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Las bombas israelíes siguen cayendo sobre Gaza, asesinando civiles palestinos a mansalva. Al Jazeera publicó un reportaje sobre la destrucción de 24 hospitales en Gaza, cada uno de ellos bombardeado sin piedad por el ejército israelí. La mitad de las 35 mil personas asesinadas por Israel eran niños y niñas y sus cadáveres se acumulan en las saturadas morgues y mezquitas de Gaza. El exsecretario general adjunto de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Andrew Gilmour, declaró a Newsnight, de la BBC, que el pueblo palestino está sufriendo un “castigo colectivo” y que lo que estamos viendo en Gaza es “probablemente la tasa de asesinatos más alta de cualquier ejército, desde el genocidio ruandés de 1994”. Mientras tanto, en la sección palestina de Cisjordania, Human Rights Watch muestra que el ejército israelí ha participado en el desplazamiento de palestinos de 20 comunidades y ha desarraigado al menos a siete comunidades desde octubre de 2023. Éstos son hechos probados.
Sin embargo –según un memorando filtrado–, estos hechos no pueden ser mencionados en el “periódico oficial” de Estados Unidos, el New York Times. Se pidió a los periodistas de este diario que evitaran los términos “genocidio”, “limpieza étnica” y “territorio ocupado”. De hecho, en los últimos seis meses, los periódicos y programas de televisión de los Estados Unidos han escrito generalmente sobre la violencia genocida utilizando la voz pasiva: cayeron bombas, murió gente. Incluso en las redes sociales, donde el terreno suele estar menos controlado, el hacha cayó sobre frases clave; por ejemplo, a pesar de su constante apología de la libertad de expresión, Elon Musk dijo que términos como “descolonización” y frases como “del río al mar” estarían prohibidas en X.
En la Universidad del Sur de California (USC), Asna Tabassum, una estadounidense de origen sudasiático, iba a pronunciar un discurso en el campus ante 65 mil personas, como valedictorian de la promoción de 2024. Por estar involucrada en las discusiones en torno a la guerra israelí contra los palestinos, Tabassum fue blanco de activistas proisraelíes que afirmaron sentirse amenazados. Basándose en este sentimiento de peligro (la universidad se negó a revelar su fuente) la USC decidió cancelar su discurso. En una respuesta reflexiva, Tabassum –que se especializó en ingeniería biomédica e historia, con una especialización en resistencia al genocidio– instó a sus compañeros y compañeras “a pensar con originalidad, a trabajar por un mundo en el que los gritos de igualdad y dignidad humana no se manipulen para convertirlos en expresiones de odio. Nos retó a responder a la incomodidad ideológica con diálogo y aprendizaje, no con fanatismo y censura”. Tabassum tiene 21 años. El preboste de la USC que canceló su discurso, Andrew Guzman, tiene 56 años. Sus razones para anularla son menos maduras que su llamado al diálogo.
Estudiantes universitarios de todo Estados Unidos han intentado desesperadamente concientizar sobre lo que está ocurriendo en Gaza y han tratado de conseguir que sus campus se desliguen de empresas con inversiones en Israel y en los Territorios Palestinos Ocupados. Las primeras protestas fueron toleradas, pero luego los políticos estadounidenses se involucraron con audiencias en el Congreso y comentarios temerarios acerca de que estos estudiantes estaban siendo financiados por chinos y rusos. Los administradores universitarios, temerosos de sus donantes y de la presión política, cedieron y comenzaron a censurar a los estudiantes de un extremo del país (Universidad de Columbia) al otro (Pomona College). Los presidentes universitarios invitaron a los departamentos de policía locales a sus campus, les permitieron arrestar a los estudiantes y los suspendieron de sus universidades. Pero el ambiente es innegable. Los sindicatos estudiantiles de todo el país –desde Rutgers hasta Davis– votaron para obligar a sus administraciones a desinvertir en Israel.
El 12 de abril de 2024, la policía de Berlín clausuró una conferencia sobre Palestina que reunía a personas de toda Alemania para escuchar a diversos oradores, quienes venían de otras partes de Europa y de Palestina. En el aeropuerto, la policía detuvo y luego deportó al médico británico-palestino Ghassan Abu Sitta, que había trabajado como voluntario en Gaza y había sido testigo directo de la guerra genocida. El exministro de Finanzas griego Yanis Varoufakis iba a pronunciar un discurso en la conferencia. No sólo se le impidió dar ese discurso, sino que también se le impuso un betätigungsverbot –o prohibición de cualquier actividad política en Alemania (prohibición de entrada en Alemania y prohibición de hacer un acto en línea). Esto, dijo Varoufakis, es esencialmente la “sentencia de muerte de las perspectivas de la democracia en la República Federal de Alemania”.
Unos días antes de la conferencia de Berlín, la profesora Jodi Dean publicó un ensayo en el blog Verso titulado “Palestina habla por todos”. El ensayo se basa en la simple, e inobjetable, idea de que los pueblos oprimidos tienen derecho a luchar por su emancipación. Ésta es la base de la Declaración Internacional de los Derechos Humanos, también citada con frecuencia por Varoufakis. Al día siguiente de la clausura de la conferencia sobre Palestina en Berlín, el empleador de Jodi Dean, el presidente Mark Gearan de Hobart and William Smith Colleges en Estados Unidos, publicó un comunicado en el que anunciaba que la profesora Dean no podía impartir el resto de sus clases este semestre. Gearan escribió que no sólo estaba en “completo desacuerdo” con Dean, sino que también encontraba sus comentarios “repugnantes”. Es interesante que, desde octubre, Gearan sólo haya hecho una declaración pública condenando a Hamás, pero nada sobre la horrenda violencia genocida contra los palestinos.
¿Qué escribió Jodi Dean que fuera tan “repugnante”? Gearan se centró en la palabra “estimulante”, que Dean utilizó para describir su reacción ante los parapentes que sobrepasaron la valla de ocupación israelí que rodea Gaza. En realidad, Dean no celebró los atentados del siete de octubre, sino que se limitó a utilizar los parapentes como metáfora para considerar la política de esperanza y liberación desde un punto de vista palestino (citando el último poema de Refaat Alareer, asesinado por Israel el seis de diciembre de 2023, con su meditación sobre las cometas para resaltar la idea de elevarse por encima de la opresión). Gearan no quería un diálogo sobre la ocupación ni sobre el genocidio. Al igual que los directores y editores del New York Times, al igual que el Gobierno alemán y al igual que otros presidentes de universidades estadounidenses, Gearan quería restringir la conversación. El alegato de Tabassum a favor del “diálogo y el aprendizaje” fue amordazado. Demasiado asustadas para hablar realmente de Palestina, personas como Gearan prefieren “el fanatismo y la censura”.
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Escrito por Vijay Prashad
Historiador y periodista marxista de India. Junto a Noam Chomsky, es autor del libro "La retirada: Irak, Libia, Afganistán y la fragilidad del poder de EEUU".