Se trata de un análisis del derrumbe de la Unión Soviética en 1991, una pérdida asombrosa para la humanidad.
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¿Quién pudiera hacer de lado para siempre lo accesorio, arrancar las escorias que consigo trae el tiempo y revivir la ingenuidad primera? Se preguntaba Luis Villoro sobre el arcano original, insólito, puro y virginal que se revela ante el mundo profano y secular. El historiador Edmundo O´Gorman, en su obra Destierro de sombras, parece decidido a eliminar toda la hojarasca religiosa, toda la niebla ideológica colocada sobre el origen del culto a la Virgen de Guadalupe. De esta forma, nos ofrece la explicación terrenal sobre un asunto místico sumamente polémico: en otras palabras: nos expone los hechos humanos corruptibles realizados en nombre de lo sagrado, y al develar lo que permanece oculto tras el mito, hace saltar a la luz las intenciones impúdicas, tales como los intereses políticos o económicos que permanecen agazapados bajo el manto de un ideal.
Quizá lo más difícil para un historiador sea desterrar las sombras de los procesos que estudia y entender eso que permanece oculto; dudar sistemáticamente de las “verdades históricas” y entender cómo (también) se puede modificar el pasado. No todo está dicho, aunque a veces lo parezca. Y justamente eso hace Edmundo O´Gorman a lo largo de su obra. Analiza el discurso histórico sobre el pasado y propone, por una parte, un relato alternativo que incorpora muchos elementos no considerados y, al mismo tiempo, entiende en sus circunstancias el mismo discurso histórico elaborado sobre el pasado para construir el presente. En este sentido, se humaniza tanto a los actores como a la historia misma.
Decía en algún momento el escritor mexicano Jorge Ibargüengoitia que, en Latinoamérica, todos los movimientos corren el riesgo de convertirse en mitología antes de convertirse en historia. Y es que el mito da cohesión, coherencia y sentido a los hechos. Si entendiéramos los acontecimientos en la forma que ocurrieron y no añadiéramos una interpretación sobre ellos, posiblemente no se lograría el sentido de identidad o de comunidad que tanto prevalece en la acción colectiva y la predisposición a exaltar a los actores sociales.
Fue Destierro de sombras, en sus circunstancias temporales, probablemente el documento más irreverente contra la tradición aparicionista, pues a lo largo de la obra, O´Gorman desciende de las sacras discusiones para enseñarnos el suelo pantanoso por el que “reptan” las cuestiones humanas. Nos plantea la cara más maquiavélica, pero también la más humana de las instituciones eclesiásticas y, además, nos muestra la utilización del culto y de la imagen de la Virgen de Guadalupe como una necesidad política; la aparición como una elaboración premeditada; la imagen como una pintura de manufactura artesanal y el mito como un discurso de poder.
En la correlación de fuerzas de la naciente Nueva España, la política eclesiástica se vio de pronto en una encrucijada difícil de superar. La causa del conflicto fue la necesidad de apropiarse de la conciencia de los naturales desde las fuerzas eclesiásticas. Debido a la tradición monástica de las órdenes mendicantes, éstos fueron los primeros en comenzar las arduas tareas del evangelio. Una vez acomodadas las estructuras sociales, el clero secular reclamó sutilmente las voluntades (y las limosnas contingentes) para la Iglesia Católica Apostólica Romana.
Surgió entonces la necesidad de construir una campaña para la seducción. El resultado fue la reelaboración de un culto más libre que permitiera la incorporación de los elementos de la idolatría vernácula. Así surgió, según O´Gorman, el culto por sustitución: el santo por el ídolo. Los franciscanos, naturalmente, protestaron por lo idolátrico que había en lo sacro. Pero la suerte estaba echada: la Virgen de Guadalupe superó con creces los límites que le dieron origen y el culto religioso embonó con la búsqueda de particularidad ontológica de los pobladores de la Nueva España, principalmente de los criollos.
Se trata de un análisis del derrumbe de la Unión Soviética en 1991, una pérdida asombrosa para la humanidad.
No debe sorprendernos que los políticos salten de un partido a otro como chapulines. Cambian de siglas, de colores y de discursos, pero no de los intereses esenciales que representan.
El acceso al agua es profundamente político.
El avance de la derecha representa un retroceso para la región, ya que las conquistas sociales se ven amenazadas, tal como ocurre en Brasil.
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Si ganan en 2027, la forma de administrar será la misma: gobernar con tarjetitas y comprar las conciencias de los mexicanos.
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Escrito por Aquiles Celis
Maestro en Historia por la UNAM. Especialista en movimientos estudiantiles y populares y en la historia del comunismo en el México contemporáneo.