El texto de Paul Lafargue El derecho a la pereza no puede ser entendido propiamente como una utopía, al menos no en el sentido clásico del término.
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Su primera novela fue Lanark, una vida en cuatro libros. En ella, Gray ya mostraba las líneas generales de su estilo y de los temas que aparecerían bajo distintas formas en textos posteriores.
Uno de los temas que constantemente aparecen en su obra es Escocia, país en el que nació en 1934. En varias de sus obras, las referencias a Escocia se condensan en Glasgow, la capital, mostrando, por un lado, aspectos positivos como la riqueza cultural de la ciudad a través de su arquitectura o de los artistas que habitan en ella, sin matizar u obviar el abandono y la pobreza que el capitalismo británico trajo consigo. Por ejemplo, en Vestida de cuero hay un relato en el que, a través de la caminata de un personaje, se observan los contrastes entre una Glasgow modernizada, limpia y ocupada por las grandes corporaciones, y la otra, habitada por trabajadores de fábrica que han sido desplazados por el gran capital hacia las afueras de la ciudad, en donde la calidad de vida se mantiene en lo mínimo para favorecer la inversión y el crecimiento de la primera. Escribir desde Escocia es una de las formas que encontró para mostrar la voz de su nación (constantemente exotizada y mistificada por la literatura inglesa) y las denuncias al colonialismo inglés, que se forjó a través de la explotación de los países con los que comparte la isla.
El estilo de Gray mezcla ciencia ficción, utopía y realismo, entre otros géneros, logrando crear páginas con una dura crítica a las contradicciones efectivas del capitalismo mediante la exageración e hiperbolización de su cotidianeidad. El realismo de Gray no se mantuvo en los márgenes del realismo francés del Siglo XIX; comparte con éste el compromiso de una literatura que denuncia las injusticias sufridas por los grupos explotados por el capital, pero es consciente de que las nuevas formas de desarrollo del capitalismo exigen también nuevas formas de crítica. La escritura no sólo es un diario de injusticias, sino una herramienta que puede crear lenguajes que abarquen la mayor cantidad de aristas críticas al capitalismo para propiciar distintos frentes de reflexión y acción.
Sus experiencias en la Segunda Guerra Mundial también se ven plasmadas en sus textos, contando sus recuerdos de los traslados de su casa a los refugios por la amenaza de las bombas, pero también –y sobre todo– señalando las intenciones de las naciones más poderosas de beneficiarse de las riquezas naturales y sociales de otras naciones. En Lanark, por ejemplo, vemos que el personaje principal acude a una cumbre mundial a condenar la desaparición de su nación en pro del desarrollo de otros países, pero su misma presencia en tal cumbre funciona como una cortina de humo para favorecer a una gran industria que también está interesada en las riquezas de su país.
Alasdair Gray cimentó buena parte del desarrollo de la literatura escocesa contemporánea gracias a su incansable intento por rescatar y demostrar la riqueza cultural de su pueblo y la variedad de aristas que, desde esa posición, podían desarrollarse. Para quienes no somos escoceses, pero sí contemporáneos del mismo capitalismo que Gray criticó, sus textos son una muestra de que es necesario señalar las fallas del sistema desde la mayor cantidad de perspectivas posibles, con una gran capacidad de adaptar las formas de la crítica para garantizar que el mensaje pueda llegar a la mayor cantidad de lugares y personas posibles.
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Escrito por Jenny Acosta
Maestra en Filosofía por la Universidad Autónoma Metropolitana.