editorial
Los secuestradores del presidente Maduro
El responsable de la intervención militar en Venezuela no es Donald Trump ni el gobierno estadounidense que él preside; ellos también son culpables, pero el autor principal es el imperialismo yanqui.
El responsable de la intervención militar en Venezuela no es Donald Trump ni el gobierno estadounidense que él preside; ellos también son culpables, pero el autor principal es el imperialismo yanqui, los grandes corporativos; Trump y su gobierno son un instrumento al servicio del capital financiero para aplicar la política dictada por éste. El principal culpable de la criminal intervención es el imperialismo y la causa de la invasión es su necesidad de doblegar la voluntad de todo el pueblo venezolano y advertir a los pueblos y gobiernos que no se han sometido a su poder lo que les puede acontecer si insisten en desobedecer los dictados del hegemón.
El objetivo de su violenta intervención militar en Venezuela no era, como pretenden hacer creer, capturar al presidente Nicolás Maduro –más limpia y democráticamente electo que muchos presidentes yanquis–; no era uno, sino varios, los objetivos de la invasión: apoderarse de las riquezas naturales, principalmente del petróleo, los minerales, el agua y las tierras venezolanas; someter a un país partidario de la autodeterminación y contrario a un gobierno unipolar en el planeta; imponer su dictadura sobre 30 millones de habitantes; y también advertir a pueblos y gobiernos de América Latina que a partir de este año la violencia, la invasión militar, es el núcleo de la política del gobierno estadounidense; advertir a todo el mundo que América Latina es dominio del imperio yanqui y, como ellos se autonombran “americanos”, entonces toda América es para los “americanos”.
Los pueblos y gobiernos de América Latina y del mundo deben reflexionar acerca de esta amenaza para el futuro inmediato y prepararse para la embestida de violencia que anuncia el gobierno de Donald Trump con su nueva “Estrategia de Seguridad Nacional”, cuyo primer acto descarado, violatorio de toda norma legal, internacional y humanitaria fue la agresión a Venezuela, donde bombardeó a civiles, asesinó a militares y secuestró a un presidente contra la voluntad de la mayoría de los ciudadanos de su nación.
Esta vieja política imperialista y la “nueva” estrategia del gobierno estadounidense justifican que todo el mundo emplee cualquier forma de defensa de sus recursos, de su territorio y de su población y obligan a pensar en todo tipo de alianza con otros pueblos del mundo para impedir la intervención armada, la ocupación y el sojuzgamiento y en la necesidad de contrarrestar la hipócrita estrategia de seguridad yanqui tras la cual se esconde la intención de dominar al mundo entero.
Escrito por Redacción