Pronto se cumplirá medio siglo de asedio imperialista contra la República Islámica de Irán.
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El Reporte Especial de esta semana trata un tema de actualidad e interés extraordinarios: la tecnopolítica en el capitalismo, es decir, el uso de la tecnología y su evolución hasta llegar a la coptación o captura del Estado por parte de los gigantes tecnológicos. El asunto se relaciona estrechamente con la asunción de Donald Trump al gobierno de Estados Unidos (EE. UU.), sus amenazas contra México y otros países y el apoyo que desde su campaña ha recibido de la llamada tecnopolítica, cuyos personajes más representativos ya se destacan entre los primeros seguidores o colaboradores del nuevo gobierno.
Especialistas en el tema, politólogos, historiadores y medios de comunicación definen y caracterizan el fenómeno, lo critican y advierten los riesgos que representa no sólo para la población estadounidense, sino para todo el mundo.
El fenómeno de la tecnopolítica y el aumento de su poder no es exclusivo de EE. UU.; tiene implicaciones mundiales y a largo plazo, porque las élites financieras y tecnológicas tienen como una de sus características más importantes la visión de futuro: quieren el dominio del mundo no para beneficio de la humanidad, sino del interés individual, de las corporaciones y los magnates.
La era de la tecnopolítica ha sido caracterizada por algunos como una revolución industrial; pero otros afirman que si las revoluciones industriales anteriores arrojaron algún resultado favorable para la sociedad, como servicios públicos, salud y educación, brindados a la población por el Estado, esta nueva revolución arrebata dichos beneficios que son privatizados, viejo planteamiento del neoliberalismo vigente en la era de la tecnopolítica.
Los magnates tecnológicos aseguran buscar el dominio mundial “en beneficio de la raza humana”, argumentando que para ello es indispensable la captura del Estado; sin embargo, los estudiosos consultados refutan esta afirmación y señalan que su objetivo es controlar el mundo para incrementar la rentabilidad de sus empresas.
La autora del trabajo sigue el desarrollo del fenómeno desde su nacimiento a fines del Siglo XX hasta que aparece en la escena política Donald Trump, con su derrota electoral frente a Joseph Biden y su fallida toma de El Capitolio; también cita a los mayores emporios tecnológicos y su peso financiero y político en EE. UU., explicando la necesidad de desenmascarar a estos “salvadores de la humanidad”.
La caracterización de esta etapa del capitalismo, denominada tecnopolítica, y la información, en general, de la sinergia entre los poderosos financieros, los empresarios tecnológicos y el Estado para gobernar y explotar al mundo entero, confirman todo lo que hace más de un siglo expuso V. I. Lenin en su obra El imperialismo, fase superior del capitalismo. Los objetivos de dominio mundial a que se refieren algunos especialistas y los peligros actuales que advierten otros también confirman los pronósticos del gran ideólogo de la Revolución de Octubre.
Tenemos, sin embargo, una pequeña diferencia con los que interpretan como coptación o captura del Estado la relación de éste con las corporaciones y sus magnates. El Estado nació coptado porque surgió en la sociedad clasista como un instrumento para mantener el estado de cosas, la dominación de una clase social explotadora sobre la clase mayoritaria, explotada; no es que la clase dominante requiera coptarlo, porque ya está a su servicio. Para hablar de coptación, tendríamos que suponer que el Estado sirve a la sociedad en su conjunto, que es el árbitro entre las clases sociales y beneficia a las mayoría de la sociedad, necesitada de servicios públicos como educación, agua potable, etc. Hace tiempo que el capitalismo viene privatizando estos servicios con la obediencia del Estado; pero los estudiosos entrevistados no se equivocan cuando señalan que el gobierno lo ejercen los gigantes de la tecnología.
Hoy ofrecemos a nuestros lectores este excelente trabajo, que informa sobre las relaciones de Trump con la tecnopolítica y lo que se puede esperar durante su gestión.
Pronto se cumplirá medio siglo de asedio imperialista contra la República Islámica de Irán.
Por estos días, al menos 11 mil niños, ciudadanos de EE. UU., lo cual significa que nacieron en ese país mientras sus padres se partían el alma para enriquecer escandalosamente a sus patrones, están abandonados porque sus progenitores están encarcelados o fueron deportados.
La insaciable ambición del imperialismo de apropiarse los recursos naturales de otros países lo lleva a intervenir en asuntos internos.
L a economía es la base de toda la vida social, incluida la política y la guerra, y en los días que corren, el desastre de Estados Unidos (EE. UU.) en Irán confirma esta tesis y pone de relieve profundas debilidades económicas.
La mayoría de los medios de comunicación en todo el mundo se dedicó a transmitir la hazaña espacial estadounidense, último episodio en esta carrera por el espacio exterior después de varias décadas de no efectuar un viaje tripulado a la Luna.
Controlar el espacio profundo con bases militares en la Luna y otros astros es la visión colonizadora de la tecno-política a la que sirve Donald Trump; también usa al Cosmos en su carrera contra la República Popular China.
Las protestas comenzaron desde el inicio de las obras y arreciaron a medida que la destrucción del medio ambiente fue aumentando.
A casi un mes de guerra, Estados Unidos (EE. UU.) no ha logrado derrocar al gobierno de Irán ni adueñarse de sus riquezas; tampoco ha podido tomar el control del golfo Pérsico y del estratégico estrecho de Ormuz.
Trabajadores, comerciantes, agricultores, maestros, artistas y estudiantes en todo el mundo ondean banderas de Irán, Palestina, Venezuela y Cuba, exigiendo alto a la guerra imperialista de Israel y Estados Unidos contra esos pueblos.
buzos habla esta semana del drástico cambio en la política del gobierno de la “Cuarta Transformación” (4T) con respecto a la peligrosa técnica del fracking de la que hasta hace poco no era partidario y hasta había llegado a prometer su prohibición.
Muchos han descrito con detalle los beneficios que durante más de medio siglo proporcionó a la población capitalina y de la zona conurbada el Sistema de Transporte Colectivo Metro.
La posibilidad de una tercera guerra mundial no debe empañar los múltiples problemas económicos que ha venido sufriendo el sistema capitalista mundial en los últimos años.
El imperialismo tiene un grave problema: no cuenta con suficientes “minerales críticos”, así llamados por los altos costos de exploración y las dificultades técnicas para extraerlos.
La situación es complicada y el tiempo apremia, ya que otras economías del mundo, señaladamente la China, producen mucho más y mucho más barato.
En los dos documentales sobre los crímenes de Jeffrey Epstein y Ghislane Maxwell se muestra detalladamente cómo estos depredadores sexuales idearon eficaces mecanismos para seducir, reclutar y violar a centenares de adolescentes durante dos décadas.
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Escrito por Redacción