Las formas para seleccionar candidatos cambiaron, pero el oportunismo, los cacicazgos y la disputa por posiciones todavía encuentran espacio para reproducirse.
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La Iglesia católica, a través de su editorial del semanario Desde la fe, llamó a los mexicanos a votar el próximo 6 de junio, pues es una “oportunidad privilegiada” para manifestarle a los gobernantes las acciones que deben realizar. Pidió tomar en cuenta “la enorme desigualdad social que cada vez genera mayor pobreza; por otra parte, el inexplicable desarrollo del crimen organizado que cada vez se extiende más y provoca inseguridad y violencia por todas partes y, finalmente, la corrupción rampante en todos los ambientes” que imperan en la actual administración.
Aquí el texto completo:
Llega la jornada electoral del 6 de junio de 2021 como una oportunidad privilegiada para manifestar la voluntad ciudadana sobre las acciones que queremos que realicen los gobernantes. El voto de cada uno cuenta y suma para definir el rumbo y las exigencias de un pueblo. Elijamos con libertad -nos dicen nuestros obispos en su mensaje con motivo de estas elecciones-, para exigir con responsabilidad. En otras palabras, el que no participa en este ejercicio electoral, no tiene derecho a exigir.
Nos encontramos ante una realidad nacional muy complicada por una serie de problemas históricos que no logramos superar, tales como la enorme desigualdad social que cada vez genera mayor pobreza; por otra parte, el inexplicable desarrollo del crimen organizado que cada vez se extiende más y provoca inseguridad y violencia por todas partes y, finalmente, la corrupción rampante en todos los ambientes, sea por acciones deliberadas o por la ineptitud para realizar los compromisos que nos corresponden. La corrupción se realiza no solo por obra, sino también por omisión.
A todo esto, debemos añadir los problemas recientes e inesperados causados por la pandemia que aflige al mundo entero, afectando por igual a las naciones ricas y desarrolladas que a las naciones pobres porque todos estamos, como dice el Papa Francisco, en la misma barca. En nuestra patria el dolor de la enfermedad y el luto por la muerte ha tocado, de alguna forma, a todas nuestras familias y a nuestros amigos, junto con los efectos inevitables de los problemas económicos por el confinamiento, el cierre de actividades y la quiebra de muchas empresas de todos los tamaños, con el consiguiente desempleo.
El día de las elecciones es el momento para ejercer el juicio ciudadano sobre el desempeño de los distintos gobernantes y grupos políticos. El voto debe ser libre y secreto, pero también razonado. “Exhortamos a todo el pueblo de México, -han dicho nuestros obispos-, a realizar un esfuerzo de discernimiento con el objetivo de optar por quienes puedan realizar el auténtico bien común”.
Más allá de la propaganda política, más allá de la manipulación que muchos intentan, más allá de personajes “iluminados” o tramposos, debe estar la inteligencia del ciudadano responsable y libre que sepa hacer a un lado con su voto a quienes no han cumplido con su compromiso de servir a todos los mexicanos en los momentos de mayor necesidad y no han hecho nada para solucionar los problemas de siempre.
Este proceso electoral, que culmina el 6 de junio de 2021, es uno de los más violentos de los últimos años. Hasta el cierre de esta edición han sido asesinados 89 políticos desde septiembre de 2020 a la fecha, de acuerdo con reportes de prensa. Ante la indiferencia de las autoridades, se necesita una ciudadanía responsable, pacífica, participativa, llena de convicciones para construir una mejor sociedad, una ciudadanía dispuesta a dejar de lado las ideologías estériles, para buscar con realismo mejores caminos para todos. Es tiempo de votar por México.
Las formas para seleccionar candidatos cambiaron, pero el oportunismo, los cacicazgos y la disputa por posiciones todavía encuentran espacio para reproducirse.
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Escrito por Redacción