Deportes
Cultura y deporte como línea de acción
El movimiento resulta fundamental para todos los seres vivos; está presente en el movimiento de rotación y traslación de la Tierra.
El movimiento resulta fundamental para todos los seres vivos; está presente en el movimiento de rotación y traslación de la Tierra, en la creación y destrucción, en los aparatos y sistemas del cuerpo humano, en los deportes, en el arte, etc. En síntesis, el movimiento es la base de la supervivencia animal: le permite conseguir su comida y evitar ser comido. El ser humano, a pesar de ser el animal más evolucionado, sigue sujeto a las leyes de la supervivencia.
La actividad motora está unida a la fuerza, ya que ésta le da el impulso. El movimiento acompañó al ser humano durante todo su peregrinar. Cada logro, cada transformación física y mental, su evolución misma, son la causa fundamental para afirmar que el movimiento es la razón del desarrollo del mundo y de todo lo que existe en la Tierra.
Por tanto, podemos afirmar que el movimiento es más antiguo que el ser humano y que antecede incluso a su aparición como antropoide.
Hago este recordatorio para justificar que el movimiento es una actividad innata en los seres vivos. Así como a los pájaros, no hay que enseñarles a volar, o a los peces a nadar: a los seres humanos tampoco hay que enseñarles a moverse, a gatear o a caminar; es parte de su naturaleza. Claro está que pueden existir excepciones, pero únicamente por alguna deficiencia al nacer.
Los movimientos naturales del ser humano –que en algún momento se utilizaron para obtener alimentos y defenderse de sus depredadores: correr, lanzar, saltar, nadar, etc.– se perfeccionaron y sentaron las bases del atletismo y los deportes de conjunto.
Actualmente, el ser humano sigue realizando estos movimientos propios de su cuerpo. Todos los días se desplaza y, sin saberlo, genera un desgaste físico necesario para cumplir con sus actividades diarias. De manera natural, el cuerpo realiza una rutina a la que se acostumbra. Pero si su ingesta de calorías es mayor a lo que requiere diariamente, ¿cómo las desgasta? Inevitablemente debe realizar alguna actividad física extra.
A veces, trabaja de más. Esto obliga a que su cuerpo utilice energías de sus reservas, por lo que termina cansado y “envarado”, porque le exigió más de lo acostumbrado a su organismo. En caso de seguir ingiriendo calorías sin utilizarlas, éstas se acumularán en su cuerpo y se convertirán en tejido adiposo (grasa), provocando enfermedades como sobrepeso, hipertensión, diabetes y problemas en los sistemas cardiovascular, nervioso y respiratorio, principalmente.
Como puede verse, el movimiento está unido a la vida y a la evolución de los animales, y en particular del ser humano. No podemos dejar de movernos porque sería en contra de nuestra naturaleza. En este contexto es necesario precisar algunas recomendaciones para nuestros lectores:
1. Aunque la situación económica no favorece a las familias, lo más conveniente no es poner a trabajar a los hijos a temprana edad para colaborar en el gasto familiar, ya que les quitamos la esencia de una de las etapas fundamentales de su desarrollo: el derecho a jugar.
2. Aunque estemos ocupados en otras actividades del hogar, acostumbremos a los pequeños a no distraerse únicamente con el teléfono celular, tablets o con la televisión; porque, de otra manera, estaríamos afectándolos sin darnos cuenta. Perjudicamos su capacidad de concentración, atención y su salud, pues los convertimos en niños sedentarios que no logran desarrollar sus capacidades físicas condicionales, que son esenciales para su vida.
3. En la educación, el desarrollo de las capacidades intelectuales y físicas de los niños es el embrión que favorecerá su desempeño integral.
Por esta razón, en el antorchismo trabajamos en la ejecución de un proyecto que contempla siete líneas de acción, entre cuyos ejes fundamentales destacan la cultura y el deporte. De manera que, si nos ven cantando, bailando, declamando, jugando o entrenando algún deporte individual o de conjunto, no estamos perdiendo el tiempo: estamos educando y trabajando en la construcción del hombre nuevo que México necesita.
Escrito por Romel Flores Chan
Director del Instituto Deportivo Salvador Díaz Mirón.