Deportes
Espíritu de lucha y deporte
Históricamente, el deporte ha significado un espacio donde se presentan, casi en miniatura, la disparidad de situaciones sociales que lo anteceden y definen.
Históricamente, el deporte ha significado un espacio donde se presentan, casi en miniatura, la disparidad de situaciones sociales que lo anteceden y definen; muchos equipos nacieron en fábricas, minas o barrios obreros que reflejaban desigualdades y actitudes contrastantes cuando la teoría del entrenamiento, que hoy conocemos, daba sus primeros pasos.
El movimiento que se ha producido en la vida del deporte se impulsa a través de contradicciones en sí mismo, y busca un objetivo: el rendimiento deportivo. Éste abre un abanico de aristas para el desarrollo de un trabajo metódico, que se divide en factores técnicos, tácticos, físicos y psicológicos, entre otros aspectos. La discusión sobre la mesa está en qué ámbito predomina desde diferentes perspectivas; uno u otro puede tener mayor volumen en la práctica deportiva; sin embargo, la suma e interacción de todos tienen la misma finalidad: mayor rendimiento.
Actualmente, el deporte se encuentra privatizado, aislado de la población que no puede tener acceso a él debido a sus condiciones materiales; pero si los sectores vulnerables destacan en algún deporte, donde me atrevo a afirmar que las capacidades físicas, incluso técnico-tácticas pueden presentar menor calidad y el ingrediente psicológico puede imperar.
En este planteamiento, que no es aislado en nuestro país, debemos valorar más componentes; la distancia existente entre el deporte y la niñez es de índole económica: nuestros jóvenes, desde muy temprana edad, necesitan apoyar a las labores domésticas en sus hogares o deben aprender algún oficio, panorama que crea una barrera entre ellos y el aprendizaje escolar y por consecuencia el deportivo.
Éste es el ritmo de vida en muchos mexicanos, que ni siquiera ven como una opción cotidiana el deporte; sin embargo, tal escenario negativo y que parece inamovible influye directamente en la conciencia y se convierte en un punto de inflexión, ya que optan por la pasividad inconsciente o por una inconformidad transformada en carácter rebelde y temerario frente a las adversidades.
Este fenómeno complejo involucra procesos históricos, psicológicos, cognitivos y sociales; surge de una lucha interna, de un choque de fuerzas opuestas, de la fatiga contra la voluntad, del dolor contra la aspiración y del miedo frente al coraje. Cabe destacar que lo propuesto aquí no sucede individualmente, aunque así lo parezca; funciona colectivamente en las masas, donde genera su verdadero potencial.
Los movimientos obreros que buscaron mejores condiciones, cumplen con estos requisitos; pues fue como alcanzaron sus demandas, en masa: con una actitud combativa e inconforme contra la explotación.
Ejemplos deportivos también existen, como el mítico “maracanazo” en Brasil, donde el conjunto uruguayo se impone contra todo pronóstico; o “la mano de Dios” de Maradona en un acto de picardía y robo ante un país que lo ha hecho en grandes proporciones, como es Inglaterra.
En el nivel cognitivo, el deporte provoca un estallido de estímulos: en primer lugar se hace una valoración en la corteza prefrontal del cerebro, donde se evalúa si se trata de una amenaza o un desafío y se interpreta como este último; el cerebro busca una solución a la situación que tiene enfrente e inhibe los impulsos de claudicar, mantiene el foco atencional, recuerda la táctica y efectúa ajustes en tiempo real, se transforma en coraje funcional: una emoción que moviliza, no que bloquea, es decir, se crea un cóctel de neurotransmisores como la dopamina, noradrenalina, endorfinas y serotonina que desembocan en el estado de flow y generan un equilibrio dinámico entre el estrés y el control ejecutivo, por lo que el atleta es capaz de persistir, producir soluciones y salir victorioso de sus batallas.
Este espíritu de lucha no sólo se presenta en el deporte: es una manifestación profunda y distintiva de la clase trabajadora; en la cancha, el gimnasio, la fábrica o las calles, aparece cuando un individuo o un colectivo decide no reducirse ante las circunstancias, sino que busca la solución para transformarlas. El deportista, incluso fatigado, conserva la mirada firme y reproduce el mismo impulso en su cuerpo que ha movido a los pueblos y a los trabajadores a buscar una vida digna.
Escrito por Juan Pablo Morgado Cano
Entrenador en la Escuela Nacional del Deporte