Cargando, por favor espere...

Philias
Desafíos ambientales: la deforestación en México
A pesar del indiscutible rol que juegan los bosques, cada año disminuye su superficie debido al cambio de uso de suelo, tala clandestina e incendios forestales. De 2000 a 2018 se perdieron 13 mil 777 hectáreas.


Según la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR), México es uno de los 10 países con mayor superficie de bosques primarios y en donde se registran todos los tipos de vegetación natural conocidos. Se conoce como bosque primario a aquel en donde el hombre no ha intervenido para crearlo o alterarlo. La superficie forestal del país abarca 138.7 millones de hectáreas, de las cuales 25.1 por ciento corresponde a bosques, 21.9 por ciento a selvas, 40.5 por ciento a matorral xerófilo, 0.7 por ciento a manglar, 0.4 por ciento a otras asociaciones y 11.4 por ciento a otras áreas forestales.

La importancia de los bosques y la superficie forestal en general, en nuestro país radica en tres ejes esenciales: ambiental, social y económico. Ambiental, porque son capaces de capturar 188 millones de toneladas de dióxido de carbono al año y proporcionar servicios ecosistémicos indispensables para el ser humano; social, ya que casi 12 millones de personas habitan en ecosistemas forestales; y económico por la producción forestal maderable y no maderable, entre otros.

A pesar del indiscutible rol que juegan los bosques, cada año disminuye su superficie debido al cambio de uso de suelo, tala clandestina e incendios forestales; según la Conafor, en el periodo 1990-2000 se perdieron en promedio 190 mil 400 hectáreas por año. Para el Siglo XXI, aunque la superficie perdida ha disminuido, los logros son insuficientes. La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) señala que México está perdiendo su cobertura forestal a una tasa bruta de 250 a 260 mil hectáreas por año y a una tasa neta de 127.8 mil hectáreas por año debido a prácticas inadecuadas de manejo forestal, lo que conlleva la degradación de los ecosistemas terrestres y la pérdida de su biodiversidad.

La deforestación inducida, entendida como la pérdida de superficie forestal por causa del hombre, es aplicada en todo el territorio mexicano; pero por esta ocasión nos enfocaremos en la península de Yucatán. Los tres estados que la componen: Yucatán, Campeche y Quintana Roo se encuentran dentro de los 10 estados de México con mayor deforestación, de 2000 a 2018 se perdieron 13 mil 777 hectáreas, 22 mil 805 y 11 mil 16 hectáreas respectivamente. A pesar de las alarmantes cifras, a finales de 2018, para la construcción del Tren Maya se han deforestado seis mil 659 hectáreas de selva, que recaen principalmente en la península. Como consecuencia inmediata hemos sido testigos del desplazamiento de la fauna y la muerte de grandes mamíferos como el jaguar. El daño ambiental es innegable y no podemos dejar de lado las consecuencias negativas sobre las comunidades indígenas de la zona, los conflictos por tenencia de la tierra, desabasto de agua, entre otros.

La pérdida de zona forestal trae consigo muchas consecuencias negativas no sólo para el lugar de pérdida, sino que alcanza escalas globales; a la deforestación le sigue la pérdida de hábitat para millones de especies y en algunos casos su extinción, desequilibrio ecológico, erosión, contaminación de aire, suelo y agua, cambio climático global y, por ende, esto afecta también al ser humano. Quienes estamos conscientes del impacto que trae consigo la pérdida de zona forestal tenemos el deber y la obligación de crear consciencia en la sociedad y, sobre todo, que dicha consciencia nos empuje a actuar de manera conjunta para proteger nuestros bosques.


Escrito por Celina Aguiar Parra

guyt


Notas relacionadas

El problema no es sólo cuantitativo, es decir, la bajísima creación de empleos. Es también cualitativo, y esto se refiere a la precarización del empleo.

Años y años y montañas de dinero en propaganda para fomentar el individualismo y la indiferencia ante el dolor ajeno no han surtido los efectos deseados por las élites dominantes.

La feria es preparada por un comité que los habitantes de Tecomatlán integran mediante la elección de personas honradas, laboriosas y dispuestas a realizar los más grandes sacrificios.

Imperialismo, breve esbozo para el Siglo XXI

La ciencia política clásica sostiene que el Estado detenta el monopolio legítimo de la violencia para garantizar el bienestar común.

Es imposible abordar el tema de la realización de un nuevo campeonato mundial de futbol sin referirse a la rápida evolución de los gravísimos acontecimientos en torno a Venezuela.

La realidad puede engañarnos a la vista, jugarnos una broma y hacernos creer que progresamos; sin embargo, los hechos se imponen –suave, lenta, pero efectivamente– a nuestras ideas, ilusiones o percepciones.

Como siempre ocurre en el capitalismo, cuando hay un proceso de modernización o gentrificación, el daño colateral suele recaer en los más empobrecidos y en quienes carecen de poder.

Para albergar las mayores reservas petrolíferas, los venezolanos han tenido que hacer muy poco o nada.

La deuda pública ha aumentado en los gobiernos de la “Cuarta Transformación” (4T); ciertamente, una tendencia que ya venía abriéndose paso.

No se equivocan mucho quienes en ese movimiento político calculan que el atractivo de todas las ayudas para el bienestar no les alcanza para llegar al peso electoral que tuvieron en las pasadas elecciones.

El cerebro humano no distingue con facilidad entre la realidad física y la virtual o sugerida.

Carlos Marx otorga un lugar central al trabajo en su concepción de ser humano.

Después de pretender justificar la captura acusando al presidente Nicolás Maduro de dirigir una supuesta organización de narcotraficantes, el “Cártel de los Soles”, Estados Unidos ha reconocido implícitamente que el dichoso cártel no existe.

El lunes 12 de enero se terminaron las vacaciones, los niños y jóvenes volvieron a la escuela. No obstante, el peligro se cierne sobre ellos.