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Deportes
Deporte y socialismo
En 1928, la URSS organizó las Espartaquiadas, juegos en los que el proletariado demostró su alto nivel de preparación y capacidad de lucha en la construcción del socialismo.


El deporte, como toda práctica humana, ha evolucionado en la medida en que se modifican las relaciones sociales de producción. Los ideólogos burgueses interpretan al deporte como si fuera una mercancía; esto ha sido con éste y con otras prácticas sociales y parece que así lo considerarán. Pero esto es falso, como se ha probado en los países donde los obreros, los campesinos y demás sectores populares ya tomaron el poder en sus manos y están cambiando las relaciones capitalistas de producción.

Con la revolución socialista de Rusia en 1917, la concepción, estructura y funcionamiento del deporte dio un giro radical porque los bolcheviques rechazaron su práctica profesional, ya no fue considerada como mercancía asociada al elitismo capitalista y lo acercaron a las masas para que sus múltiples disciplinas contribuyeran al desarrollo físico, educativo y ético de toda la gente. 

Los soviéticos rechazaron participar en los Juegos Olímpicos modernos (revividos a finales del Siglo XIX según la herencia cultural de la milenaria Grecia clásica) debido a su carácter aristocrático, a que en ellos no participaban obreros y a que, para la burguesía, lo más importante solía ser la obtención de preseas a cualquier costo.

Por estas razones, en 1928, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) organizó las Espartaquiadas, juegos en los que el proletariado demostró su alto nivel de preparación y capacidad de lucha en la construcción del socialismo. En esa primera versión, los soviéticos superaron a los olímpicos, porque los deportes fueron 21 y sus competidores siete mil 125, a diferencia de las 14 disciplinas y los dos mil 883 deportistas de los juegos en los países burgueses. 

Conforme cambió la política económica de la URSS, se desarrollaron los deportes de alto rendimiento; y en 1934 lanzó una política deportiva cuyo objetivo fue superar los récords de los burgueses, lo que implicó el surgimiento de deportistas muy exitosos que alcanzaron el rango de “maestros de deportes” y convirtieron a la Unión Soviética en potencia deportiva.

En 1952, cuando la confederación socialista empezó a participar regularmente en los Juegos Olímpicos, el papel de las Espartaquiadas cambió completamente, porque ya no fungieron como una alternativa de aquéllos y se convirtieron en una importante fase de preparación y prueba de los deportistas soviéticos rumbo a los grandes eventos internacionales. 

Un estudio de la Universidad de Santiago de Compostela, España, difundido en 2018, revela que, en las ocho ediciones de los Juegos Olímpicos organizadas entre 1952 y 1988, la URSS obtuvo 815 medallas, de las que 310 fueron de oro, 250 de plata y 255 de bronce; en tanto que Estados Unidos (EE. UU.) logró 701, de las que 291 fueron de oro, 217 de plata y 193 de bronce.

Resultados similares ha obtenido la República Popular China (RPCh), pues en el medallero general de los Juegos Olímpicos de Tokio 2021 sus atletas quedaron muy cerca de los de EE. UU. y a sólo una medalla de oro. En el gigante asiático predominan las relaciones socialistas de producción y el deporte es utilizado para lograr el desarrollo pleno de las potencialidades humanas. 

Las prácticas deportivas contribuyen a la formación integral de las personas, porque favorecen su salud física y mental, fortalecen su carácter y lo dotan de disciplina y espíritu triunfador. Por ello, las clases trabajadoras no deben ser excluidas de las grandes competencias deportivas internacionales y mantenerse ajenas al deporte elitista, mercantilizado y chovinista promovido por el capitalismo.

¿Qué puede hacerse en países donde el sistema capitalista tiene intervenido al deporte? En México son pocas las voces que hablan de este asunto y todos los partidos políticos aplauden su deshumanización. Desde hace 48 años, el Movimiento Antorchista Nacional (MAN) se ha propuesto rescatarlo de ésta e impulsar su práctica en obreros, campesinos y otros sectores populares para que contribuya a su liberación. 

Antorcha ha creado en México una corriente deportiva con este espíritu, que ahora influye en miles de deportistas con ideas revolucionarias. Es cierto que nos falta mucho, pero se han dado pasos importantes; y tiene la seguridad de que, algún día no muy lejano, arrancará al deporte de las garras del capitalismo.

Ha construido espacios deportivos; forma entrenadores con filosofía proletaria y organiza eventos deportivos de nivel estatal y nacional con arraigo y prestigio en colonias y pueblos de todo el país.

El MAN es consciente de que las causas justas y grandes son difíciles, pero está dispuesto a vencer los retos presentes en este ámbito, así como los graves problemas de desigualdad social, económica y política prevalecientes en México y que son generados por las relaciones capitalistas de producción.


Escrito por Samuel Aguirre Ochoa

Presidente de la Comisión Deportiva Nacional del Movimiento Antorchista.


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