Aristóteles decía que el ser humano es un animal político.
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Reflexiono sobre el sufrimiento, que es el grado superior de información, el que está en conexión directa con el misterio. El misterio de la vida. La literatura rusa en su totalidad habla de esto. Se ha escrito más sobre el sufrimiento que sobre el amor. Y las historias que yo escucho también.
Svetlana Alexiévich
Mantenernos al día con las noticias ha llegado a exigir una especie de coraza, la cual necesitamos para soportar la impotencia ante los asesinatos cometidos por países poderosos contra pueblos históricamente sometidos, porque incluso levantar la voz está prohibido, no legalmente, pero sí de facto: autoridades británicas han prohibido las banderas palestinas y diversos países de la Unión Europea han prohibido las manifestaciones en contra del genocidio en Gaza, así también varias universidades del Reino Unido se muestran “neutrales” ante las guerras, no pueden manifestarse en contra de los agravios cometidos contra Irán o Palestina. Hace unas semanas, Inglaterra, Francia y Alemania emitieron un comunicado en donde afirmaban estar listos para respaldar a Estados Unidos en la guerra contra Irán. Los conflictos bélicos son parte del menú del día y las manifestaciones en su contra son reprimidas.
Existe, de alguna manera, una adaptación al horror. La dimensión humana de las implicaciones de la guerra pasa desapercibida porque lo que más nos llama la atención son los hechos históricos en bloque, como etapas que tienen causas y consecuencias, con móviles materiales en última instancia, es decir, con móviles económicos que son los que, como hasta ahora se ha visto, gobiernan el mundo y deciden cuándo interrumpir la paz. Sin demeritar –y esto merece énfasis– las causas económicas y las posiciones geopolíticas del carácter de las guerras, es importante también explorar la humanidad perdida en ellas, en un sentido abstracto y en un sentido concreto. Es decir, desde la perspectiva de la pérdida de un ideal de humanidad y desde la perspectiva de la pérdida concreta de cientos de miles de niños, niñas, mujeres y hombres, ya sea como cuerpos o como afectaciones psicológicas.
Iris Chang y Svetlana Alexiévich, dos extraordinarias documentadoras de masacres (la primera sobre el genocidio perpetrado en Nanking, China, a cargo de Japón en 1937; y la segunda sobre la Segunda Guerra Mundial) exponen a flor de piel el daño psicológico y moral en dichos acontecimientos. Es difícil –coinciden ambas– que tras la guerra la vida pueda ser reconstruida, parece ser que, en general, quienes la experimentan no pueden dar seguimiento a su vida tranquilamente: las escenas de los cuerpos desmembrados, los olores, el hambre sufridos en dichos escenarios no permiten continuar.
Chang y Alexiévich muestran que las masacres dejan heridas que impiden reconstruir la vida. ¿A cuántas personas ha afectado de ese modo el ansia de riqueza económica que mueve a dichos conflictos? Es común leer noticias que mencionan, por citar un solo ejemplo, que Israel ha matado y torturado a bebés palestinos. En este sentido, considerar los daños en términos morales, más concretamente ligados a las afectaciones individuales, permite profundizar en la condición humana; la profundidad del análisis de dichas vivencias subjetivas ha de implicar la capacidad de transformarlas en una experiencia universal, y en esto radica el carácter de humanidad al que debemos remitirnos. El Ché Guevara, considerado por muchos una autoridad moral, escribió a sus hijos: “Crezcan como buenos revolucionarios. Estudien mucho para poder dominar la técnica que permite dominar la naturaleza. Acuérdense que la Revolución es lo importante y que cada uno de nosotros, solo, no vale nada. Sobre todo, sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo”. Éste es un mensaje ejemplo de bondad humana. Algo que forma parte del ideario de justicia. Los sentimientos del horror y de la indignación, no obstante, se han banalizado. Llamemos la atención sobre eso: no debemos permitir que las matanzas se normalicen por el hambre de poder.
Si bien es cierto que el capitalismo, en su fase imperialista, genera tendencias a la guerra (debido a la competencia por mercados, recursos y rutas estratégicas), no se trata de una necesidad metafísica ineludible, sino de una regularidad histórica fundada en condiciones capitalistas que, sin embargo, puede ser rota por la acción política organizada. Romper esa lógica implica considerar otra concepción de los seres humanos, no observarlos como pérdidas secundarias. Cambiar la lógica capitalista que tiende a la guerra exige también atender los sufrimientos concretos y cultivar las cualidades aludidas por El Ché.
Aristóteles decía que el ser humano es un animal político.
Es claro que en nuestros días se presentan varios conflictos que nos llevan a pensar en el futuro de la humanidad.
El consumo simultáneo de información de todo tipo a través de la prensa produce una demanda colosal de las noticias diarias.
La libertad, como uno de los pilares morales y éticos más importantes para la vida colectiva y el desarrollo de los pueblos, las naciones y las personas.
Hoy más que antes, hay que defender la libertad de prensa, a la vez que se exige que ésta informe de manera correcta lo que está pasando en el mundo.
En Inglaterra, una mujer soltera llamada Mary Wollstonecraft publicaba un libro llamado Vindicación de los derechos del hombre.
La razón de la historia, es decir, aquello que explica el movimiento social y los cambios históricos en las distintas etapas históricas, no son las figuras de los grandes hombres.
Las luchas sociales en sí mismas no son revolucionarias.
Su primera novela fue Lanark, una vida en cuatro libros. En
El texto de Paul Lafargue El derecho a la pereza no puede ser entendido propiamente como una utopía, al menos no en el sentido clásico del término.
Cada cual construye sus memorias y elige si éstas serán un fardo o un acicate para la construcción del futuro
La naturaleza es uno de esos conceptos que pueden dar lugar a diferentes interpretaciones según el punto de vista desde el que se estudie.
En su diálogo Fedro, Platón nos invita a preguntarnos qué significa realmente la buena escritura y cómo un discurso puede llevarnos a descubrir la verdad.
La crítica de Morena y las medidas que adopta para combatir el capitalismo son superficiales.
Uno de los principios básicos de las sociedades capitalistas es el individuo.
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Escrito por Betzy Bravo García
Investigadora del Centro Mexicano de Estudios Económicos y Sociales. Ganadora del Segundo Certamen Internacional de Ensayo Filosófico. Investiga la ontología marxista, la política educativa actual y el marxismo en el México contemporáneo.