La mala relación o absoluta desavenencia entre verdad y política es un viejo lugar común.
Cargando, por favor espere...
Ser científico en México no es fácil porque son escasos los centros de investigación, y los recursos destinados a la ciencia son limitados y están lejos del mandato que obliga al gobierno a invertir por lo menos el uno por ciento del Producto Interno Bruto (PIB). La ciencia se hace con múltiples carencias, casi sin infraestructura y pocos equipos de laboratorio modernos; las universidades destinan recursos mínimos a este rubro y en los tecnológicos no sobrepasan los 50 mil pesos. Además, los salarios de los investigadores son malos y los más bajos son los de las universidades estatales y los tecnológicos descentralizados. A este escenario laboral, en el que no hay mucha motivación para estudiar un doctorado, se suma el aislamiento de los científicos con respecto a los grandes problemas nacionales, porque sus investigaciones inciden a cuentagotas en el aparato productivo, debido, principalmente, a que los gobiernos de México no han corregido la precaria realidad por la que atraviesan la ciencia y la educación, que actualmente rayan en el oscurantismo.
Sí, hay mucha tela de dónde cortar al gobierno encabezado por Andrés Manuel López Obrador (AMLO), cuya “política” en esta materia se halla muy alejada del pensamiento racional, objetivo y crítico. Luis Estrada, director de Spin, contabilizó más de 100 mil declaraciones falsas, engañosas o no probadas emitidas por AMLO en cuatro años de conferencias mañaneras. Por eso no le gustan la ciencia ni los científicos; de ahí el circo cotidiano del Palacio Nacional ha declarado que el Covid-19 era una simple “gripita” que podía curarse con amuletos “detentes”, limpias y ceremonias a “la madre Tierra”; que “gobernar no es mucha ciencia” y a recurrir al uso de una verborrea cómica, con la que ha pretendido distraer a la población de la pobreza adicional de millones mexicanos y de la pérdida de miles de vidas a causa de sus funestas políticas de salud y seguridad pública.
Por todo lo anterior, la desaparición del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) solo ha confirmado que el actual gobierno está acabando, de una vez por todas, con todo vestigio de libertad de pensamiento y cátedra; y que lo ha concretado mediante el uso de trillados argumentos como: los de que “ahora las cosas se hacen mejor” y que la “ciencia neoliberal” es mala y corrupta, obviamente sin ocuparse en demostrarlo. Sin embargo, al llamado Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias, Tecnologías e Innovación (CNHCT, el organismo con el que sustituyó al Conacyt) le espera la misma suerte de todos sus proyectos: el fracaso y, quizás también, los mismos escándalos de desvíos millonarios en que se han visto envueltos el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), la refinería de Dos Bocas, el Instituto Nacional de Salud y Bienestar (Insabi), Seguridad Alimentaria Mexicana (Segalmex) y la Financiera Rural.
En conclusión: el gobierno de la llamada “Cuarta Transformación” solo ha servido para mentir, engañar, destruir instituciones, no rendir cuentas a la nación, hacer millonarios a sus allegados, enriquecer aún más a los multimillonarios amigos y asesores del Presidente y comprar votos para los candidatos del partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena) mediante la entrega directa de apoyos monetarios a través de sus operadores políticos, que no son Servidores de la Nación, sino de AMLO.
La única defensa de los científicos radica en su acercamiento al pueblo llano, del cual se han alejado y en el único que se puede encontrar la nobleza y fuerza suficientes para detener la debacle actual.
¡Poned la ciencia en manos del pueblo y éste caminará hacia la luz! Seguir negándosela mantendrá a México en el caos y el oscurantismo.
La mala relación o absoluta desavenencia entre verdad y política es un viejo lugar común.
La Corte rechazó revisar el amparo y ordenó el pago de impuestos.
Especialistas advierten que persisten prácticas que limitan la autonomía sindical y la protección plena de los derechos laborales.
Ricardo Monreal admite que no hay consenso con los partidos aliados y que la iniciativa podría quedar atorada sin mayoría calificada
El aire limpio debe convertirse en política pública estructural, no en reacción temporal: ONG
El 91%, equivalente a 59 mil 363.7 millones de pesos, corresponde a los recursos transferidos por la Federación a gobiernos estatales, municipales y organismos públicos.
En México, la población sin acceso a servicios de salud se duplicó entre 2018 y 2024 al pasar del 16 por ciento al 34 por ciento, lo que representa un retroceso en derechos sociales.
La propuesta será enviada al Congreso de la Unión para su análisis y eventual discusión legislativa.
La entrada en vigor será paulatina: en 2027 la jornada será de 46 horas; en 2028, de 44; en 2029, de 42, y en 2030 quedará en 40 horas.
En Puebla, más de 3 millones de personas no cuentan con acceso a servicios de salud, equivalente al 47.3 por ciento de la población estatal.
Mientras senadores y senadoras accedieron a desayunos y comidas de hasta 750 pesos por persona, el personal de limpieza, jardinería y mantenimiento recibió un menú básico de 80 pesos, según contratos y partidas del gasto legislativo.
Varios de ellos trabajaron con Ricardo Monreal durante su gestión en la alcaldía Cuauhtémoc o en el Senado de la República.
El personal consular de protección desempeña sus funciones sin respaldo institucional y con desgaste profesional y emocional.
Los recortes afectan a personal con hasta 20 años de antigüedad y se suman a los más de cinco mil ceses registrados tras la llegada de jueces electos en 2025.
En alguna parte Marx escribió –citando a Hegel– que la historia se repite como si dijéramos dos veces.
Hackeo deja a millones de mexicanos vulnerables tras filtración masiva de datos
La clase media en México, un paso hacia atrás
El fracaso del plan neocolonial en Ucrania
Cuba, símbolo de resistencia y dignidad en América
CANACO proyecta millonaria derrama por consumo de mariscos en CDMX
Tlalpan: obras viales y el descontento vecinal
Escrito por Capitán Nemo
COLUMNISTA