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Brújula
Momentos oscuros para la humanidad
Sí, en su primer mandato, Trump quedó mal ante sus patrocinadores; en esta ocasión, tal parece que lo está haciendo muy bien.


Sí, en su primer mandato, Trump quedó mal ante sus patrocinadores; en esta ocasión, tal parece que lo está haciendo muy bien. La economía no mejora en lo que va del siglo y, muy al contrario, continuamente se encuentra en crisis: recordemos las dificultades inmobiliarias, los trances financieros y nuevamente la crisis actual; Estados Unidos (EE. UU.), desde luego, debe buscar opciones desesperadas para revitalizarse; como un cuerpo que está en agonía, la otrora clase más poderosa del planeta sabe que requiere urgentemente medidas drásticas para no perecer, aunque ello signifique la destrucción mundial. Si no es así, economías emergentes como el gigante asiático, es decir China, se consolidarán geopolíticamente y dominarán el mercado internacional.

Tales estrategias se vislumbraron crudamente desde la caída de las Torres Gemelas, que les ofreció el pretexto de entrar a los países árabes invadiendo directamente o promoviendo presidentes a modo. Los altos costos generados por la guerra no lograron reactivar la economía; y por ello, en el primer periodo de Trump, prevalecieron políticas para reactivar el mercado interno; ante el descontento general, la población estadounidense está perdiendo su estilo de vida.

En ese sentido, los planes bélicos no han iniciado en este segundo periodo de Trump, cuyos planes se habían fraguado desde el primero; no es casual que la pandemia de Covid-19 haya surgido precisamente en aquel periodo. Este mal produjo tal virulencia que se propagó como una peste en todos los rincones del planeta causando muertes al por mayor –cifras millonarias que aún no se aclaran–, paralizando la economía y llenando de espanto a la población mundial. Las grandes corporaciones incrementaron sus ganancias, lo que hace sospechar que fue el preludio de una intervención más directa de los halcones del dinero. Ya en el segundo periodo, los fines expansionistas y de dominación resultaron más claros.

La primera medida consistió en presionar a los mercados mediante aranceles a diestra y siniestra, a amigos y enemigos. Países aliados como Europa, Canadá, Japón o México resintieron esta descabellada aplicación de gravámenes, los aranceles fueron más agresivos contra China y otros países no alineados. ¡Claro, las naciones más fuertes respondieron también con tarifas, recrudeciéndose la guerra comercial! Y aun cuando asesores de Trump advertían sobre el encarecimiento de los productos para los ciudadanos norteamericanos, estas medidas buscaban debilitar y suprimir a algunas economías del mundo.

Parte de la estrategia radica en que aliados como Ucrania e Israel también procuraron lo suyo contra Rusia, Palestina e Irán; pero no obtuvieron los resultados inmediatos que buscaban y, por ello, 2026 está marcado como el año en que el imperio –ya directamente, sin pedir permiso ni rendir cuentas a organismos internacionales o aliados– muestra su verdadero rostro fascista y busca entrar “a cualquier precio” donde olfatea enormes ganancias, con tal de apropiarse de los recursos de los países-víctimas. La primera acción fue contra Venezuela, secuestrando violentamente al presidente Nicolás Maduro, con lo que humilló a los gobiernos latinoamericanos que observaban una acción desproporcionada y sumamente fácil, como no se ha había visto en este siglo.

Después siguen Groenlandia, Cuba y México, que a diario reciben amenazas de Trump para una intervención directa. Inmediatamente EE. UU. e Israel atacaron a Irán, asesinando a población indefensa y al líder del pueblo iraní; sin embargo, Irán ha respondido con su defensa militar, además de cerrar el estrecho de Ormuz, punto estratégico donde circula parte del petróleo mundial. La guerra y el cierre del estrecho provocan inmediatamente el aumento del precio de los energéticos y, por consecuencia, una inflación que apenas comienza.

El mundo está al filo de la Tercera Guerra Mundial porque las naciones están agrupándose: unas en torno a los perros falderos de Trump, otras se denominan neutrales, y otras más en torno al “gigante asiático”. Momentos oscuros vive la humanidad y diferentes fuerzas se organizan para las batallas. Pero la guerra siempre se ceba sobre los pueblos; por ello, los diferentes países deben salir a las calles para exigir que se frene esta barbarie porque, como alertó Einstein, si la Tercera Guerra Mundial se desarrolla con armas nucleares, la Cuarta será con palos y piedras. 


Escrito por Capitán Nemo

COLUMNISTA


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