El gobierno chino abogó por la competencia justa y recordó que cualquier intento de revertir la integración comercial contravendría los principios del libre mercado.
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El 24 de enero, China y Nauru firmaron el comunicado conjunto sobre el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos países, en el que los dos gobiernos decidieron reanudar las relaciones diplomáticas a nivel de embajadores a partir de la fecha de la firma. Hasta la actualidad, 183 países del mundo han establecido lazos diplomáticos con China.
La reanudación de las relaciones diplomáticas entre China y Nauru ha demostrado una vez más al mundo que la adhesión al principio de una sola China forma una tendencia histórica imparable.
Desde el primer país que estableció relaciones diplomáticas con la nueva China hasta Nauru, la gran mayoría de los países del mundo han aceptado el principio de una sola China, reconociendo que el gobierno de la República Popular China es el único gobierno legítimo que representa a toda China. Así lo ha avalado la resolución 2758 de la Asamblea General de Naciones Unidas y constituye el consenso general de la comunidad internacional.
En los últimos años, las autoridades del Partido Democrático Progresista (DPP) de la isla de Taiwán se han confabulado con fuerzas externas para propagar la narrativa inventada de la llamada “democracia contra el autoritarismo”, especulando deliberadamente con las diferencias de sistemas políticos entre la región de Taiwán y la parte continental de China.
Sus prácticas de “independencia de Taiwán” bajo la apariencia de democracia son extremadamente peligrosas y van en contra de los intereses y el bienestar de los compatriotas de la isla.
La cuestión de Taiwán atañe al núcleo de los intereses fundamentales de China. Independientemente de los cambios que se produzcan en la situación de la isla, el hecho histórico y jurídico de que Taiwán forma parte del territorio de China no cambiará; la identidad de la civilización china de que el país es indivisible y la nación no puede dispersarse, no cambiará; el consenso internacional en apoyo a la salvaguarda por parte de China de su soberanía nacional e integridad territorial, no cambiará; y el proceso histórico de que Taiwán será inevitablemente retornado al país y de que China se reunificará, no cambiará.
Recientemente, muchos países y organizaciones internacionales han reafirmado públicamente su adhesión al principio de una sola China, su oposición a cualquier forma de “independencia de Taiwán” y su apoyo a la causa de la reunificación de China, afirmando la voz de justicia y paz de la comunidad internacional. Estamos convencidos de que la comunidad internacional, incluido México, seguirá adherida al principio de una sola China y apoyando al pueblo chino en su justa causa de oponerse a la secesión de Taiwán y luchar por la reunificación nacional.
El gobierno chino abogó por la competencia justa y recordó que cualquier intento de revertir la integración comercial contravendría los principios del libre mercado.
El complejo permite reducir emisiones equivalentes al funcionamiento anual de 600 vehículos.
Estados Unidos fue la nación que más gastó en arsenal nuclear, beneficiando a corporaciones como Honeywell y Lockheed Martin.
El presidente chino propuso ampliar la cooperación económica, política y militar con Corea del Norte, además de reforzar la coordinación estratégica ante los cambios globales.
Alemania y Japón reabastecen sus arsenales tras calificar como “amenaza” a Rusia y China; lo hacen a costa del bienestar de sus ciudadanos y a favor de la geopolítica estadounidense.
China intenta utilizar la planificación para determinar qué empleos se transformarán, de qué manera y a qué velocidad.
El desarrollo económico pasará de concentrarse en Occidente a economías emergentes del sur global.
La reunión no parece haber impactado sobre la progresiva hostilidad norteamericana hacia el gigante asiático, ni en las guerras o crecientes amenazas de EE. UU. contra Teherán y La Habana.
El mundo atestiguó que China no necesita a EE. UU. para avanzar en su visión geopolítica y que la tecnocracia de la Casa Blanca necesita del mercado, los recursos y la voluntad chinos para sobrevivir.
El embajador Chen Daojiang aseguró que la reciente reunión entre Donald Trump y Xi Jinping marcó “un nuevo punto de partida” para la relación bilateral y abrirá mayores condiciones de estabilidad económica y política a nivel global.
Beijing criticó a Washington por imputar al exmandatario cubano Raúl Castro por el derribo de avionetas en 1996 y exigió poner fin a las “amenazas” e “injerencias” contra la isla.
Buscan fortalecer sus propias monedas y aumentar su competitividad en los mercados financieros.
Los presidentes de ambas naciones firmaron acuerdos económicos, políticos y comerciales.
La inversión en el país se estima 5.3 por ciento más baja que en condiciones normales.
Para Xi, el comunista debe tener una vida austera, frugal, sencilla, de trabajo duro, servicial al pueblo y colectiva por principio.
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Escrito por Zhang Run
Embajador de la República Popular de China en México