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Se recrudece crisis social en AL y México
De acuerdo con un informe de la CEPAL, en América Latina y el Caribe, 3 de cada 10 mueren por Covid-19; la pobreza y pobreza extrema aumentaron y la tan esperada reactivación económica nunca ocurrió.


En su análisis Panorama Social de América Latina 2021, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) revela que la pobreza, la desigualdad y el desempleo se han recrudecido a causa de la crisis sanitaria y económica generada por la pandemia de Covid-19 y hace un llamado urgente a los gobiernos de la región para que inviertan en el bienestar de sus poblaciones y que la situación no empeore más.

El documento destaca, además, que la región latinoamericana y caribeña es donde el Covid-19 ha causado más muertes, con tres de cada 10 fallecimientos, a pesar de que la habita menos del 10 por ciento de la población mundial. El mayor número de víctimas pertenece a los sectores sociales más pobres, con menor acceso a servicios de salud y que padecen comorbilidades.

La Cepal advierte, asimismo, del riesgo de que sus niños y jóvenes conformen una de las llamadas “generaciones perdidas” a causa de la desigualdad, la marginación socioeconómica se ha intensificado con el confinamiento sanitario, así como la desnutrición, la deserción escolar, el trabajo infantil, el maltrato en los hogares y la violencia delictiva.

El estudio afirma que las medidas de contención sanitaria aplicadas en 2020 redujeron la actividad económica; que el empleo y el ingreso de las familias disminuyeron y que tanto la pobreza en general como la miseria extrema aumentaron. En 2021 no ocurrió la esperada reactivación económica que impulsaría el crecimiento hasta los niveles previos a la pandemia; y ésa es la causa del incremento de la pobreza.

De acuerdo con la institución especializada, en 2021 la pobreza extrema aumentó de 81 a 86 millones de personas (14 por ciento de la población regional). En contraste con la situación de estas clases sociales, los multimillonarios de América Latina y el Caribe no solo recuperaron sus niveles de riqueza, sino que los aumentaron considerablemente.

En México, con base en el mismo documento, los milmillonarios (264 mil personas, esto es el dos por ciento de la población) en 2019 poseían 122 mil millones de dólares (mdd); en 2020 perdieron el 15 por ciento de su patrimonio (bajaron a 103 mil mdd) y en 2021 disponían de 136 mil mdd, un 11 por ciento más que en 2019.

El desempleo integral afecta hoy a 2.1 millones de personas; la subocupación a seis millones y el empleo informal (integrado por 32 millones de trabajadores) se incrementa. México es el cuarto país de la región con menor gasto social, ya que destina solo el 10 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) y, pese a que su gobierno ya declaró extinto al modelo económico neoliberal, es el que menos esfuerzos ha hecho para incrementarlo (en 2020 únicamente lo aumentó el tres por ciento en relación con 2019).

El gasto en salud per cápita de México es equivalente al 48 por ciento del gasto promedio de la región; luego de Panamá es el segundo país con peores medidas de protección al empleo. A pesar de las frecuentes declaraciones del Presidente contra el neoliberalismo, en la realidad cotidiana este gobierno reproduce todas las políticas del modelo económico neoliberal.

La consecuencia más evidente del neoliberalismo actual se advierte en el aceleramiento de la desigualdad económica, que escala a niveles difíciles de creer: el uno por ciento más rico de la población posee casi la mitad (el 46 por ciento) de la riqueza del mundo, y el 55 por ciento de las personas más pobres solo posee el 1.3 por ciento de la riqueza mundial.

Esta información proviene del banco Credit Suisse, institución que, en ningún caso, puede sentir alguna simpatía hacia las víctimas de semejante reparto desigual. Este enriquecimiento, o al menos la mayor parte, no ha sido amasado con medios ilegales, sino al amparo de las reglas que sancionan las actividades económicas y definen qué parte del ingreso toca a cada cual.

Con el neoliberalismo y la desregulación de los mercados de bienes y capitales, quienes poseen el dinero siempre obtienen la cara de la pirinola que expresa “Toma todo”, mensaje que asumen sin chistar. En cambio, los trabajadores solo obtienen pocos empleos, inseguros y mal remunerados. Somos nosotros los que debemos organizarnos para acabar con este estado de cosas. Nadie más lo hará.


Escrito por Vania Sánchez

Licenciada en Economía por la UNAM, maestra en Economía por El Colegio de México y doctora en Economía Aplicada por la Universidad Autónoma de Barcelona (España).


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