La mala relación o absoluta desavenencia entre verdad y política es un viejo lugar común.
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La guerra contra Rusia la decidió el imperialismo hace años; sus preparativos se hicieron visibles con el golpe de estado en Ucrania, la imposición de un gobierno pronazi al que proveyó de armamento moderno al grado de instalar bases con armas nucleares en puntos limítrofes con Rusia; el adoctrinamiento de jóvenes con las ideas de Adolfo Hitler; la persecución de ucranianos de habla u origen ruso. Las masacres xenofóbicas bajo el gobierno de Zelenski no fueron sino preparativos de la guerra contra Rusia, usando a Ucrania, o más precisamente a su gobierno pronazi, como punta de lanza; a esto seguiría, analizan expertos, la invasión de ese país.
Los ataques perpetrados por Ucrania contra Rusia hace unos días no son otra cosa que el terrorismo imperialista; pero no son los primeros golpes contra Rusia ni son de Ucrania: es la guerra de “Occidente” contra Rusia; y por “Occidente” debemos entender imperialismo, no democracia, como pretenden hacernos creer los ideólogos de un grupo de países capitalistas que han llegado a su fase más alta de desarrollo, a cuyo frente se halla (EE. UU.). No están en peligro Ucrania o Rusia, como esos ideólogos tratan de hacer creer al mundo, sino la humanidad entera por causa del afán hegemónico de EE. UU. y sus aliados.
No es el pueblo del país imperialista quien decide las guerras; decir imperialismo no es decir pueblo, mayoría de la sociedad o democracia, sino dictadura de magnates a cuyo servicio están el Estado, el gobierno y las fuerzas represivas. “Occidente”, o sea el imperialismo mundial, jefaturado por EE. UU., trata de hacernos creer en un modelo de democracia que no resiste un análisis serio y profundo, que hace mucho quedó evidenciado como falso y contrario a los intereses de las mayorías en el mundo y en su país modelo.
Ucrania solo es un instrumento y el pretexto del imperialismo para alcanzar sus fines hegemónicos, es decir, completar su dominio mundial, implantar lo que unos llaman un mundo “unipolar”. El obstáculo para lograr completamente este objetivo es la existencia en el planeta de dos grandes potencias: la Federación de Rusia y la República Popular China, dos inmensos territorios y dos extensos mercados; es decir, muchos pueblos qué apropiarse para vender sus mercancías, saquear recursos naturales y explotar vorazmente fuerza de trabajo.
Éstas son las razones de la lucha por un mundo “unipolar” y son las razones de la guerra contra Rusia (primer paso en su plan) y un transparente segundo paso, contra China, para continuar libremente su plan hegemónico, en el que lleva un buen avance. Éstas son también, como contrapartida, las razones por las que Rusia y China se encuentran luchando por un mundo multipolar, objetivo al que se han adherido otros países que avizoran un negro futuro para sus pueblos en caso de triunfar el plan imperialista de “Occidente”.
La humanidad condena esta guerra porque puede desembocar en una guerra nuclear; y de ésa, como ya advirtió el presidente de Rusia, no quedarán vencedores y, debemos añadir, lo más probable es que tampoco sobrevivientes; a la humanidad le conviene un mundo multipolar, tal como lo plantean Rusia, China y los países que se van adhiriendo a la lucha contra un solo gobierno en el planeta. Éstas son las conclusiones a que nos lleva el Reporte Especial de esta semana.
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El 91%, equivalente a 59 mil 363.7 millones de pesos, corresponde a los recursos transferidos por la Federación a gobiernos estatales, municipales y organismos públicos.
En México, la población sin acceso a servicios de salud se duplicó entre 2018 y 2024 al pasar del 16 por ciento al 34 por ciento, lo que representa un retroceso en derechos sociales.
La propuesta será enviada al Congreso de la Unión para su análisis y eventual discusión legislativa.
La entrada en vigor será paulatina: en 2027 la jornada será de 46 horas; en 2028, de 44; en 2029, de 42, y en 2030 quedará en 40 horas.
En Puebla, más de 3 millones de personas no cuentan con acceso a servicios de salud, equivalente al 47.3 por ciento de la población estatal.
Mientras senadores y senadoras accedieron a desayunos y comidas de hasta 750 pesos por persona, el personal de limpieza, jardinería y mantenimiento recibió un menú básico de 80 pesos, según contratos y partidas del gasto legislativo.
Varios de ellos trabajaron con Ricardo Monreal durante su gestión en la alcaldía Cuauhtémoc o en el Senado de la República.
El personal consular de protección desempeña sus funciones sin respaldo institucional y con desgaste profesional y emocional.
Los recortes afectan a personal con hasta 20 años de antigüedad y se suman a los más de cinco mil ceses registrados tras la llegada de jueces electos en 2025.
En alguna parte Marx escribió –citando a Hegel– que la historia se repite como si dijéramos dos veces.
Escrito por Redacción