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Filosofía
Ficciones a través de la prensa y de la IA
El consumo simultáneo de información de todo tipo a través de la prensa produce una demanda colosal de las noticias diarias.


El consumo simultáneo de información de todo tipo a través de la prensa produce una demanda colosal de las noticias diarias. Benedict Anderson explica esto en su paradigmático libro Comunidades imaginadas. Anderson expone agudamente cómo se construye a la nación como una comunidad imaginada; para ello utiliza al periódico como el ejemplo por antonomasia. El periódico crea un ritual en el sentido de que miles de personas –que rarísima vez llegarán a conocerse– leen el mismo periódico a la vez. Y así se construye un imaginario colectivo a través de la prensa.

La información fluye como una mercancía desde que la escritura es algo más que una forma de comunicación o una fuente de cultura, se trata también de un producto mercantil, sobre todo a partir de la invención de la imprenta. A través del comercio de la escritura se ha forjado una conciencia en las sociedades, esto es lo que logra que, por ejemplo, se distribuyan definiciones peyorativas sobre el pueblo o los grupos populares, la deslegitimación de los movimientos sociales o la revictimización de las víctimas de violencia. Actualmente, la visión establecida en los medios de comunicación se proporciona simultáneamente y por segundos a través de las redes sociales.

Las ficciones que pueden crearse en los diversos medios de comunicación son sólo una cara de la moneda, aquella que se percibe objetivamente como un ideario, prejuicios o juicios sobre la realidad. La otra cara de la moneda es lo que ocurre en los sujetos que consumen y a su vez producen la información. La Inteligencia Artificial (IA), utilizada como herramienta generativa de textos, imágenes o audios ha repercutido evidentemente en los individuos. No es difícil percibir en redes sociales el uso cotidiano de la IA para redactar el contenido de las publicaciones: se observa la misma plantilla, la misma fórmula lógica, las mismas conclusiones moralizantes, generales e incluso vacías.

El uso de la IA no es igual en el mundo, ni tampoco las reacciones que ésta genera en sus usuarios. A finales de 2025, la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) reportó que los países del Sur Global son los que más la utilizan: India, Brasil, México y Sudáfrica lideran la lista, con las tasas de uso más altas y los niveles de confianza más elevados; mientras que en los países del Norte Global la gente se muestra más escéptica ante su uso.

Como muchos fenómenos, el hecho de que sea mayor el uso de la IA en los contextos más desfavorecidos tiene múltiples causas. No se debe aducir, a modo de estigma, que dichos sectores son acríticos automáticamente debido a su situación económica. Desde una perspectiva más profunda, dicho fenómeno denota que la dinámica mercantil capitalista muestra, una vez más, que las personas de dichos contextos son arrastradas a una posición en donde el sentido crítico es ofuscado, es decir, no es una acción voluntaria sino sobre todo impuesta. En efecto, el uso excesivo de la IA, sin criterio propio (de forma automática), acostumbra al cerebro a no cuestionar, sino a depender de lo que una máquina establezca, aun si eso es falso. Eso elimina la capacidad más alta que nos incitaron a cultivar los grandes filósofos de la Ilustración: la razón.

No debemos esperar que el sentido crítico de la razón humana nos sea impuesto, pues es algo que se cultiva, sí, de forma colectiva a través de la cultura, pero es también algo que se forja. Es decir, no podemos esperar salir de las ficciones impuestas por los medios de comunicación hegemónicos sin asomarnos a los libros o al estudio. No obstante, para infortunio nuestro, el cultivo de la lectura, el arte en general y el razonamiento crítico está también condicionado por nuestra clase social. Es difícil concentrarse en la lectura o asistir al teatro si no existen las condiciones económicas que posibiliten tiempo libre para cultivarnos. Por ello, la tarea es doble: exigir que haya espacios para cultivar el espíritu, así como luchar por cultivarnos a nosotros mismos, en la medida de nuestras posibilidades. Ahora que el mercado capitalista, a través de la IA, está cercenando el razonamiento, el reclamo de la Ilustración sigue teniendo lugar: ¡Atrévete a pensar! 


Escrito por Betzy Bravo García

Investigadora del Centro Mexicano de Estudios Económicos y Sociales. Ganadora del Segundo Certamen Internacional de Ensayo Filosófico. Investiga la ontología marxista, la política educativa actual y el marxismo en el México contemporáneo.


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