El nuevo pontífice sólo podrá surgir con una mayoría calificada de dos tercios del cuerpo cardenalicio, lo que implica 89 votos.
Este miércoles 7 de mayo, la Capilla Sixtina, en el Vaticano, cerró sus puertas para dar inicio al Cónclave, en el que 133 cardenales provenientes de distintos países decidirán quién ocupará el puesto número 267 en la historia del papado. De acuerdo con medios internacionales, entre las 10:00 y las 11:00 horas (centro de México), podría aparecer la primera fumata, que se espera negra.
El nuevo pontífice sólo podrá asumir con una mayoría calificada de dos tercios del total de cardenales presentes, lo que establece el umbral en 89 votos.
Desde las 7:00 horas (tiempo de México), el Vaticano suspendió las comunicaciones telefónicas dentro de la Santa Sede para mantener aislados a los cardenales. A las 8:30 horas, comenzó la primera ronda de votación.
Al respecto, la Santa Sede informó que, si después de tres días consecutivos de votaciones no surge un papa, se interrumpirá el proceso durante un día para permitir la oración y el diálogo. Si luego de cuatro rondas adicionales no aparece un resultado, el Cónclave reducirá la elección a los dos candidatos con mayor respaldo, aunque seguirá siendo necesario alcanzar los dos tercios de los votos.
Indicó que, una vez tomada la decisión, el cardenal decano preguntará al elegido si acepta el cargo y qué nombre asumirá. El maestro de celebraciones elaborará el acta oficial. Si el elegido no ostenta el grado de obispo, recibirá la ordenación de inmediato. Luego, el nuevo papa pasará a la llamada "habitación de las lágrimas", donde escogerá una de las tres sotanas blancas, orará y se preparará para su primera aparición pública.
Finalmente, manifestó que el cardenal protodiácono, Dominique Mamberti, saldrá al balcón de la Basílica de San Pedro para proclamar el Habemus Papam, anunciará el nombre del nuevo pontífice, quien impartirá la bendición Urbi et Orbi ante los fieles congregados.
El imperialismo estadounidense ha intentado convencer a la opinión pública mundial que el secuestro del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro y la diputada Cilia Flores, ejecutado por las fuerzas armadas de Estados Unidos (EE. UU.), fue un acto de “justicia internacional”.
Pese al cerco policial, los manifestantes aseguraron que la movilización fue “exitosa”, al demostrar su disposición a continuar reclamando mejores condiciones.
La mayoría de los medios de comunicación en todo el mundo se dedicó a transmitir la hazaña espacial estadounidense, último episodio en esta carrera por el espacio exterior después de varias décadas de no efectuar un viaje tripulado a la Luna.
Escrito por Fernanda Trujano Chavarría
Licenciada en Lengua y Literatura Hispánicas por la UAEM.