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Querido lector de buzos:
Sabes que existen diversas áreas de estudio, oficios, posturas y teorías. También sabes que, a medida que descubrimos, reflexionamos y aplicamos nuevas ideas, la humanidad evoluciona. Esto es algo que debemos considerar cuando nos aferramos a creencias retrógradas y limitantes, como sucede con el amor romántico.
No es sorpresa que muchas personas carguen con el duelo de ilusiones destrozadas, culpa desmedida, ira intensa y otros sentimientos producto de relaciones sexoafectivas que, a pesar de los esfuerzos, fracasan. Mucho de esto se debe a los roles, ilusiones y expectativas que ha impuesto el amor romántico en nuestra sociedad. Este tipo de amor presenta como “ideales” a mujeres sumisas, sensibles, complacientes, serviciales, dedicadas al hogar y a la maternidad, mientras define la masculinidad como hombres sin vulnerabilidades, de buena posición socioeconómica, poderosos, insensibles y “cabezas de familia”. El amor romántico puede convertirse fácilmente en una maldición en matrimonios irreparables, sellados con un “hasta que la muerte los separe”. ¿No se suponía que siguiendo esos patrones se alcanzarían la felicidad y el amor eterno? La realidad es que somos seres orgánicos, animales con inteligencia y vínculos afectivos; somos imperfectos, vulnerables y estamos en constante evolución. Cada persona posee una genética, una personalidad y un contexto particular con oportunidades y obstáculos distintos. Sin embargo, nos olvidamos de estas verdades para ajustarnos a los roles impuestos, definidos por otros incluso antes de nacer, con tal de encajar y evitar castigos por desobedecer.
El hecho de nacer con un determinado órgano reproductivo no debería limitar nuestra esencia y posibilidades hasta el punto de normalizar la violencia. “¡Es niñita!”, repiten a coro los niños al ver a un compañero llorar. ¿Te suena familiar? La verdad es que ni él debía probar su hombría, ni ser “niñita” es un insulto.
A menudo hay confusión al hablar de machismo, hembrismo y feminismo, por lo que ésta es una excelente oportunidad para ilustrar estas posturas sociales. El machismo propone que la mujer debe obedecer y servir al hombre, que él tiene la responsabilidad económica del hogar, que los derechos de ella están por debajo de los de él, que él debe reprimir sus emociones, que ella es quien debe cuidar a los niños, ancianos y discapacitados, y que por cada nueva pareja sexual él es “más hombre”, mientras que ella es “menos digna”. La contraparte del machismo es el hembrismo, que discrimina al varón y otorga superioridad a la mujer, justificándose en las injusticias y atrocidades históricamente cometidas por los hombres. Tanto el machismo como el hembrismo son fuentes de desigualdad y violencia. El feminismo, en cambio, busca la equidad y promueve la autenticidad, el amor propio y el respeto sin distinción de género. Nos invita a cuestionar normas basadas en estereotipos y a aplicar los cambios necesarios. La clave de la felicidad está en conocerse a uno mismo, identificar los propios valores, pasiones y límites, y respetar a los demás en el mismo proceso. Feminismo es aprender a comunicarse de manera afectiva y asertiva, obtener el mismo salario por el mismo trabajo, distribuir responsabilidades y equiparar oportunidades y derechos.
“Si buscan igualdad… ¿por qué el feminismo prioriza a la mujer? ¿Por qué se habla tanto de la mujer como víctima de violencia de género? ¿Por qué hay tantas mujeres disidentes del sistema? ¿Por qué se desconfía de los hombres y del soporte estatal?”
Te cuento:
De acuerdo con el dossier informativo 2023-2024 de la Red Chilena Contra la Violencia hacia las Mujeres, en 2023 el Servicio Nacional de la Mujer y la Equidad de Género registró sólo 43 de 51 feminicidios. En el mismo año, hubo 134 mil 116 casos policiales por violencia intrafamiliar, en los que ocho de cada 10 agresores identificados eran hombres. En cuanto al delito de Explotación Sexual de Niñas, Niños y Adolescentes (ESNNA), el reporte de Actuar es Urgente de 2023, señala que hubo mil 231 víctimas identificadas, de las cuales el 86 por ciento eran mujeres. Además, los lugares de mayor vulnerabilidad para este delito son las residencias de protección del Estado, ya que no cuentan con mecanismos adecuados para la reparación y el acceso a la justicia. ¿Sabías que en Chile se registra una violación cada 28 minutos? Y esto es sólo la punta del iceberg. Un estudio del MIPP de la Universidad de Chile (Trujillo y Clarke, 2022) revela que la brecha entre la incidencia y la denuncia de violencia contra la mujer es enorme. Muchas víctimas de maltrato no denuncian porque minimizan el abuso, buscan justificaciones para conformarse, sienten culpa y vergüenza, o simplemente no creen que denunciar sirva de algo.
Asimismo, la Corporación Miles (2024) ha denunciado cómo el machismo impone exigencias tan nefastas como obligar a una mujer a dar a luz y ejercer una maternidad no deseada tras haber sido violada. Se minimiza la gravedad de las agresiones sexuales y su impacto en la vida de mujeres y niñas, considerando que un embarazo producto de una violación es “sano” y puede llegar a término. Incluso el personal médico que accede a realizar procedimientos abortivos puede ser objeto de discriminación y hostigamiento. Es por esto que el feminismo prioriza la protección de las mujeres y promueve nuevas masculinidades.
Las emociones afectan la salud y el bienestar. La exposición prolongada a la violencia y el estrés puede desencadenar enfermedades crónicas, trastornos psiquiátricos y sexuales, aislamiento social, conductas autodestructivas e incluso suicidio. ¿Te imaginas ser víctima de violencia y que, además, te discriminen y etiqueten como si tú fueras el problema? ¿Qué calidad de vida puede tener una persona que sobrevive al maltrato en estas condiciones? Dimensionarlo en su totalidad es imposible.
“Aguantar” una relación por el tiempo compartido, el lazo de sangre, el temor al qué dirán o al “me va a encontrar”, no debería formar parte de la zona de confort de nadie. Si bien el entorno influye en la vida de una persona, también es cierto que cada persona tiene la capacidad de influir en su entorno. “Nos han criado en la creencia de que poner límites es un gesto egoísta y que el amor verdadero debe ser incondicional”, afirma Alba Cardalda en su libro Cómo mandar a la mierda de forma educada. “No recibimos pautas para identificar y expresar nuestras emociones de forma empática y asertiva”, pero esto no es excusa para el estancamiento ni para replicar tradiciones nocivas. La invitación es a educarnos emocionalmente y a establecer límites para garantizar vínculos sanos y seguros. Recuerda: el individuo forma la familia, la familia forma la sociedad y la sociedad moldea el sistema que nos rodea.
Ser parte de la solución implica actuar con coherencia y valores saludables, promoviendo la equidad con acciones concretas, como marchar cada 8M. Si tomamos decisiones con conciencia y difundimos la no violencia en teoría y práctica, iremos construyendo una sociedad más justa, más equitativa, más feliz, más feminista. Y recuerda: es natural temerle al cambio, pero no es natural temerle a tu entorno.
Mientras Zelensky, en medio de una crisis de credibilidad por una guerra que no puede ganar, plantea la amenaza de Rusia para obtener más dinero, EE. UU. está gastando los restos de su credibilidad apoyando a Israel en una operación militar que no se puede permitir perder.
Los portavoces del sionismo e imperialismo justifican los crímenes de guerra diciendo que combaten el terrorismo. Sin embargo, según el propio Consejo de Seguridad de la ONU “casi 70% de las víctimas en Gaza son niños y mujeres”.
¿Hay o puede haber una psicología marxista? La respuesta corta es sí, pero necesitamos profundizar.
En México no estamos viviendo un periodo sexenal de amor: todo lo contrario, el desamor y el odio son motivados por el Presidente de la República todos los días como parte de una estrategia mediática para aparecer como el “paladín del pueblo”.
La precarización laboral ha alcanzado en México niveles ignominiosos.
El sistema de residencias médicas en México ha sido sinónimo de un camino demandante, con jornadas de 80 horas semanales, condiciones de vida desfavorables, e incluso maltratos de compañeros y superiores.
Se decía que la gente estaba casi extasiada con su líder sin igual en la historia del país y que, por tanto, la pasividad ante el infortunio duraría muchos años.
El Encuentro Nacional de Teatro organizado por el Movimiento Antorchista es un evento atípico en el sistema cultural mexicano.
Los venezolanos que votaron sabían exactamente lo que estaban votando: no tanto contra el pueblo de Guyana, sino por la soberanía venezolana contra empresas como ExxonMobil, una de las petroleras más ricas y poderosas del mundo.
La historia del color azul en el arte es curiosa. No sólo ha ocupado un lugar central en la música o la poesía, sino también en la pintura. En la cotidianeidad es tal vez el color que más vemos.
Este 26 de noviembre se realizará la Primera Jornada Nacional de Baloncesto. La competencia busca ampliar la base de participantes y promover la inclusión de muchos más equipos de toda la República.
En la enajenación ideológica la clase trabajadora extravía su concepción del mundo.
China ha construido una sociedad en la que no hay hambre y se preconiza el bienestar de la población, ¿qué ha hecho esa nación que nosotros no? No sólo es gracias a sus políticas económicas.
El municipio de Tecomatlán en el estado de Puebla vive en paz y tiene un progreso material y espiritual muy poco común en nuestro país. Veamos por qué.
Colocar la moral de una persona como norma obligatoria de todos los mexicanos, por encima, incluso, de la ley, ¿no es el huevo de la serpiente de la dictadura?
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Escrito por Trinidad Proboste
Es traductora en idiomas extranjeros, Universidad de Concepción.