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Poesía
La literatura sánscrita
La palabra Veda significa “conocimiento” y según la tradición constituye la sabiduría revelada o, literalmente, “escuchada”.


Prácticamente todo lo que sabemos de los arios, su llegada a la región de los cinco ríos, sus enfrentamientos con los habitantes autóctonos, y su forma de vida y organización social, procede de sus libros sagrados, los Vedas. La palabra Veda significa “conocimiento” y según la tradición constituye la sabiduría revelada o, literalmente, “escuchada”, śrutí, por los sabios de la antigüedad, transmitida oralmente por siglos, hasta que fueron declarados libros sagrados, en contraste con obras posteriores de contenido legal y épico (Mahābhārata, Rāmāyana, Purānas, etc.), que son consideradas como smŗti o “recordado”, compuestos por sabios humanos. Los Vedas son, en realidad, cuatro colecciones, samhitās, de distintos textos de muy diverso contenido. Ŗg Veda Samhitā, principalmente, himnos de alabanza, adoración y petición usados en distintas ocasiones de la vida diaria y en los rituales del sacrificio. Sin duda, el más importante texto de la literatura védica, este Ŗg Veda es una colección de mil 28 himnos, divididos en diez libros de muy distintas fechas, siendo los más antiguos los libros II a VII, y el más joven, de carácter distinto a los que lo preceden, el libro X, en el que se encuentran algunos de los himnos de carácter más filosófico, con especulaciones sobre el universo y la creación del mundo, y más genuinamente religiosos dirigidos a un dios personal. Tomado de El Ŗg Veda. Destellos monoteístas en un universo panteísta. 

DOS HIMNOS DEL RIGH–VEDA

A Parjanya (V, 83) está dedicado al dios de la lluvia y de la tempestad. Su representación oscila entre el antropomorfismo y el teriomorfismo (se le atribuye forma de toro, caballo, búfalo, etc.). Es un dios benéfico, porque gracias a él la tierra se torna fecunda; pero también es un dios que inspira temor a causa de los rayos y los truenos de la tempestad desatada. En el presente himno, el poeta védico describe, con realismo, una tempestad tropical. Traducción de Fernando Tola. Los himnos del Righ-veda.

1

Invoca con tu canto al Fuerte,

elogia a Parjanya.

Con tu homenaje trata de ganártelo.

Mugiente Toro,

de abundantes dones,

deposita en las plantas su semen

cual germen de vida.

 

2

Destroza los árboles

y aniquila a los demonios.

Ante él,

que lleva una ingente arma,

la tierra tiembla de terror.

Aún el inocente huye de Parjanya,

que es fuerte como un toro,

cuando, entre truenos,

aniquila a los impíos.

 

3

Cual cochero que azota a los caballos con su látigo,

hace salir a sus lluviosas mensajeras1.

A lo lejos se eleva su rugido del león,

cuando Parjanya llena el cielo de lluvia.

4

Los vientos soplan,

se precipitan los rayos,

las plantas crecen,

se desborda el cielo,

el alimento brota para todos los seres,

cuando Parjanya con su semen anima a la tierra.

5

Oh tú, oh Parjanya,

ante cuya voluntad se inclina la tierra,

por cuya voluntad del ganado retoza,

por cuya voluntad las plantas se tornan
                        [de múltiples colores,

danos tu poderosa protección.

6

Dadnos, oh Maruts, las lluvias del cielo.

Haced manar a borbotones las ondas del Caballo.

Ven hacia nosotros con tu trueno,

vertiendo las aguas,

espíritu de vida, padre nuestro.

7

Muge, truena,

deposita tu simiente de vida,

vuela por todas partes

con tu carro desbordante de agua.

Hala tu odre,

con la boca hacia abajo y desatada:

parejos se tornen

las alturas y los valles.

8

Alza tu gran cubo y viértelo.

¡Que los ríos se precipiten, desatados!

Unta con grasa2 cielo y tierra.

¡Buen abrevadero haya para las vacas!

9

Cuando tú, Parjanya,

mugiendo y tronando,

aniquilas a los impíos,

gozan el mundo y cuantos viven en la tierra.

10

Has llovido tu lluvia,

retenla ahora.

Has tornado transitables los desiertos.

Para que sirvan de sustento,

has hecho brotar las plantas.

Y, de parte de los hombres,

un himno de gratitud has recibido.

Sin duda, Agni es una de las fuerzas más misteriosas, sobrecogedora y, al mismo tiempo, más querida del hombre primitivo fue aquella que se manifestaba en el fuego. Un Algo que con el fuego le calentaba en las noches frías, le iluminaba en la oscuridad, transformaba sus alimentos; que en sus llamas, que se levantaban hacia el cielo llevaba consigo las ofrendas y sacrificios de los mortales, pero que enfurecida podía usar su fuego para destruirlo todo; un Algo, fuente de vida y muerte, purificador y protector; un Algo que se manifestaba en el cielo como el Sol, en la atmósfera como el relámpago, y en la tierra como el lar o fuego del hogar. No es, pues, de extrañar que los Vedas dediquen unos 200 himnos a este Agni (Gaspar Rul-lán Buades).

A Agni es un elogio de Agni, en su aspecto de fuego que se enciende en la alborada y que es implícitamente equiparado con el Sol.

1

Se ha elegido inmenso, por delante de las Auroras;

surgiendo de las tinieblas, ha venido con su luz.

El hermoso Agni acaba de nacer,

y ya llenó todos los mundos con su brillante resplandor.

2

Oh, Agni,

has nacido como el hijo de ambos mundos;

te has difundido con tu belleza sobre las plantas.

Venciendo a las tinieblas y a las noches,

has salido, mugiendo,

hermosa criatura,

del seno de tus madres (3).

3

Es Vishnu.

Nació lleno de sabiduría y de grandeza,

y protege la tercera, la suprema morada.

Cuando con sus palabras han preparado su alimento,

animados de un solo espíritu, le ofrecen4 sus elogios.

4

Tus madres5,

que son las que te aportan el sustento,

cargadas de alimentos, se acercan a ti,

que creces con el alimento;

y luego, bajo diversa forma,

tu retornas a donde ellas.

Eres el hotar en las tribus de los hombres.

5

Cantamos al hotar de brillante carro,

al emblema esplendoroso de todo sacrificio,

al rival de cualquier dios por su grandeza y por su gloria,

a Agni, el huésped de los hombres.

6

Cubierto con hermosas vestimentas,

ha nacido el rojo fuego en el centro de la tierra,

en el hogar de Ila.

A los dioses rinde tu homenaje, oh rey,

como divino purohita6.

7

Oh Agni,

te has difundido por la tierra y por el cielo,

como el hijo que propaga a sus padres.

Oh tú el más joven, tú el poderoso,

ven aquí,

y trae contigo a los dioses inmortales,

que así lo están deseando.

Traducción de Fernando Tola

 

Notas

1 “lluviosas mensajeras”: las nubes.

2 “grasa”: símbolo de abundancia.

3 “madres”: los palillos con que se produce el fuego.

4 “le ofrecen”: los sacerdotes.

5 “madres”: aquí son las leñas.

6 “purohita”: sacerdote que ejercía las funciones de un capellán de alguna familia.


Escrito por Redacción


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