La revelación es cruel: ya nadie aclama a la poesía.
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En la revisión histórica de Kruell (Zurich, Suiza, 1981) hay un atractivo adicional de interés sociológico y antropológico: la descripción de cómo los primeros intelectuales indígenas ya aculturados por los españoles (la mayoría descendientes de la nobleza nahua) adaptaron la cosmogonía judío-cristiana a la de sus ancestros mexicas, texcocanos, chalcas y tepanecas. Esta mixtura religiosa fue particularmente notable en los historiadores Domingo Francisco de Antón Muñón Chimalpahin Cuauhtlehuanitzin (1579-1630), Fernando de Alva Ixtlilxóchitl (1570-1648) y en menor grado Hernando de Alvarado Tezozómoc (1540-1810).
Para los tres, quienes además fueron miembros de la clase sacerdotal católica, la conquista española fue un acontecimiento histórico necesario para la “salvación” de la humanidad prehispánica que hasta entonces había vivido en las “tinieblas de la idolatría” y sólo pudo ser rescatada por el evangelio de Cristo, el cual había “viajado de Israel a Roma, de Roma a España y de España a México”. Gracias a este hecho milagroso, según ellos, los nahuas restauraron su antiquísima liga familiar con los herederos de Adán y Eva y pudieron readaptar sus credos y fechas históricas con el calendario cristiano.
Por ejemplo, Chimalpahin, quien fue originario de Chalco, compaginó el calendario mexica con éste a pesar de que se inicia con el nacimiento de Cristo y aquél se contabilizaba con 13 numerales y siglos de 52 años compuestos por cuatro signos (conejo, casa, caña y pedernal). Chimalpahin fijó la creación del mundo en el año 5199 antes de Cristo (a.C.); lo pobló con los nahuas que previamente habían abandonado su natal Chicomóstoc (Lugar de las Siete Cuevas) y que antes de asentarse en el Aztlán en el año I-Conejo (50) y cruzar el océano Atlántico o el Pacífico habían sido herederos de Noé y sobrevivientes del Diluvio Universal.
Fernando de Alva Ixtlilxóchitl (1570-1648), oriundo de Texcoco, fue más acucioso que Chimalpahin, pues escribió que Tloque Nahuaque (Dueño de la Cerca y el Junto, el equivalente nahua de Jehová, el dios de los judíos) creó el mundo en el año 5000 a.C., cuando emergió el Quinto Sol, después de la extinción de los cuatro Soles (de Tierra, Viento, Fuego y Agua), lo que a su vez dio paso a que los toltecas fundaran Tollan (Tula), la gran civilización prehispánica que posteriormente desaparecería junto con la destrucción de la Torre de Babel y la dispersión de las lenguas.
La revelación es cruel: ya nadie aclama a la poesía.
En 2009, la Universidad Nacional Autónoma de México publicó esta colección de relatos.
Siendo muy joven se enroló en el ejército peruano combatiendo en la Guerra del Pacífico, para luego iniciar un amplio recorrido por toda América.
Joseph Conrad creció, educó y trabajó como marino mercante y escritor en Inglaterra.
Poeta, pintor, diplomático y miembro de número de la Academia Chilena de la Lengua, Diego Dublé Urrutia (1877-1967).
Además de libros, el protagonista de esta novela (1977) –cuya historia se ubica en la Praga de los años 20-50 del Siglo XX– invoca a Maruja, su amor de juventud y a Ilonka, bella gitana que los nazis de Hitler le arrebataron y asesinaron.
El Satapatha Brâhmana (o “Brâhmana de los cien caminos”) es uno de los textos sagrados más importantes del hinduismo, perteneciente al Yahur Veda.
Es el título de uno de los mejores libros escritos por el historiador italiano Carlo María Cipolla.
El personaje central de esta novela es un “ser supremo” al que la clase media elige para liderear a su país hacia el logro de sus grandes proyectos políticos.
La última vez que se vio al poeta con vida fue el seis de julio de 1970 cuando se registró en el puesto fronterizo de Las Chinamas, en los límites con El Salvador.
El poema evoca a Rumiñahui retando al invasor, recordándole la superioridad numérica y la fortaleza de su tribu y cómo, tras su muerte, su espíritu sigue ahí.
El Atharva Veda, uno de los libros sagrados de la India, nos ha llegado en dos recensiones, la de la escuela de los Shaunakiyas y la de la escuela de los Paippaladas.
Toda su obra es un profundo, vigoroso y sostenido grito de combate colectivo.
La palabra Veda significa “conocimiento” y según la tradición constituye la sabiduría revelada o, literalmente, “escuchada”.
Su primera novela fue Lanark, una vida en cuatro libros. En
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“Antorcha busca crear hombres libres y no mano de obra”
Escrito por Ángel Trejo Raygadas
Periodista y escritor.