Tribuna Poética
La Canción final de La Cantata Santa María de Iquique
La cantata Santa María de Iquique (1969) no se limita a la simple enumeración de los hechos, es un llamado a las generaciones venideras a no olvidar esta injusticia.
A los hombres de la pampa
que quisieron protestar,
los mataron como a perros
porque había que matar.
Así resume el poeta y músico chileno Luis Advis, haciendo propio el espíritu sintético de la poesía popular en lengua española, la masacre de tres mil 600 mineros del salitre en 1907. Pero La cantata Santa María de Iquique (1969) no se limita a la simple enumeración de los hechos, es un llamado a las generaciones venideras a no olvidar esta injusticia, a hacer que eche raíces en la conciencia de los obreros y a luchar porque los culpables de estas muertes encuentren su castigo.
¿Dónde están los asesinos
que mataron por matar?
Lo juramos por la tierra,
los tendremos que encontrar.
Lo juramos por la vida,
los tendremos que encontrar.
Lo juramos por la muerte,
los tendremos que encontrar.
Lo juramos, compañeros,
ese día llegará.
Pero no es tampoco la exigencia de castigo a los asesinos –en un suceso acaecido 60 años antes– el objetivo de esta obra, que fusiona música, fragmentos recitados y canto; la Canción final no sólo llama a los obreros chilenos a recordar y a aprender de ésta y otras luchas, sino convoca a los trabajadores latinoamericanos y del mundo entero a pelear por sus derechos, pues solamente la unión puede romper sus cadenas.
Ustedes que ya escucharon
la historia que se contó,
no sigan allí sentados
pensando que ya pasó.
No basta sólo el recuerdo,
el canto no bastará.
No basta sólo el lamento,
miremos la realidad.
Quizás mañana o pasado,
o bien en un tiempo más,
la historia que han escuchado
de nuevo sucederá.
Es Chile un país tan largo,
mil cosas pueden pasar
si es que no nos preparamos
resueltos para luchar.
Tenemos razones puras,
tenemos por qué pelear,
tenemos las manos duras,
tenemos con qué ganar.
La Tierra será de todos,
también será nuestro el mar,
justicia habrá para todos
y habrá también libertad.
Luchemos por los derechos
que todos deben tener,
luchemos por lo que es nuestro,
de nadie más ha de ser.
Unámonos como hermanos
que nadie nos vencerá,
si quieren esclavizarnos,
jamás lo podrán lograr.
A pesar de la referencia a la música culta de la Cantata de Luis Advis, los cuartetos octosílabos, el lenguaje sencillo y el mensaje directo, remiten de inmediato al Romancero y, en su aparente ingenuidad, hablan directo al corazón del pueblo.
Escrito por Tania Zapata Ortega
Correctora de estilo y editora.