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Pitido deportivo
Castigos “deportivos” a Rusia
El deporte mundial comienza a aplicar sanciones contra Rusia por el conflicto en Ucrania. La última reacción en este sentido fue tomada por el Comité Ejecutivo (CE) de la Fórmula Uno (F1) al cancelar el Gran Premio de Sochi.


El deporte mundial comienza a aplicar sanciones contra Rusia por el conflicto en Ucrania. La última reacción en este sentido fue tomada por el Comité Ejecutivo (CE) de la Fórmula Uno (F1) al cancelar el Gran Premio de Sochi, previsto para el 25 de septiembre. Convocado de manera urgente para analizar el viernes 26 la situación, el CE ordenó su cancelación. 

Esta presión “deportiva” contra Rusia dejará también a San Petersburgo sin la final de la Liga de Campeones, que fue trasladada a París por la Liga de Futbol de la Unión Europea (UEFA). El cambio de sede implicará la pérdida de entre 60 y 70 millones de euros para el gobierno de la ciudad donde nació Vladimir Putin, el presidente de Rusia, pues ya no albergará el partido más importante del año a nivel de clubes.

Ahora, la Champions, que iba a jugarse en San Petersburgo el 28 de mayo, se celebrará en el estadio Saint Denis en París. El hospedaje de final de la UEFA entre los clubes ingleses Liverpool y Tottenham Hotspur generó 123 millones de euros en la capital española, de los que ésta se quedó con cerca de 63 millones. 

La celebración de eventos de este calibre resulta benéfico para las ciudades que sirven de sede, especialmente para sus negocios turísticos como hoteles, restaurantes, transportes y centros de entretenimiento. En 2010, cuando el Internacional de Milán y el Bayern de Múnich jugaron en el Santiago Bernabéu, se recaudaron alrededor de 50 millones de euros; pues gracias a la marca Madrid, esa final de la Champions llegó a 350 millones de televidentes.

San Petersburgo, que ya albergó partidos de la Copa Confederaciones, del Mundial de Rusia en 2018 y de la Eurocopa 2020, no recibirá el impulso económico de la Eurocopa, como le ocurrió en 2020 a Lisboa y Oporto, cuando los partidos previstos fueron jugados a puerta cerrada debido a la pandemia de Covid-19.

La Champions iba a celebrarse en el San Petersburgo Arena, un estadio carísimo, cuya construcción se llevó más de una década, pues se inició en 2007. Se invirtieron 720 millones de euros para acabarlo y se generaron dudas respecto a la procedencia tanto de los fondos de inversión como de la mano de obra encargada de edificar el recinto oficial del club Zénit.

El estadio de futbol de San Petersburgo es uno de los más modernos del país; tiene capacidad para albergar a 70 mil espectadores; su techo es retráctil y está situado en una isla bañada por el río Neva. Su nombre comercial, Gazprom Arena, nació por el patrocinio de la empresa gasística del mismo nombre.

La compañía más importante de Rusia no solo inyecta dinero al Zenit sino que también subvenciona la Champions League con 40 millones de libras esterlinas (46 de euros) cada temporada, según The Financial Times. Con el retiro de la publicidad de la Gazprom en sus camisetas, el Schalke 04 renunciará a nueve millones de libras anuales.

La UEFA retransmitió, en los cuatro partidos de octavos de final, los anuncios que incluyen a Gazprom, provocando el sonido de viento de algunos estadios. Tampoco faltó en Stamford Bridge o en el Wanda Metropolitano la publicidad de Road to St. Petersburg, pese a que la institución futbolística ya sabía que iba a ser casi imposible seguir con los planes de celebrar el partido por la “orejona” en la antigua Leningrado.

Una situación similar ha tomado la Federación Internacional de Automovilismo (FIA) con la cancelación del Gran Premio de Rusia, el cual formaba parte del Mundial de F1. Y también la Euroliga de Baloncesto anunció que todos los choques a disputarse en territorio ruso pasarán a otras sedes nacionales, como había ocurrido con la Copa Davis de tenis.


Escrito por Armando Archundia Téllez

Columnista deportivo


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