competitivo y este factor mueve a los participantes; el rendimiento deportivo, la contradicción implicada al enfrentarse a un rival o a una marca en cualquier disciplina y que esta competencia sea una mercancía productora de ganancias han generado todos los avances tecnológicos y el nivel deportivo que conocemos hasta hoy.

Entonces, en esta línea, la tecnificación de los gestos motores también busca mayor rendimiento y necesita desarrollarse a tal grado que permita superar a un contrario que persigue el mismo objetivo. En el nivel profesional y olímpico podemos presenciar el epítome técnico, dónde radica la vanguardia de cada disciplina y dónde se concentra la mayor preparación de la élite que avanza aceleradamente. Sin embargo, la técnica no es homogénea, porque también representa un vasto conjunto de expresiones corporales que, si bien buscan un mismo fin y siguen los mismos estatutos, en la práctica pueden apreciarse diferentes estilos que cumplen con la elevación del rendimiento deportivo y la generación de ganancias al mismo tiempo.

¿Cuál sería entonces el modelo a seguir? No debemos brindar un juicio sesgado; la opinión aquí expuesta es de carácter contingente, el patrón que debemos conservar para el deporte responde a dos aspectos ya mencionados: uno está constituido por el objetivo último que determina el rendimiento deportivo y, a su vez, esta estructura conforma todas las demandas deportivas, tales como las metodologías de entrenamiento para planificar las estrategias y los medios tácticos para llegar a la meta planteada.

En conclusión, el modelo a seguir se transformará y dejará obsoletas las antiguas técnicas, siempre y cuando se garanticen los dos fines: la ganancia y el rendimiento deportivo. 


Escrito por Juan Pablo Morgado Cano

Entrenador en la Escuela Nacional del Deporte


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