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Filosofía
Pensar la revolución
Lenin estudiaba a Hegel y a Marx no como quien busca respuestas a modo en sus escritos, sino como un ejemplo del pensamiento vivo y necesario para cuestionar la realidad dada y así liberarnos ideal y materialmente.


Los grandes revolucionarios han puesto bastante énfasis en la necesidad de que cada nación sea la productora de su propia transformación. Es un error, que seduce constantemente, creer que se puede implementar tal o cual proceso en las condiciones propias, copiar aquello que en determinado momento nos parezca lo más adecuado para el desarrollo propio. Lo que se debería hacer es, en todo caso, prestar atención a aquello que Lenin decía: “análisis concreto de la realidad concreta”, es decir, analizar las condiciones de cada país para poder ver qué tipo de cambio es el que se necesita y es posible de acuerdo con las condiciones dadas. 

Pero para poder realizar ese “análisis concreto” es necesario hacer un trabajo de reflexión que nos ayude a dar con la interpretación correcta de nuestra sociedad, lo que es completamente consecuente con la opinión de Lenin, pues recordemos que “sin teoría revolucionaria no hay práctica revolucionaria”, una de las más famosas citas de su ¿Qué hacer?

Ahora, si bien es cierto que debemos cuidarnos de no importar revoluciones, sí se puede aprender de su práctica, de sus aciertos y de sus errores. En la teoría pasa algo similar. El análisis de cada nación deberá integrar todas las particularidades que esta tiene para poder dar con la descripción correcta de su lógica social interna, pero aquello que forma parte de lo mejor de la historia del pensamiento no puede ser dejado de lado, pues nosotros somos el producto de ese desarrollo histórico. 

El estudio no es un capricho, solo para los amantes de la teoría, sino una necesidad para la transformación social. Lenin mismo dedica uno de los periodos más decisivos para la historia de la humanidad (1914) a estudiar nada más y nada menos que la Ciencia de la Lógica de Hegel. Es tal su impacto al leer tan importante obra filosófica que llega a plantear en sus apuntes sobre estos estudios que “Es completamente imposible entender El capital de Marx, y en especial su primer capítulo, sin haber estudiado y entendido a fondo toda la Lógica de Hegel”. Esta opinión podría parecer exagerada, pero refleja la gran importancia que tiene para Lenin construir un verdadero movimiento revolucionario que sea la expresión de las necesidades y exigencias de la Rusia de su tiempo al tiempo que sintetice los productos teóricos más potentes de la humanidad. 

No es casual que sea la Ciencia de la Lógica el libro que le arrebata tal expresión a Lenin, como muchas otras que aquí no se citan. Se trata de uno de los libros más importantes en la historia de la filosofía, una de las obras más completas de Hegel en donde se encuentran todas las etapas previas de su pensamiento asimiladas a una exposición que refleja la importancia de entender la realidad en su constante movimiento. 

En efecto, lo que Marx hace en El capital es analizar el modo de producción en el que aún hoy vivimos y lo hace estudiando cuál es su lógica interna, cuáles son sus contradicciones y por qué se manifiesta tal y como lo hace. Todas las categorías que allí se estudian no son caprichos de nadie, sino que surgen como el resultado necesario para describir la totalidad del capital. Para esto fue importante el estudio de la filosofía anterior en general y la de Hegel en particular. 

¿Qué pensaba Lenin en las horas que pasaba leyendo grandes obras de la filosofía? Algo se puede deducir de sus cuadernos de estudio: el pensamiento de los grandes era para él una herramienta que le permitía entender las contradicciones de su tiempo, y no porque Hegel diera una interpretación revolucionaria de Rusia, sino porque para tener la posibilidad de hacer él mismo su propio análisis necesitaba asimilar primero las grandes ideas transformadoras de quienes le habían precedido. 

Lenin estudiaba a Hegel y a Marx no como quien busca respuestas a modo en sus escritos, sino como un ejemplo del pensamiento vivo y necesario para cuestionar la realidad dada y así liberarnos ideal y materialmente. 


Escrito por Alan Luna

Maestro en Filosofía por la UAM.


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